Messi demuestra su maestría con el balón en el Sevilla-Barcelona

Lionel Messi remolcó al Barcelona con tres anotaciones que demostaron la maestría que el futbolista tiene con el balón

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Ciudad de México.- Lionel Messi remolcó al Barcelona con tres anotaciones que demostaron la maestría que el futbolista tiene con el balón.

El primer gol fue con la izquierda; el segundo, derecha y el tercero una picadita para finalmente asistir a Luis Suárez con una cuarta anotación.

Los números del 10 son tan sobrecogedores como su juego: suma al menos 30 goles en cada una de las últimas 11 temporadas y fue decisivo una jornada más en el Sánchez Pizjuán después de que Valverde decidiera ayudarle con los cambios en el descanso, tiempo en que el Barça pasó de contemporizar a ir definitivamente a por LaLiga en vísperas de su visita el sábado al Bernabéu. Necesitaba el Barça dar con el gol después de muchos ceros y se reencontró con el inconfundible Messi.

Al inicio no fue fácil reconocer al Sevilla, ni siquiera para quien acude cada jornada al Sánchez Pizjuán, sobre todo si se reparaba en la alineación presentada contra el Barça. A falta de Escudero, no jugaba el Mudo Vázquez ni André Silva, dos atacantes muy finos y particulares, sino Rog y Wöber, jugadores difíciles de identificar con el club de Nervión, fichajes que denotaban inestabilidad —solo seis puntos sumados de los últimos 24— y también cansancio (45 partidos ya en la temporada 2018-2019) en el plantel de Machín, tan intranquilo también que pasó a defender con cuatro zagueros, nada que ver son su tradicional 5-3-2. Al ritmo del Arrebato, sin embargo, el Sevilla fue aquel equipo que no da tregua al rival en Nervión.

Ya recuperada la luz con un jugador de la personalidad de Banega, al Sevilla le convenía una terapia de choque para reaccionar, nada que ver con el Barcelona, acomodado en el liderato, desgastado el martes por la Champions y camino del Bernabéu para jugar el martes la Copa y el sábado LaLiga. A Valverde le convenía rotar —cambió a un jugador por línea: el recuperado Umtiti salió por el apercibido Lenglet, Vidal por Sergi Roberto y Coutinho por Dembélé— y esperar a que se activaran Messi y Luis Suárez. Ambos son tan inseparables como incompatibles parecen Dembélé y Coutinho. El equipo, sin embargo, se partió por la mitad, penalizado por la falta de ritmo de Umtiti, el camuflaje de Coutinho y el desconcierto de Vidal.

Atacaban sin tensión los azulgrana, muy idos y desganados, siempre inclinados por el costado de Jordi Alba, y contragolpeaba el Sevilla por el lado de Navas. Las llegadas del extremo andaluz eran tan vertiginosas como cansinos resultaban los avances azulgrana a pies de Messi. El partido quedó por un momento a merced del 10. El rosarino perdió una pelota en el balcón del área que propició la transición de Ben Yedder y el remate infalible de Navas. Y, acto seguido, se corrigió Messi con un remate de volea inapelable después de un centro desde la izquierda de Rakitic. Ni con el empate se serenaron los chicos de Valverde, convencidos de que siempre llegarían a tiempo de defender, de atacar, de marcar, de hacer lo que les diera la gana, incluso en Sevilla.

Con información de El País