El robo de carga en México. El cáncer que consume al país

El robo de carga ya no solo es un problema sectorial, ya es un problema público, de no hacer algo nos quedaremos sin nuestros productos

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Estamos a unos cuantos días de terminar el 2017, sin duda un año con importantes retos para México. Uno de ellos es el robo de carga en las carreteras federales del país, este cáncer que consume a México cada vez se vuelve más fuerte y empieza abarcar gran parte del territorio.

El autotransporte de carga en 2016 movilizó más de 536 millones de toneladas de productos y el ferrocarril 122 millones, por el asfalto y los rieles circulan todo tipo de productos que permiten que la economía mantenga su dinamismo, considerando que hoy el motor de la misma es el consumo.

Hoy puede revisar su alacena y ver que sus productos no llegaron por arte de magia, llegaron por el traslado que hubo del centro de producción al de distribución al consumidor final teniendo que circular forzosamente por las carreteras, he ahí la importancia que tiene este tema.

En 2016 se llevaron a cabo cerca de 1,763 robos al autotransporte de carga, comparado con el 2015 se incrementó en un 62%, lo que cada vez denota lo difícil que se vuelve llevar un producto a las casas de los mexicanos. Este tipo de eventos ya no son aislados, se trata de un complejo y bien orquestado modus operandi de los criminales, donde ahora no solamente roban la unidad para extraerle los productos, ahora una vez que roban y circulan por las vías estatales (debido a las jurisdicciones son diferentes y no hay facultad de una autoridad de un estado entrar a otro para sancionar el delito).

Llegan a un punto donde dejan la carga y la almacenan, desarman las unidades y se las llevan para revenderlas, los almacenes clandestinos, operados a la vista de todos sirven también como puntos de abastecimiento a mercados, pequeños negocios y sobre todo el mercado informal, la cadena de suministro delictiva se ha estructurado y ha encontrado un mercado que ha elevado exponencialmente el robo.

Antes hablábamos que el estado de Guanajuato o Querétaro eran los más seguros (hasta hace un par de años), hoy al convertirse en centros generadores de riqueza, con alto potencial manufacturero y exportador, también se han convertido en objetivos de los grupos criminales, convirtiéndose en rutas altamente peligrosas para circular.

Esto se ha traducido en una cadena de eventos desafortunados que al final repercuten a todos los mexicanos. Aunque se ha tratado de combatir este mal, los resultados no son alentadores, de acuerdo con datos de CANACAR, en el tercer trimestre de 2017 se han registrado 1,088 robos de carga, lo que implica un incremento del 53% comparado con el mismo trimestre del año anterior, estamos hablando de millones de pesos perdidos por los actos criminales. Los estados con mayor índice de robos son: Puebla, Guanajuato, Veracruz, Tlaxcala, Estado de México, Michoacán, Jalisco, Oaxaca, San Luis Potosí y Querétaro.

El daño no solo es por la carga, el robo de los vehículos que en promedio rondan el $1,500,000 de pesos, es otro problema, pues al desarmarlos perjudican a las empresas de transporte, al pasar esto, las aseguradoras elevan las pólizas para proteger tanto los vehículos y la carga, llega un punto en donde el negocio de “asegurar” ya no es negocio y hoy el sector enfrenta una escasez de proveedores de seguros para el sector, elevando en un 200% el valor de las mismas y concentrando el mercado en solo dos empresas, que brindan un mal servicio y ponen condiciones.

¿Cómo perjudica a una familia esto? Sencillo, nuevamente los productos que hoy tenemos en nuestra casa llegaron ahí gracias al transporte de las mismas, si este mal continua tendremos dos efectos, uno de corto plazo y otro a mediano. En el corto plazo empezaremos a ver incrementos en los precios de ciertos productos preferidos por los grupos criminales, como lo son: combustibles, alimentos y bebidas, material de construcción, químicos, electrónicos, alcohol, autopartes etc. Estos incrementos son causados por el encarecimiento de trasladar un producto del centro de producción al punto de venta final, afectando la inflación que mostrará ´presiones al alza y aunque no se traduzca en un incremento generalizado, si existe una probabilidad de que se modifiquen las expectativas de inflación de los agentes. En el mediano plazo se dejará de tener ciertos productos, debido a que las empresas de transporte preferirán no ir a cierto lugar, generando escasez y desabasto, deteniendo la actividad económica local y dañando a muchas familias mexicanas.

Es un mal que no se ataca de la noche a la mañana, hoy la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga ha impulsado que se reforme la ley y considerar al robo de carga como un delito federal, pues abre la posibilidad de hacer mucho más ágil la intervención de cualquier grupo policial estatal para que atienda los casos de robo, aunque no este bajo la jurisdicción correspondiente. Esto ya se aprobó en la Cámara de Senadores, falta impulsar un reglamento y un protocolo de funcionamiento para que las policías trabajan coordinadamente con la Policía Federal, es un trabajo largo, pero siempre es mejor hacer algo.

La forma de atacar más certeramente este cáncer es cortarle el mercado, dejar de comprar productos con precios exageradamente bajos es sinónimo de un producto robado, si nosotros no le generamos una demanda, no tendrán un mercado al cual acudir.

El robo de carga ya no solo es un problema sectorial, ya es un problema público, de no hacer algo nos quedaremos sin nuestros productos que día a día hemos consumido con el simple hecho de acudir a una tienda.