Monitor Nacional
¿Y si Trump nunca pretendió salirse del TLCAN?
Internacional | Redacción
28 de abril de 2017 - 1:46 pm
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Desde iniciada su campaña, Donald Trump dejó muy en claro que, para él, las relaciones económicas entre México y Estados Unidos, se desenvolvían en un ambiente de “desigualdad”

Por: Braulio Michel Fausto González

El pasado 27 de abril, en plena visita de Estado del presidente argentino, Mauricio Macri, a los Estados Unidos de América, el presidente Donald Trump anunció que “a pesar de haber tomado la determinación de dar por terminado el TLCAN”, aceptaba no hacerlo, “porque el presidente de México, Enrique Peña Nieto, le pidió por teléfono que por favor no lo hiciera”. Esta declaración, que contradice el discurso proteccionista que Trump vendió a los electores estadounidenses en la contienda electoral, puede que sea parte de una estrategia que se fue forjando en campaña, y está a punto de concretarse.

Desde iniciada su campaña, Donald Trump dejó muy en claro que, para él, las relaciones económicas entre México y Estados Unidos, se desenvolvían en un ambiente de “desigualdad”. Y no se refería, en ningún momento, con “desigualdad” a la política comercial proteccionista que Estados Unidos tiene, y nuestro país no ha podido adoptar (por la presión de organismos internacionales y el mismo Estados Unidos); ni mucho menos hablaba de las multinacionales estadounidenses que controlan prácticamente varios mercados en nuestro país (como Kellogg’s, en el mercado de cereales; y Coca Cola, en el mercado de gaseosas, empresas que en el 2015 controlaban el 45% y el 73% de los respectivos mercados, de acuerdo a un estudio realizado por CNNExpansión). Trump hacía referencia únicamente a la apertura que habían tenido los productos mexicanos en el mercado estadounidenses, y la fuga de empresas manufactureras estadounidenses que se instalaron en nuestro país.

La desigualdad a la que Trump hace referencia, sí existe, pero es tanto para México como para Estados Unidos. Sin embargo, es interesante que después de haber hecho tanto énfasis en la salida del país del tratado, decida quedarse por un simple “favor” que su homólogo mexicano le pidió. Es claro que siempre existió un objetivo detrás de las declaraciones que Trump realizaba, y nunca fue su intención retirarse del acuerdo. Puede que en los próximos meses, veamos concretada su hazaña que hoy logró: tener una ventaja absoluta, dada por la necesidad que existe de México en tener un acuerdo comercial con Estados Unidos (reafirmada con la llamada de Peña del 27 de abril), que le permita controlar los temas a negociar y los acuerdos a los que se lleguen.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entró en vigor en 1994, y tenía como objetivo la creación de una zona de libre comercio, con costos reducidos para el intercambio de bienes entre Canadá, Estados Unidos, y México; es decir, les dio a los países el estatus de “nación más favorecida”. Tras 23 años de estar en funcionamiento, y casos controversiales entre los países; como el caso de los camiones provenientes de territorio mexicano a los que se les impidió transitar en Estados Unidos, por “no cumplir con los estándares de seguridad requeridos en el país”; o el recién ganado (por México) “caso del Atún”, donde el atún mexicano estaba siendo discriminado en el mercado estadounidense por la supuesta mala práctica de pesca que dañaba a los delfines; el presidente Donald Trump, ha decidido que es hora de una restructuración.

Para Estados Unidos era difícil llegar a una mesa de negociación con México y Canadá, sin una estrategia que lo posicionara y le diera cierta ventaja en las decisiones que se tomaran. Sin duda, la estrategia de intimidación, que comenzó en campaña, y amenazaba con la salida del Tratado, triunfó en el momento que Canadá y México le expresaron su temor por su salida, y le solicitaron se quedara. Ahora, no es que Trump vaya a negociar un acuerdo, va a hacerle “un favor” a México y Canadá de sentarse sobre la mesa a mejorar el TLCAN.

La imagen de Donald Trump negociando, en el imaginario colectivo, hará que cambie (aunque sea por unos días) la percepción de enemistad que tiene hacia México. Sin embargo, la sociedad no debe olvidar que el hecho que haya aceptado negociar el tratado, no le da derecho de tener una ventaja en la mesa de discusión El hecho que, tanto el mandatario canadiense, Justin Trudeau, como el mexicano, Peña Nieto, le hayan “pedido de favor” que no abandonara el acuerdo (y este haya aceptado), no quiere decir que le esté haciendo un favor a México o a Canadá, porque también ellos sacan y sacarán ventaja de un acuerdo comercial con sus vecinos.

El gobierno mexicano debe comenzar a preparar a su mejor personal para la eventual negociación del acuerdo; siempre teniendo en cuenta que deben de proteger el mercado mexicano y buscar los mayores beneficios para la industria nacional. Donald Trump utilizará, sin duda, la preocupación que México ha externado (en actos), para intentar tomar ventaja en las mesas de discusión, pero el gobierno mexicano no debe permitirlo.

Las autoridades mexicanas deben comenzar a analizar el objetivo que puede estar buscando Donald Trump con sus declaraciones, para prevenir acciones que lo único que hacen, es darle ventaja a Estados Unidos. Trump ha demostrado que sus amenazas son poco creíbles, y difícilmente realizará una acción si los gobiernos no caen en su juego. En este caso, lograron mover sus fichas de juego para colocarnos con una desventaja en las negociaciones del TLCAN. Ahora, debería considerar el gobierno mexicano pedirle a Trump que “por favor” no sea tan duros con sus exigencias, a ver si esta vez también nos hacen caso.

 

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