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#UnDíaSinFachos ¿la mejor manera de combatir la desinformación en línea?

Por: Juan Manuel Torres Esquivel

En la era de la postverdad, existen dos fenómenos que están exacerbando la polarización política que vive nuestra sociedad. La primera, la burbuja de la desinformación está aprovechando todos los algoritmos desarrollados por las redes sociales para generar mayor encono social mostrando únicamente contenidos afines a nuestros gustos e ideologías. Además, las tribus digitales están amplificando el odio y la intolerancia hacia todas aquellas ideas que le son “equivocadas”. Si bien estos fenómenos parecieran muy recientes, en México se están cultivando por más de 13 años, cuando se vivió la más grande polarización del país, la elección de 2006 entre el actual Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Esta polarización ha generando dos grandes tribus en nuestra sociedad, “chairos” y “fifís”, mismas que durante años han pugnado por visiones del país que parecieran diametralmente opuestas. Pero lo que realmente nos está dividiendo son estas burbujas de información que se han venido generando entre los mexicanos. Y lo peor, es esa negativa al diálogo entre quienes pensamos distinto. Parece que hemos perdido esa capacidad de escuchar y entender el punto de vista del “otro” sobre los asuntos políticos de nuestro país. La máxima expresión de este efecto, se notó esta semana, cuando en el contexto del “festejo de la elección del 1 de julio” de AMLO, las comunidades digitales cercanas a MORENA decidieron levantar la tendencia #UnDíaSinFachos cuyo objetivo era NO discutir con comunidades opositoras al proyecto de AMLO.

¿Es correcta esta estrategia? Para un objetivo de corto plazo, pareciera que sí, finalmente quienes más ruido hacen en redes a los ataques de la oposición son los mismos defensores de MORENA que terminan subiendo tendencias negativas hacia su proyecto. No obstante, de acuerdo con varios estudios publicados en días recientes y recopilados en un artículo para “El País”, esta cerrazón al debate es un balazo en el pie para quienes buscan argumentar y posicionar una visión de país en el imaginario colectivo. En realidad lo más enriquecedor para “combatir la desinformación” es evidenciar el sesgo desde donde se plantea la información y presentar las pruebas que contradigan aquellas ideas que uno considera erróneas. Con ello no estoy diciendo que un lado o el otro tenga razón, solo quiero puntualizar que el debate enriquece y abre la posibilidad de pensar distinto.

En el estudio titulado “Effective Strategies for rebutting science denialism in public discussions” demostró que la mejor manera de combatir la negación de los hechos consiste en dos estrategias: respondiendo a la mentira con datos concretos ó respondiendo  señalando la falacia argumental. De acuerdo con el estudio, utilizando esta estrategia era altamente probable que los usuarios tratando de informarse en determinados casos (como el cambio climático o el movimiento antivacunas) no cayeran en las trampas de aquellos que buscaban desinformar a los usuarios. Otra estrategia altamente efectiva para disminuir el daño de la desinformación era la de dejar al descubierto las cinco técnicas retóricas de los desinformadores. “En su trabajo señalan estas cinco artimañas: recurrir a falsos expertos (un curandero desacreditado), apelar a conspiraciones, pedir imposibles (100% de seguridad de las vacunas), falacia lógica (falso dilema) y selección interesada de datos (o cherry-picking)”.

¿Cuál es la lógica de invitar a ignorar a los “fachos” en el debate público? Parece que al Gobierno en turno le está resultando muy complicado conservar un discurso tan radical con las difíciles decisiones que se deben tomar siendo la cabeza del Gobierno. Los estrategas de comunicación de la 4T deben ponerse a trabajar urgentemente en una línea de comunicación que pueda sostenerse públicamente y que esté sustentada en DATOS concretos sobre el buen avance de su proyecto. La línea de la especulación, como lo es “tener otros datos” puede resultar efectiva en el corto y tal vez en el mediano plazo. Sin embargo cuando la realidad rebase a las mañaneras en Palacio Nacional, difícilmente podrán evadirla. No habrá otros datos que el sentir social, ese que no se controla en redes. Lejos de estar pidiendo a sus comunidades digitales evitar el debate con sus contrapartes, deberían de estarles dando los elementos para refutar los “ataques” de la oposición.

#CalderonEsHuerta, #CalderonEsTraición y #CalderonGolpista

Vaya molestia que parece está causando Felipe Calderón a varios de los operadores digitales de MORENA. Este día las comunidades de la 4T le han levantado 3 TTs nacionales al ex presidente. Ello luego de una declaración del secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, donde se mencionaba que él se encontraba detrás de las protestas de la Policía Federal. Felipe Calderón mediante un video negó estas acusaciones y pidió al funcionario retirar las calumnias. No obstante, de acuerdo con la herramienta de medición digital Xpectus, se han enviado 88 mil tuits atacando a Calderón. De los cuales 84% son RTs, 39% de ellos desde cuentas de baja autoridad. 

“Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato”, y estos datos solo dejan ver una operación digital. ¿Quién de los estrategas de la 4T quiere gastar tantos recursos en un ex presidente? ¿Y la austeridad?