Una crisis de refugiados en Latinoamérica: el caso de Venezuela

De acuerdo a las Naciones Unidas, desde el 2015 y debido a la crisis económica y política que se vive en Venezuela, casi 2.4 millones de personas han salido del país. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados habla de alrededor de 5,000 personas que salen diariamente, convirtiéndose en uno de los éxodos humanos más grandes de la historia latinoamericana. Este flujo migratorio ha afectado también a los países vecinos de Venezuela; de los más vulnerables ante esta situación ha sido Colombia, quien ha recibido más de un millón de venezolanos. De acuerdo a su representante ante las Naciones Unidas, la crisis migratoria le ha costado a Colombia casi el 0.5% de su PIB. De la misma manera, Ecuador ha declarado un estado de emergencia en algunas partes del país por la enorme llegada de venezolanos.

A pesar de que en su mayoría, los países latinoamericanos han mantenido una política de fronteras abiertas para los migrantes venezolanos, no podrán seguir soportando el enorme flujo de personas. Por lo anterior, en septiembre de este año, Ecuador fue sede de una cumbre entre 11 países de la región latinoamericana en donde se realizó una declaración de 18 puntos en donde se puntualizó una manera de articular a la región y coordinar los flujos migratorios producidos por la crisis en Venezuela. Entre los países que asistieron estuvieron Ecuador, Colombia, México, Argentina, Brasil y Perú. Esta reunión terminó con un llamado al presidente Nicolás Maduro para que acepte ayuda humanitaria y así aliviar la crisis de refugiados.

De la misma manera, el enviado especial de la ONU sobre el éxodo venezolano, Eduardo Stein, indicó que varios países latinoamericanos evalúan implementar un estatuto de protección temporal para los migrantes de Venezuela, que será discutido en Quito el 22 y 23 de noviembre. Otros esfuerzos regionales han sido por parte de la Organización de los Estados Americanos, que sugiere la posibilidad de instaurar un estatuto de protección temporal para los refugiados venezolanos que les permita regularizarse en los países receptores y ayudar a dichos países.

Para los países latinoamericanos este flujo es una crisis de refugiados, pues de acuerdo a la Declaración de Cartagena sobre Refugiados de 1984, los refugiados son aquellos que han huido de su país de origen por razones de violencia y violaciones a derechos humanos; por lo que la gran mayoría de los venezolanos podrían considerarse como tal. Sin embargo, muchos otros países aún no le declaran oficialmente como una crisis de este tipo pues conllevaría en sí aún más responsabilidad internacional.

Para finales de este año se estima que la cifra de refugiados aumente a 3 millones de personas. Este crisis parece no acabar pronto pues la situación de emergencia que se vive en Venezuela, por la que las personas salen del país, se ve cada vez más fuerte. Existe una grave situación de hambre, falta de oportunidades para lograr una vida digna, violencia sistemática por parte del Estado y serias represiones. De acuerdo a los informes emitidos por las Naciones Unidas, de las 124 muertes reportadas relacionadas a protestas, 46 son atribuidas a las fuerzas de seguridad y 27 a grupos armados pro-gubernamentales. Sin embargo, en un segundo informe, se responsabilizó a las fuerzas del orden de al menos 505 presuntas ejecuciones sumarias. Asimismo, el informe reportó que al menos 12 mil 320 opositores al gobierno habían sido detenidos arbitrariamente desde enero del 2014, y por lo menos 90 casos de tortura, tratos degradantes e inhumanos. Así también, la crisis alimentaria que azota el país, se informa, afecta al 88% de la población.

Si bien la crisis venezolana es de relevancia internacional por ser de índole humanitaria, también es cierto que esta situación ha demostrado ser un momento coyuntural para Latinoamérica, pues ha puesto a prueba la capacidad de unión de la región ante la crisis y sus consecuencias. En un contexto en el que Estados Unidos no puede (ni debe) ser un líder en la solución del conflicto. Este momento será fundamental para los siguientes años en la región ya que la manera de actuar y de reaccionar de los países latinoamericanos marcará el tipo de relación y de futuro que se tendrá por los siguientes años.