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¿Viviendo solos o solitarios?

Leí una nota del diario español «El País» que informaba de una ancianita que falleció en su apartamento, la encontraron en su cama después de cinco años ’sí, está bien escrito: cinco años después’, simplemente se recostó en su cama y como cita la canción «se quedó dormido y ya no despertó»⬦ No es el caso indagar más sobre esta nota, ni cómo llegó a esa situación la pobre señora, entiendo que este es un caso extremo, pues vivía en un edificio habitado sólo por ella, pues el resto de departamentos eran usados como oficinas, es decir, realmente no tenía vecinos, la descubrieron cuando limpiaban las ventanas del edificio.

Esta nota me hizo reflexionar sobre cómo influirán los nuevos hábitos de vida en la economía, en el costo de las viviendas, en los hábitos de consumo, en la forma de interactuar con los demás y cómo nos relacionamos con los vecinos. ¿Cómo te estás comunicando?, ¿tienes una red virtual que diga: «aquí estoy y sigo estando»?, una situación es ser independiente y otra estar ausente. Cuando escribí mi libro «Cambiando vidas» estuve un mes fuera de mis actividades rutinarias y sólo me llegaban mensajes de Facebook diciendo: «hace mucho que no nos visitas», claro que mi núcleo cercano sabía dónde estaba, sin embargo, fuera de ellos quien se preguntaba dónde estaba era una red social (mi corazón sufre).

Dadas las tendencias de los millennials de tener un mundo para ellos solos, ahora, en la mayoría de los lugares la vivienda se está estrechando, tanto por el costo de la misma como por los hábitos de sus moradores, el comedor ha dejado de ser un sitio de reunión, pues ya se desayuna, come y cena fuera de casa ’con los respectivos costos en los hábitos alimenticios y limpieza de los alimentos’; dado que siempre están solos, no  es necesario que la recámara tenga privacidad (así no te da pena que te vean en paños menores y cuando estás acompañado, espero que la privacidad no sea el tema). Garcilaso recuerda cuando los adultos mantenían cerrada la recámara y pensaba que se comunicaban con seres de otros planetas, pues sólo se oían sonidos guturales.

Viene a mi memoria cuando visité Holanda en el verano, se discutía una ley sobre viviendas de 35 metros en donde la autoridad decía: «En esos metros no cabe una familia», y la gente decía: «Queremos vivir solos». Tarde o temprano estas personas que hoy viven solos deberán contar con una red de apoyo para ellos, ¿quién es ahora tu red de apoyo?

¿Cuál será el costo cuando alguien tenga que cuidar a estas personas?, ¿cómo los vamos atender?, el alto costo de vivir solo tendrá repercusiones muy importantes en las personas, en la economía y en su patrón de consumo.

Mi amiga Caro comentó que encontró una tienda baratísima en línea, a lo que el Agrio le contestó que él pagaba la diferencia de precio, pero que nos siguiera visitando y haciendo sus compras por la ciudad, entonces reflexioné: si Caro deja de comprar en el comercio local, el dinero que obtiene por la venta de bolsos y artículos navideños afuera del colegio ya no se invertirá en su comunidad, se invertirá en quién sabe dónde, si bien es cierto que ella obtendrá un súper descuento, tendrá un alto impacto en las familias que viven del comercio en la zona donde vive.

Entiendo que la comunicación ya no es como en la era Paleolítica, cuando la comunidad se sentaba todas las noches alrededor del fuego para protegerse de los peligros que acechaban; ni las compras son a través del trueque (aunque en algunas localidades aún prevalece este sistema y en otras está de moda), ahora te sientas con tu tablet (porque ya no ves la televisión con otros, simplemente se ha creado un mundo sólo para ti).

La poca tolerancia a compartir espacios nos ha llevado también a un mundo de solos, y espero que este mundo de solos no se convierta en un mundo de solitarios, pues al principio suena bien, después «ya veremos» dijo un ciego.

Nos leemos la próxima semana en «Emprende Seguro», en tanto Facebook no invente una aplicación que diga «Aquí sigo en este mundo», por favor hablen con sus vecinos, amigos hijos anexos y conexos para interactuar, porque a este paso se nos olvidará el lenguaje, y si van a comprar algo en línea, que sea el libro «Cambiando vidas» que ya está en Amazon.