Monitor Nacional
¿Y ahora qué?
Diplomacia y Geoestrategia | Manuel Saavedra
17 de abril de 2017 - 9:16 am
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No hay forma de saber a ciencia cierta el verdadero motivo por el cual el presidente Trump ordenó este ataque

El pasado viernes 7 de abril, Donald Trump ordenó que se realizará un ataque con más de 50 misiles Tomahawk a una base aérea del gobierno Sirio en respuesta  por los supuestos ataques químicos que tomaron lugar tres días antes y que, a la fecha, han cobrado la vida de más de 80 personas. Si bien no está confirmado quién hizo uso de armas químicas la evidencia sugiere que el gobierno sirio, dirigido por el presidente Bashar Al-Assad, es responsable. La decisión de atacar directamente está base aérea fue muy bien recibida por la mayor parte del gobierno estadounidense. Esto, en cierta manera, es de entenderse. Siria entró en su sexto año consecutivo enfrascada en una guerra civil que ha desplazado a millones de sirios y en muchos círculos políticos las acciones de la administración Obama para lidiar con esta situación fueron vistas, cuando mucho, como insuficientes. Considerando lo anterior, podría parecer a primera vista que este ataque fue uno brusco pero justificado. Sin embargo, más allá de lo justificadas o injustificadas que pudieran ser estas acciones en el marco de lo que es o no aceptable para acabar el derramamiento de sangre en Siria, hay otros elementos a considerar que ponen en duda si esta respuesta fue adecuada. Por el momento, habrá que centrarse en tres: la naturaleza unilateral del ataque, el conflicto de intereses con Rusia y la doble moral que proyecta este ataque.

Como ya se mencionó, la decisión de atacar la base aérea fue del presidente Donald Trump; no del Congreso estadounidense. Trump no avisó al Congreso del ataque y no buscó, ni la aprobación, ni el apoyo de la ONU, la OTAN, ni de ningún gobierno extranjero. El motivo oficial que se dio, fue que se quería actuar con rapidez y no perder el elemento de la sorpresa. Esto difícilmente justifica la falta de coordinación con los actores ya involucrados en este conflicto, sobre todo cuando se considera que la Casa Blanca no tiene un plan definido de cómo proceder. Está jugada no fue el producto de un plan pensado a futuro que tomará en consideración las implicaciones éticas y prácticas de intervenir en un conflicto ajeno sin el consentimiento de ninguna de las partes implicadas. ¿Quién le dio el derecho a los Estados Unidos de realizar este bombardeo? Si nadie regula estas intervenciones ¿que le impide a otros países el actuar de la misma manera? Trump no pensó a futuro, simplemente reaccionó y reaccionar sin pensar siempre trae consecuencias graves.

Una consecuencia que ya se ha empezado a manifestar es el deterioro de relaciones con Rusia. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha dejado claro desde el inicio del conflicto, su apoyo al gobierno de Bashar Al-Assad, opinión que era compartida por China, otro miembro del consejo de seguridad de la ONU. El atacar una base gubernamental Siria es prácticamente una provocación al gobierno ruso el cual ya ha confirmado que fortalecerá las defensas antiaéreas en Siria. Ambos gobiernos dicen estar decepcionados de la postura del otro y aún si las negociaciones hasta la fecha no habían llegado a ningún lado, el actuar de esta manera deja en claro lo mucho que Trump subestima al gobierno de Putin.

En adición, los intereses de Rusia no son los únicos que hay que tomar en cuenta. Hay que recordar que Estados Unidos ha ya ha condenado las acciones unilaterales de otros países, cosa que no parece aplicar para el país norteamericano. Esta doble moral, como ya se venía mencionando, no hace más que alentar a otros países a que justifiquen acciones con las que no todos están de acuerdo. En este caso en específico, se encuentra el ejemplo de Corea del Norte, cuyo gobierno ha utilizado este ataque para validar su programa de desarrollo de armas nucleares, catalogándolo, según la BBC, como “un acto intolerable de agresión hacia un estado soberano”. Y es que esto no debería sorprender a nadie, ya que si los Estados Unidos puede atacar a cualquier país unilateralmente por acciones que ellos no aprueban (sea que estas estén éticamente justificadas o no), los países que no estén alineados con el occidente como Corea del Norte, obviamente querrán algún método que les permita estar protegidos.

No hay forma de saber a ciencia cierta el verdadero motivo por el cual el presidente Trump ordenó este ataque. Tal vez realmente pensó necesario intervenir para poder traer la guerra a una rápida conclusión. Quizás lo hizo para ganar popularidad, dados sus bajos niveles de aprobación. Puede que, después de la controversia que se ha generado alrededor de su administración y el Kremlin, está fuera su forma de “demostrar” que no está siendo manipulado por Putin. Independientemente de los motivos que haya habido detrás, esta movida del presidente estadounidense ha desatado una serie de eventos cuyas repercusiones todavía se desconocen y que, de no manejarse de manera adecuada, podrían empeorar la situación, no solo en Siria, sino en todo el mundo.

 

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