Monitor Nacional
Uniones y desuniones
Emprende seguro | Luis Lara Esqueda
22 de noviembre de 2016 - 12:46 pm
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El regreso al pasado representa un progreso quizá porque en este sistema ellos no avanzaron, y lo más preocupante es que nadie de los partidos que perdieron las elecciones escuchó este cambio
Con la sorpresa de que haya ganado el Brexit, boquiabiertos por el triunfo del Sr. Trump, nos podemos preguntar ¿qué sigue en la caja de sorpresas mundial? El escenario es Francia.

Con todas la reflexiones que se han hecho por la victoria de Donald Trump nos falta un a pieza en el rompecabezas, hay quien usó el discurso y hay quien cree en el discurso, con todo lo perfectible que pueden ser los sistemas de elección en todos los países los candidatos juegan y leen las misma reglas.

Eso significa que en ambos casos hubo votantes para los que el mundo ha sufrido una permutación y están dispuestos a dar su voto por eso que a sus ojos debe cambiar, y si me permiten el paréntesis, no fueron escuchados por el candidato contrario, quien cuando se los llevó el tren aquí si en sentido figurado— no se dieron cuenta que la mitad de los votantes habían desechado su propuesta, como fuera que fuere —decía el filósofo— ¿En qué momento dejaste de escuchar a la otra mitad? Cuando dejas de escuchar a tu media naranja no habrá nada mediando la tunda impuesta.

Me preocupan dos cosas. Primero, para algunos, el regreso al pasado representa un progreso quizá porque en este sistema ellos no avanzaron, y lo más preocupante es que nadie de los partidos que perdieron las elecciones escuchó este cambio. El tema central es que nos guste o no el mundo ha cambiado, la mitad de las personas cree que la otra mitad va en sentido contrario y viceversa, en este sentido, una vez que le den la vuelta al mundo se van a encontrar (espero sea para saludarse de mano, con la cabeza fría y sin decirse improperios).

Hay países que están en favor del libre comercio, ya dijeron «aquí estamos y vamos a seguir en ese sentido, queremos decirle a la otra mitad, nosotros seguimos creyendo. El libre comercio, la apertura de las fronteras y la libertad de trabajar donde queramos sigue siendo nuestra bandera y la única bandera»

Este discurso de timbales beligerantes en donde «¡Yo tengo la razón! y el otro está completamente deschavetado» es el lugar propicio para que quien escupa primero provoque ofensa en el otro, entonces ya no sólo será la retórica, sino que será retorcida, espero la contienda este ciclo sea en el campo de las ideas, las propuestas y lo mejor para la mayoría.

Donde no tengo ninguna idea —situación bastante común— es cómo resolver el problema de la migración. Tal como ambos bandos lo plantean se entiende que, o bien el bienestar del país desarrollado se ve afectado por los migrantes, o estos migran por las condiciones en que dejaron su país los otros países…

Si la migración se detendrá haciendo más grande el dique, o si la migración se detendrá mejorando las condiciones en el país de origen, en verdad —coincidan conmigo— no está fácil resolver la trama. Ojalá se decidan por «Todos ponen y no por toma todo». Vuelvo a Francia en donde habrá elecciones, hoy los franceses dicen «Nosotros somos diferentes, tenemos una democracia más avanzada», y no lo dudo, sin embargo esas fueron las mismas palabras usadas en los dos casos anteriores.

En el partido Nacionalista está Jean-Marie Le Pen, sus opositores dicen que es el «diablo de la República» y sus partidarios lo conocen como «el último samurai de la política», en este contexto, de ganar Jean-Marie tres grandes países —Reino Unido, Estados Unidos y Francia— estarán navegando en la misma dirección, me temo que el otro bloque estará navegando en sentido enfrentado, ¿cuando fue la ultima vez que teníamos bloques tan grandes?, justamente poquito antes de la Segunda Guerra Mundial, espero cambien, pues si se llega a prohibir el libre comercio esta columna, en lugar de «Emprende seguro» deberá de cambiar de nombre por «Cierra tus puertas y chacharea con los de casa».
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