Una vez más

Prueba de ello, es que si todos los humanos en este momento deseáramos modificar la órbita de la tierra o la temperatura del Sol, no conseguiríamos alterar, ni en un metro la órbita del planeta o un grado de temperatura de nuestra estrella.

El potencial más grande que tenemos casi siempre es el destructivo. Prueba de ello es que tal vez con que un par de personas deseen destruir la tierra, puedan destruirla con unas bombas, pero para construir un planeta nuevo, ninguno podría.

Esta reflexión la comparto porque estamos a punto de presenciar algo similar a nuestro país y a los 120 millones de mexicanos que lo habitan. Podemos desear mucho un cambio en el sistema político mexicano, pero en realidad no van a conseguir nada (si no hacemos más que desearlo), sin embargo, el poder de destruirlo por completo siempre existe mediante una revolución, pero estaría por verse si alguno o algunos podrían reconstruir una nueva opción política, un nuevo país.

Manlio Beltrones, el gran operador del PRI, está a punto de asumir la presidencia del PRI, de un PRI que lejos de cambiar, está a punto de regresar a ser ese PRI de antes del año 2000, en el que muchos mexicanos se unieron y trabajaron para poder quitarlo de la silla del águila. Ese PRI que no permite el cambio, que deja atrás esa frase de “la sana distancia⬝ entre el gobierno y el partido. Volveremos a ver a ese PRI, que ha significado muchos fracasos para este país. Y al parecer quieren retener la presidencia cuando menos otros seis años cuando se vaya el actual presidente Enrique Peña.

Ya veremos, UNA VEZ MÁS, cuantos mexicanos desean cambiar las cosas, cuantos quieren destruirlas y cuantos pueden proponer una construcción de un país distinto.

Mauricio Arellano Cortés

@marellano04