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Un país que mata a sus estudiantes es un país sin futuro

El tiempo pasó mucho más rápido de lo que creímos, hoy son ya 3 años de aquella noche que apagó la luz de 43 estudiantes que en busca de justicia encontraron, disparos, abuso de poder, arrogancia e impotencia.

Aquella noche que dejó marcados a todos los mexicanos que no podíamos entender cómo era posible que el gobierno diera la orden de atacar a los jóvenes de su país, qué desmemoriados e ingenuos, ese Batallón Olimpia acompañado de un trágico movimiento del 68 estaba mucho más cerca de lo que pensamos.

Es inevitable contener las lágrimas cada vez que recordamos todo el daño que les causaron, los disparos, los cuerpos desollados, las llantas ¿Alguien recuerda la llantas? el incendio, la incertidumbre, los camiones agujerados, las autoridades ¿Dónde demonios estaban las autoridades? el llanto de los padres, las marchas, el movimiento alrededor del mundo, el repudio, un Peña Nieto que no aclaraba nada, investigaciones ¿Cuáles investigaciones?

La palabra “chairo” se puso de moda, a veces las personas solo hablamos porque de algo debe servir la boca, otros más salimos a las calles, marchas del silencio, caos y desastre, gritos, pancartas ¿Detenidos? algunos “guerreros unidos”, las palabras “desaparición forzada” no figuran en las carpetas.

Dependencias extranjeras han llegado y se han ido, ¿El dictamen? Ninguno, las familias de los normalistas no se han cansado de salir a las calles, de clamar justicia, de buscar culpables, la respuesta ha sido nula, han sido ya 3 años desde aquella noche que sigue en nuestra memoria y que probablemente no se borre nunca.

Los padres, esos incansables padres, nunca faltan a la cita, se han levantado memoriales, se les han escrito miles de palabras, pero ninguna de ellas podrá calmar la impotencia de no tener la certeza de lo que ha pasado con sus hijos, de no tener un cuerpo que velar, ni un culpable a quien juzgar.

No imagino el dolor de alguien que lo ha perdido todo, pero siento en lo más profundo de mi alma que con tanta alevosía y ventaja le arranquen de tajo a un grupo de jóvenes con todo un futuro por delante la oportunidad de crecer, de aprender, de hacer algo por la educación de este país, de ser, de vivir…