Panorama y perspectiva médica de COVID-19

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Todos los médicos al finalizar los estudios de pregrado pregonamos el “Juramento Hipocratico” el cual a la letra dice: “En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, …” y me atrevo a decir que lo hacemos con orgullo y felicidad.

Sin embargo, ahora quienes trabajamos en el sector salud, también enfrentamos una sensación irremediable de miedo, incertidumbre y por supuesto, de enorme responsabilidad moral con la población de México, porque sabemos que hoy más que nunca nos necesitan. 

La infección de carácter pandémico, conocida como COVID-19 (por sus siglas en inglés Coronavirus Disease 2019), es un fenómeno nuevo para todos, y es difícil pensar que existen expertos que sepan lo suficiente para ayudarnos. 

No obstante, este pequeño patógeno llamado SARS-CoV-2 cumple con las características hasta el momento para el desarrollo de una pandemia con resultados devastadores, como son no tener cura ni vacuna y con una transmisibilidad alta, además de una cantidad enorme de población susceptible. 

La aseveración la hago no de forma alarmista, si no para generar conciencia social desde la perspectiva médica. Si bien se han generado esfuerzos intensos con el fin de contener la curva o pico del brote en México, estos parecen ser aún insuficientes. 

Existen dos panoramas para los cuales debemos estar preparados, que para nada son esperanzadores. El primero el cual es un brote con una cantidad gigantesca de pacientes que terminaría con un desabasto humano, técnico, material y económico del sector salud, o por otro lado, una epidemia con un crecimiento lento, y con mejores perspectivas de administración. 

En el frente de batalla estaremos muchos profesionales de la salud tratando de lidiar con el mayor de los compromisos de este grave padecimiento. Igualmente habrá investigadores de alta calidad y prestigio en México y el Mundo luchando contra reloj en búsqueda del bien común. 

Con todo esto, quiero concluir exhortándolos a que olviden la pregunta que seguro muchos de nosotros nos hemos hecho en estos últimos días, ¿En algún momento me contagiare de Coronavirus?, para responderte que sí, lo más probable es que sí, e invitarlos a que piensen este siguiente cuestionamiento de forma personal, ¿Cuando me voy a contagiar y bajo qué condiciones de salud?

Y por último brindarte apoyos para responder lo anterior, si te quedas en casa y eres coercitivo con tus familiares y amigos, la posibilidad de contagio es real, pero con un servicio de salud menos desgastado, y por otro lado, las condiciones de salud deterioradas previas de cada persona son casi una regla en las manifestaciones graves, por lo que una enfermedad crónica mal controlada y el tabaquismo han sido el pilar de la tasa de letalidad de COVID-19. 

Como médico, convoco a los lectores a involucrarse en las medidas de aislamiento e higiene dictadas por las autoridades sanitarias, así como a modificar los malos hábitos, como el tabaquismo y tener dietas más saludables. 

Ese es el mejor apoyo que podemos recibir, y la mejor manera de protegerse en casa. 

El Dr. Arturo Solano Urrusquieta, es Médico especialista en Medicina Interna y Maestro en Ciencias de la Salud por el Instituto Politécnico Nacional.