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Usted es víctima de su empresa, no del outsourcing

víctima de su empresa, no del outsourcing

Como un billete de 300 pesos mexicanos, así de falso es decir que miles de trabajadores mexicanos firman su contrato de ingreso al mismo tiempo que su renuncia debido al outsourcing.

Igualmente es falso mencionar que el outsourcing es responsable de que muchos patrones en México no paguen las cuotas del seguro social y, mucho menos, los impuestos correspondientes.

Estimado lector, le tengo una noticia: usted es víctima de su empresa, no del outsourcing.

La mala fama en México de esta estrategia es, ciertamente, injusta. Debido a la herramienta con la cual cientos de empresarios mexicanos logran eficientar sus recursos para ser competitivos, cuenta con números sumamente sanos en muchas partes del mundo. Veamos los datos.

En Holanda, TMF Group opera en más de 83 países con 7 mil empleados propios, atendiendo a 15 mil clientes. Azets, de Noruega, suma 20 años de experiencia, lo que la convierte en la firma líder en dicha nación.

GRH Services es una empresa francesa que, con la mayor flexibilidad para administrar personal en el país europeo, atiende a miles de clientes con miles de trabajadores contratados. Finnish Payroll, compañía finlandesa, tiene  más de 500 clientes en 40 años de historia.

Por suerte, en México también hay ejemplo de empresas que, apegadas a la ley, logran eficientar sus recursos, como GIN Group, Adecco y Manpower.

De acuerdo con expertos en empleabilidad, modificar la Ley Federal del Trabajo, para darle un coletazo al outsourcing, sería un grave error. Se trata de una actividad económica perfectamente legal y es una fuente de ingresos para muchos.

Lo que las empresas mañosas hacen es simular que no tienen una relación laboral con los subcontratados. En vez de asumirse como tales, alegan que los trabajadores son sindicalizados o sociedades cooperativas.

Es definitivo que a ese tipo de empresas se le debe poner un alto, pues nada ni nadie debe estar por encima de la ley.

Querer que el outsourcing sea eliminado en México sería un rotundo retroceso para la competitividad empresarial. Para que esto quede claro: pedir la desaparición de esta práctica sería una locura, como exigir que el América, las Chivas y el Cruz Azul desaparezcan porque México no ha sido campeón del mundo.