La ambivalencia durante el embarazo

Durante el embarazo, surgen distintos sentimientos, entre ellos la ambivalencia, que puede producir dudas sobre si es buena idea ser madre.

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A pesar de que los cambios físicos son los más notorios, es normal que durante el embarazo surjan distintos sentimientos. Aunque éste sea deseado, en algún momento la mujer vivirá cierto estado de ambivalencia que incluso produzca dudas de que si es buena idea ser madre. Esta situación puede incrementarse si la gestación sucede entre los 13 a 25 años, edades donde se es más propensa a padecer estos síntomas.

Sin embargo, en este tipo de situaciones lo mejor es pedir apoyo con alguien que ya haya pasado esta situación con el fin de que la menor no se sienta sola y puede afrontar esta etapa de la mejor forma.

El estado de ambivalencia se padece más en el primer trimestre, de nada sirve negar que existe esta situación, que incluso la mayoría de las mujeres casi siempre viven y que es necesaria afrontarla.

El primer paso para encarar la ambivalencia con respecto al embarazo, la cual se da en el primer trimestre de gestación, es aceptar lo que siente para poder contarlo. Esto libera el estrés y las dudas de la mamá. A pesar de ser un paso muy básico es liberador, ya que las dudas sobre si ser madre o no se irán diluyendo con el tiempo, cuando el vínculo afectivo con su hijo se establezca lenta y progresivamente con el paso de los días.

Algunos factores que puedan afectar el vínculo de la madre con el ser que crece en su interior pueden ser que ésta toma conciencia de los cambios irreversibles que se producirán en su vida como un sentimiento de hiperresponsabilidad difícil de manejar, los cambios físicos que conlleva la gestación y chocan con los prototipos de belleza, situaciones traumáticas de su niñez o etapa adulta que no han sido resueltos o expectativas desproporcionadas.

Sin embargo, todos estos malestares pueden solucionarse cuando se analiza si la mujer ha tenido suficiente apoyo de su familia y pareja. Es decir, la familia funge un papel elemental durante los primeros meses del embarazo, ya que si ésta apoya de buena manera a la futura madre, el vínculo entre ella y el bebé será más fácil de desarrollar. De igual manera, esto mismo aplica con la pareja.

«Hay que ofrecerle una escucha que le permita llorar, desahogarse y expresar todo lo que siente. A menudo no necesita consejos, ni ser tranquilizada, solo espacio para expresarse, sin ser juzgada», afirma la psicóloga perinatal Lina Martín.

En caso de que hablar con su familia no pueda ser un salvoconducto para aliviar los pensamientos de ansiedad y dudas sobre ser madre, la menor debe acudir con una psicóloga, quien deberá proporcionarle las mejores opciones para afrontar esta etapa y acompañarla en este proceso.

Martín advierte que la ambivalencia no hay que justificarla con las hormonas, ya que hacer esto podría derivar en una depresión y lo que más importante es atender lo que la futura madre necesita en post de que su embarazo sea lo más tranquilo posible.