Monitor Nacional
Verano cordobés
Emprende seguro | Luis Lara Esqueda
1 de agosto de 2016 - 9:09 am
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¿Para qué quiero ganar más si eso me va a quitar mi tiempo de disfrute? Su economía es como su vino: no tiene conservadores, es natural, está basada en la economía del barrio, representa algo de mayor beneficio para todos.

Mis anfitriones ―amabilísimas personas―, Ana y Marcial son una pareja cordobesa que hoy antes de la comida nos invitaron a beber un vino juntos a una taberna cercana a su apacible hogar, en la charla uno de ellos dijo:

―¿Sabes? estamos muy orgullosos del barrio donde hemos nacido, estar aquí en esta peña es una extensión de la familia ―lo decía mientras me miraba a los ojos de una manera limpia, con la emoción reflejada―, mi mujer y yo venimos aquí muy seguido y nos tomamos un «medio» o dos de vino. ¿Sabes lo que es un «medio» de vino?

Mi cara le respondió antes que mi boca, ya que mi cerebro estaba interpretando si se referiría a medio litro, pero mi intuición indicaba que no era así, pues eso sería muy obvio. Afablemente salió a mi rescate y explicó:

―Se dice «medio» porque es una copa que se llena hasta la parte de arriba ―señaló con su dedo índice la parte superior de mi copa―, y cuando pides una copa te sirven la mitad de un medio, que como ahora sabes, es la copa llena, es decir, la copa se llena hasta la mitad, por eso el vino se sirve por copas. Aquí en las tabernas, cuando queremos vino lo pedimos en «medios»; hablando de tabernas, deben saber que en Córdoba hay más de 400,000 y una sola librería.

―Eso significa que aquí hace mucho calor ―dijo un cliente que estaba sentado a nuestro lado, interrumpiendo nuestra plática y abonando información― aun cuando nos distinguen por venir aquí, hay que darle de comer a todos ―dijo ufanado, opinando como si fuese responsabilidad de él la economía local.

―Mira cómo me distingue el dueño de esta taberna cuando vengo aquí ―retomó la conversación mi anfitrión―, por ser cliente apreciado la copa tiene mi nombre ―sonreía orgulloso al tiempo levantaba su copa.

Mientras brindábamos yo reflexionaba sobre el impacto que tiene el hecho de que cuando llegas a un lugar te sirven en una copa que tiene tu nombre, no es que simplemente te recuerden como cliente, sino que te reconocen de manera especial.

―Para los cordobeses, la taberna es una extensión de nuestra casa, aquí no discutimos ―continuó explicando mi anfitrión―, la gente mayor juega dominó, como ves, es una peña flamenca, durante las noches de aficionados se toca la guitarra, bailamos y cantamos, ¿sabes? yo trabajo para vivir bien, ¿para qué quiero ganar más si eso me va a quitar mi tiempo de disfrute?

Continuó la plática sobre sus interesantes tradiciones locales, me platicaron sobre el concurso de patios (algo sorprendente para mí) resulta que en mayo celebran este peculiar concurso en el que las personas abren las puertas de su casa para que el público califique su patio, en este concurso han participado habitantes de los barrios de Regina, Santa Marina, San Lorenzo, Alcázar Viejo, Judería y Santiago, por mencionar algunos, durante ese tiempo la ciudad se vuelve florida, lo que provoca moviendo turístico, es una sencilla actividad que, además de embellecer la casa (que en realidad es un proyecto familiar) se convierte en el motor de la economía local.

Ahora mismo, mis anfitriones son propietarios de una casa tan grande que han realizado convenios para recibir personas dentro de su casa-patio, tienen acuerdos con instituciones educativas para alojar alumnos deseosos de convivir en el seno de una familia típica, esto sigue impulsando su economía.

Otro factor que propulsa el motor de la economía es el clima, pues durante el verano cordobés, cuando caminas a la sombra tienes la sensación de que un dragón te acosa, pero cuando cruzas la calle y te da el sol sientes que el dragón ha logrado su cometido. Sobre este tema, un taxista me dijo que al calor no hay que acostumbrarse, hay que resignarse… Su consuelo es que si va al infierno ya no va a sufrir mucho.

Todos debemos contribuir a la economía más cercana, sobre todo como dijo Marcial ―mi anfitrión―, ¿para qué quiero ganar más si eso me va a quitar mi tiempo de disfrute? Su economía es como su vino: no tiene conservadores, es natural, está basada en la economía del barrio (algo de lo que mucho he escrito en este espacio) y, en mi opinión, representa algo de mayor beneficio para todos.

Nos leemos la próxima semana en Emprende seguro ¡que no los atrape el dragón!

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