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Al fondo del asunto | Daniel Ortega
19 de abril de 2016 - 7:01 pm
columna
México es incapaz de ofrecerle una buena calidad de vida a los migrantes centroamericanos que pasan por nuestro país

La migración es un tema que ha estado presente desde el comienzo de la historia humana. Incluso en la actualidad es necesario estudiar este flujo continuo para poder comprender gran parte del ambiente internacional. Precisamente, este proceso le está causando grandes problemas a la comunidad internacional, en especial a los países de la Unión Europea y los del Medio Oriente. Debido a la guerra civil que está ocurriendo en Siria, millones de personas han huido para poder buscar su seguridad, obteniendo el estatus de refugiado.

Antes de continuar, cabe mencionar que ser migrante y ser refugiado son dos cosas totalmente diferentes. Según la Convención de Refugiados de 1951, el término refugiado se refiere a una persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, nacionalidad, religión, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país. Es decir que, mientras los migrantes se van de su país en busca de una mejor calidad de vida, los refugiados migran a causa de guerras o conflictos bélicos, lo que hace esta situación aún más complicada.

Según datos de la ACNUR (La Agencia de la ONU para los Refugiados), se estima que, desde que la guerra civil comenzó en el 2011, 9 millones de sirios han huido de sus casas, 4.3 millones están repartidos en países vecinos – Turquía, Líbano, Jordania, Iraq y Egipto  y más de 440,000 han llegado a el continente europeo. La forma en la que la Unión Europea ha reaccionado ante esta situación no ha sido la mejor. Grecia, Alemania, Italia y Suecia se han llevado una gran carga de refugiados, mientras que otros países no han apoyado con mucho. El acuerdo entre Turquía y la UE tampoco ha sido lo mejor. Es irreal pensar que este país tiene las capacidades para recibir aún más refugiados, incluso con el apoyo económico dado por la comunidad europea.

Es aquí donde nos preguntamos, ¿Tiene México la responsabilidad de ayudar con esta problemática? Y, más que eso ¿es capaz de ayudar? Ya se escucha en la sociedad el deseo de poder aportar algo a esta crisis. Se han tratado de hacer peticiones al gobierno federal para que este acepte refugiados sirios en nuestro país, se han creado ONGs que tienen el propósito de ayudar a estas personas en peligro a poder llegar a México. Organizaciones como la Asociación Internacional de Sirios en México ha hecho su contribución, logrando traer 16 sirios al país. Otro ejemplo de carácter académico es el del Proyecto Habesha que, además de haber traído a un estudiante sirio, tiene como meta traer a 30 más. Incluso nuestro gobierno ha contribuido, enviando tres millones de dólares en el 2014 destinados a ayudar a la ACNUR, la UNICEF y la Media Luna Roja.

A pesar de todos estos apoyos, la situación que se vive en México hace que sea extremadamente difícil poder apoyar más de lo que ya se ha hecho. Para entender eso, sólo es necesario ir a estados como Chiapas y ver la realidad que se vive día a día. El constante flujo de migrantes “ilegales” que cruzan por el rio Suchiate, los prostíbulos chiapanecos llenos de mujeres y niños centroamericanos, centros para migrantes repletos de malheridos.

Es difícil dar un número exacto por su carácter ilegal, pero se estima que entre 140,000 a 400,000 indocumentados ingresan a nuestro país anualmente. Además, dentro de las diferentes direcciones de migración, la que es de sur a sur es considerada la que tiene más flujo de migrantes, al igual que la más violenta.

México es, sin duda alguna, un país de migrantes, ya que tiene presente muchas tipos de este flujo: los extranjeros que viven en el país, los centroamericanos que cruzan México para llegar a los Estados Unidos, los mexicanos que migran a EE.UU, los que son deportados y regresados a nuestro país, además de los que migran dentro de nuestro país a otro estado. A pesar de esto, México ha sido incapaz de tener estrategias que permita controlar todas estas facetas de la misma. Con los datos anteriores, ¿aún se puede considerar la posibilidad de que nuestro país reciba algún número de refugiados o, incluso, de dar apoyo económico? Es muy poco probable y, a decir verdad, dañino para nuestro país y los refugiados que puedan llegar. Si México es incapaz de ofrecerle una buena calidad de vida a los migrantes centroamericanos que pasan por nuestro país y, además, no puede garantizársela tampoco a sus ciudadanos, ¿cómo va a recibir a más personas? Si queremos ayudar a la comunidad internacional, primero tenemos que ayudarnos a nosotros mismos, creando proyectos que creen una buena vida para nuestros ciudadanos y, así, lograremos poner nuestro grano de arena en esta grave crisis.

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