Conoce la historia de Víktor el “gato gordo” y viajero de Rusia

Mijaíl Galin tenía que viajar de Moscú a Vladivostok, pero no quería hacerlo solo, sino acompañado de su gato llamado Víktor.

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Esta historia nos deja claro que el amor por las mascotas es más fuerte que otras cosas, Mijaíl Galin tenía que viajar de Moscú a Vladivostok, pero no quería hacerlo solo, sino acompañado de su gato llamado Víktor.

Todo iba muy bien hasta que llegó al mostrador de control del aeropuerto moscovita junto con el felino, pero no contaba con que su mascota estaba demasiado “gordito” para ir en cabina.

Viktor pesa diez kilos y el límite de la aerolínea rusa, Aeroflot es de ocho. Galin se negó a embarcar a su mascota de cuatro años en la bodega, pues tenía miedo de que no aguantara las ocho horas de trayecto. Así que decidió retrasar su viaje.

El chico ideo un plan, utilizó a la esbelta gata de unos amigos. La felina sustituta recibió el ok de la báscula y el pasaje. Así que Mijaíl, justo después del check-in, dio el cambiazo a los gatos y Víktor voló.

Galin estuvo viviendo en Riga, Letonia por motivos de trabajo durante dos años y en su viaje de regreso a casa, compartió su hazaña en Facebook. Las fotos junto a su peludo acompañante y una copa de champagne alcanzaron muchos likes en tan pocos días.

Tan viral se hizo el caso que llegó a oídos de Aeroflot. La aerolínea, disgustada porque el pasajero se había jactado de su proeza, inició una investigación y por las cámaras de videovigilancia del aeropuerto confirmó que se había hecho el cambio de mascotas. Así que decidió privar a Galin de todas las millas de bonificación (tenía unas 400.000) y retirarle la tarjeta de fidelidad por violar las reglas.

 Mala decisión por parte de relaciones públicas muy mal calculada en un país particularmente amante de los gatos: casi un 60% de los rusos vive con al menos uno.

Despuès de conocer la historia de este par, los rusos han plasmado camisetas y han hecho campañas de apoyo con los lemas «todos somos el gato gordo» o «bro, no es equipaje» (bro, por brother, hermano en inglés). Incluso un diputado ha propuesto cambiar las normas para que las mascotas puedan volar en cabina con sus dueños si su transportín cumple las medidas, independientemente de su peso.

Y esto no para aquí, pues una compañía de taxis le ha ofrecido puntos para cubrir los trayectos Moscú-Vladivostok. Otras, comida para Víktor y un seguro de salud. Un grupo de empresas financieras quiere incluso regalarle acciones de Aeroflot. Hasta el banco Vbank se ha subido al carro con un anuncio temporal con la imagen de un gato subidito de peso con un antifaz, en el que da la bienvenida a todos los clientes con felinos.

Curiosamente el equipo de hockey de Vladivostok invitó a Víktor a ponerse en forma en sus instalaciones, pero al gato no le ha caído muy en gracia.