Priorizan empresas mexicanas el medio ambiente

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Cerca de 8 millones de toneladas de plástico son desechadas al mar cada año. Este material tarda hasta 100 años en desintegrarse. La pesca y la severa contaminación afectan al 40% de los océanos de todo el mundo, lo que pone en riesgo la biodiversidad y la salud de la humanidad.

Empresas mexicanas, conscientes de los estragos generados por los polímeros y otros productos arrojados al medio ambiente, han puesto manos a la obra con la finalidad de reducir el impacto ecológico.

Por ejemplo, el 98% de los empaques de Bimbo, considerada la panificadora más grande del mundo, son biodegradables y esperan que en 2025 la totalidad de sus productos tengan envolturas “oxobiodegradables” o compostables.

Esta tecnología es de patente de la propia compañía y se refiere a la acción de la degradación de las partículas de las envolturas al estar en contacto con los microorganismos en el medio ambiente.

Gracias a estas medidas, la panificadora, desde 2010, ha dejado de emitir 2.8 millones de toneladas de plásticos al mundo.

Otra de las “empresas verdes” de México es Ecoshell, fundada en 2010, considerada una de las precursoras en la elaboración de materiales desechables orgánicos y biodegradables (bolsas, charolas, cubiertos, contenedores, platos, vasos y popotes), fabricados principalmente de fibras vegetales, que logran degradarse de 90 a 240 días sin dejar residuos tóxicos en el medio ambiente.

Por su parte, Renovapack surgió en 2009 como una compañía comprometida con el entorno ecológico del país y que incursionó en el mercado de los productos desechables biodegradables, que impulsa el desarrollo sostenible y sustentable sin dejar huella de contaminación en el entorno.