Victoria

Hace ya 16 años llegó a mi familia un ángel de carne y hueso, ella es Victoria o mejor conocida como la “Kikis” con nuestros amigos y familia. Ella nació con Síndrome de Down y es mi sobrina. Aún recuerdo cuando nació, todos entramos en shock cuando el doctor anunció que nació con Síndrome de Down. Mi hermana, su madre la abrazó y la besó de inmediato. Victoria recogió toda nuestra atención y todos nos pusimos a investigar con respecto a su trastorno genético. Y así ha crecido alegre, traviesa y coqueta, entre terapia y terapia.

Cada fin de año hacemos un pequeño pero merecido viaje a Acapulco, después del arduo trabajo que representa para nosotros (mi familia) el mes de diciembre. La palabra Acapulco pone al cien a Kikis, le encanta la alberca y estar de vacaciones aunque el mar le asusta un poco. Este año tuve una experiencia que en un principio me molestó y después me entristeció.

Todavía hay gente en nuestros tiempos que voltea a ver a la gente diferente como con un mezcla de sentimientos y caras de lo más desagradables. Piensan que no son dignos de estar en el mismo lugar que ellos creo.

Victoria es muy amistosa y cariñosa,  le gusta hacer amistades, se acerca a la gente principalmente a la gente joven, quiere convivir. Pero en esta ocasión nos topamos con gente no sé cómo llamarla, no encuentro la palabra exacta que defina esta situación. Bueno estoy confundida, no sé si esta reacción de rechazo hacia estas personas con capacidades  diferentes es por ignorancia o por qué tienen el corazón muy duro. Cualquiera de las dos me parece igual de indignantes.

Todos los que estamos aquí habitando este mundo tenemos los mismos derechos y obligaciones, al igual que compartimos  las mismas emociones.

En la alberca del hotel mientras yo me asoleaba Kikis disfrutaba del agua templada. Vi a una chica de unos 23 años, ésta  cuando descubrió a Victoria la observó por unos minutos con una cara de morbo que resultó muy molesta y ofensiva para mí que observaba a lo lejos la escena, después Victoria sintió su mirada y la volteo a ver al mismo tiempo que le sonreía y se acerca a ella, la chica cuando vio que se acercaba Victoria a ella corrió asustada, perdón pero esa es la palabra “asustada” y se salió de la alberca. Por Dios era una persona adulta ya ni los otros niños que estaban jugando pelota en la alberca le hicieron ese desaire al contrario la aceptaban, que daño le podría causarle Kikis?  bendito Dios los niños con Down tienen un corazón super noble y bondadoso y pareciera que afortunadamente no se dan cuenta de la crueldad humana.

No sé si estoy muy en mi papel de juez, juzgando a esta gente que me encontré, pero si me dio mucho coraje que la discriminan, quienes son ellos para hacerlo! Tal vez deba darles algún tipo de disculpa porque no han tenido la fortuna de tener a alguien con Síndrome de Down en su familia, no conocen de tener a un ser tal luminoso en su hogar, no han contando con la bendición de ayudar y recibir amor incondicional como el que  da Victoria a todo aquel que lo quiera recibir. No sé si yo misma, si no hubiera nacido Vicki en la familia actuaría como ellos o tal vez hasta peor, no lo sé! Tal vez su llegada nos  sensibilizó el corazón, y por eso no debo de criticarlos, pero es que  no deja de asombrarme y entristecerme esa actitud tan retrógrada. Estamos en el año 2015! Por el amor a Dios cuando se van a terminar las injusticias, la discriminacion, la pobreza, el maltrato a los animales, las drogas, el abuso a las mujeres,  que tiene que ocurrir para que todos seamos mejores personas…..

Como sea, deseo de todo corazón que todas esas personas que ven o tratan con desprecio a estas seres especiales tengan la fortuna de cruzarse en su camino con uno, es una experiencia que no tiene precio y que todos deberíamos de vivir. Pero en lo que son peras o manzanas yo aquí disfrutando de las carcajadas de Victoria en la alberca…

Hasta la próxima

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