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Unidos las voces silenciadas son escuchadas

Somos ciudadanos que hemos dejado de pelear y hemos dejado de exigir. Dejamos de exigir justicia permitiendo la impunidad en nuestro país. Nos acostumbramos a sufrir, a ver como cada día desaparecen más personas y mueren muchas más dejando a los culpables libres sin ninguna consecuencia. Nos acostumbramos a mirar lo que sucede a nuestro alrededor y no decir nada. Abandonamos a nuestros paisanos dejando que la injusticia entrara en todos lados y los afectara. Nos quejamos día a día de nuestra clase política, nos quejamos de la corrupción, pero olvidamos que nosotros somos los que producimos nuestros líderes políticos, nosotros le permitimos la entrada a la impunidad y nosotros somos los culpables de generar la corrupción desde adentro de nuestra misma sociedad.

Nos escondemos detrás de máscaras que nos permiten señalar, pero evitan que seamos señalados. Criticamos todo lo que nos indigna, lo decimos, pero al poco tiempo lo olvidamos. A veces olvidamos para evitar la tristeza y el dolor. Al enterarnos de la realidad de nuestra sociedad, al conocer las injusticias que se viven con cotidianidad en este país lo que queremos es olvidarlo rápidamente para regresar a la felicidad que la ignorancia genera. Nos da miedo enterarnos de lo que sucede, nos da miedo aceptarlo y mucho más miedo nos da el saber que nosotros mismo somos los que lo hemos producido. Es por eso que olvidamos rápido, el problema es que al olvidar permitimos que vuelva a suceder una y otra vez.

Mi México como te quiero, pero como me dueles. Me duele saber que a pesar de las injusticias que suceden día a día, los ciudadanos permiten que ocurra. Nadie hace nada, todos dejan que pase, que suceda y que en un futuro siga sucediendo. Es como si ya nada nos importara porque mientras a mí no me suceda nada, no tengo porque meterme en los asuntos ajenos. Pero la realidad es que lo que sucede nos afecta, porque todos somos mexicanos y en un futuro puedes ser tú.

Duele saber que muchas veces la prudencia de los ciudadanos al no meterse en estos asuntos se debe al temor. Cada vez que una tragedia sucede, lo primero que se escucha son las voces de los ciudadanos “De seguro en algo estaba metido” o “seguramente traía algo”. Justifica las situaciones con pretextos para sentirse seguros, para creer que no le pasa a cualquiera. Pero en el momento en el que se acepta que no estaba metido en nada, las personas se ven en la angustia de enfrentarse a la idea de que lo que sucede le puede llegar a suceder a uno, a su familia o a sus seres queridos. Deja de existir la justificación interna en donde pensamos que como nosotros no hacemos nada, no nos puede pasar nada.

Me duele que la gente no se informe y le deje de interesar. Se refugia en la ignorancia para evitar el sufrimiento, para evitar sentir empatía por las víctimas. Muchos dicen “mejor no veo, para no darme cuenta y no sufrir”, esto no se trata de ignorar lo que sucede. Llegamos a un momento de indiferencia ante los asuntos de injusticia. Es cierto que la sociedad se une ante la tragedia, pero la mayoría del tiempo las tragedias no se ven relacionadas con la injusticia que nuestro sistema político genera. Al estar relacionado con una situación política, la sociedad lo deja pasar porque están cansados de pelear o les da miedo pelear.

Ya ha llegado el momento de exigir justicia y de exigir seguridad. Debemos de levantar nuestras voces y pelear por lo que queremos. Ya fue suficiente silencio de parte de nosotros. Nos callaron y nosotros permitimos que el silencio se apoderada de esta sociedad que se ha vuelto sumisa. Miles de personas gritan en silencio para que aparezcan sus seres queridos, piden nuestra ayuda y nosotros debemos de dejar de ignorarlos. Las voces de las víctimas de la violencia gritan por justicia, debemos de apoyarlas, debemos de ayudarles a obtener esa justicia. Las víctimas de la impunidad en nuestro país que exigen sin ser escuchadas y son ignoradas. Necesitamos levantarnos y pelear junto a nuestros compatriotas que han sido perseguidas, violentadas o han sido criminalizadas.

La situación en México cada día empeora, cada día salen nuevas cifras en donde se muestra el incremento de la violencia. Somos nosotros los que sufrimos cada día los conflictos, la violencia, la impunidad y la injusticia. Somos nosotros los que nos debemos de juntar y elevar nuestras voces para que seamos escuchados. Necesitamos unirnos y ayudarnos. Las víctimas no son culpables de lo que les sucedió, pero nosotros si somos culpables por permitir la indiferencia y por fomentarla. Ya fue suficiente dolor y sufrimiento sin hacer nada para acabarlo. Ya es suficiente de nuestra actitud prudente que impide un cambio.