¿Un Yemen inestable o al borde de la guerra civil? Parte Final

Parte Final

Una parte importante del conflicto en Yemen es fruto de relaciones de poder muy complejas a lo largo del último siglo, pero la situación en este país arábigo es tremendamente delicada y difícil de comprender a un nivel profundo. Occidente trata de mantener un status quo que le favorece, en enfrentamiento directo con una población local descontenta por la situación política y económica de su propio país. Como hemos visto a lo largo del artículo, son muchos los factores que debemos considerar para el análisis de lo que ocurre en Yemen.

La caída del régimen de Saleh abre un nuevo panorama el cual veremos evolucionar durante los próximos años que se presenta fundamental para el desarrollo de la región. El esfuerzo militar y económico de los países occidentales parece ir encaminado a frenar un nuevo estado fallido, al estilo de Somalia, lo cual supondría un grave fracaso en el control de la zona.

No obstante, hay elementos similares en Yemen para que se produzca lo que en Somalia, aunque dudo que occidente esté dispuesto a ceder. El futuro de Yemen, bajo mi punto de vista, pasa por un alargamiento del conflicto que sólo irá menguando en la medida que los cambios políticos y estructurales vayan llegando, de manera que las condiciones de la población mejoren.

Sin embargo, es poco probable que los juegos de poder en una de las regiones más militarizadas del planeta vayan a resolverse solamente a través de reformas políticas. No obstante, los movimientos pacifistas del sur y los pequeños líderes tribales, conscientes del sufrimiento de la gente, están ganando mucho apoyo entre las bases y por ahí quizá puedan abrirse nuevos caminos hacia la resolución del conflicto.