Promueve Napoleón Gómez Urrutia paro ilegal de mina en Charcas, SLP

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  • Más de una semana de conflictos y engaños ponen en riesgo el ingreso de casi 800 familias.
  • Con amenazas de violencia, afines al sindicato minero de NGU prohíben la distribución de despensas y apoyos a la población, a pesar de la emergencia sanitaria.

El conflicto y la violencia que siempre van de la mano con la intervención de Napoleón Gómez Urrutia, heredero de la dirigencia del sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, amenazan ahora la paz y el ingreso de más de 20 mil habitantes del municipio de Charcas, en San Luis Potosí.

Casi 800 familias que viven directamente de los empleos que genera la mina de cobre y zinc que opera en esa localidad, a un par de horas de la capital del estado, se ha visto ensombrecida desde hace más de una semana, luego de que un pequeño grupo, manipulado por el hoy senador de la República, ha emprendido una campaña de acoso y conflicto laboral para, como suele hacerlo, recoger alguna ganancia a costa de la tragedia económica y social de la localidad.

La mina fue motivo de un paro ilegal que, según versiones de la propia comunidad que por temor prefieren guardar el anonimato, fue forzado por un infiltrado de Gómez Urrutia de nombre Jorge Monsiváis, apoyado por dos golpeadores, Carlos Pacheco y José Cardona, a los que se les ha encargado amedrentar a la población y acosar a los mineros que sí quieren trabajar y defender su fuente de empleo.

Un grupo de mineros está amenazando con un paro laboral, argumento un recorte en el pago de utilidades; son manipulados por el senador de Morena.

El pretexto es siempre lo de menos. Esta vez fue la supuesta inconsistencia en los montos entregados por la Industrial Minera México, S.A., la empresa concesionaria de la mina, por concepto de reparto de utilidades. Ni la intervención de autoridades de la Secretaría del Trabajo de San Luis Potosí, ni las mesas de negociación en las que se explicó la integración del monto pagado, que va en relación directa con las ganancias de la compañía, sirvieron para que el grupo, financiado por “Napito” desactive la campaña de acoso y la mina vuelva a trabajar.

Trabajadores inconformes con el paro ilegal advierten que son forzados a hacer guardia en los retenes instalados por los paristas en los accesos a la mina. Este día, la violencia subió de nivel cuando la entrega de despensas y otros apoyos que son distribuidos por la empresa minera a la comunidad, en el marco de la emergencia sanitaria generada por el Covid-19, tuvo que ser suspendida ante las amenazas violentas de los paristas.

Charcas es una comunidad históricamente minera. En ella vive gente trabajadora y pacífica. La pandemia y su secuela económica de desempleo y pobreza que azota al mundo entero y a todo México no harán excepciones en San Luis Potosí ni en Charcas. El paro ilegal puede conducir al cierre de operaciones de una mina que da empleo a casi 750 trabajadores. Para “Napito”, el río revuelto es siempre buena oportunidad de ganancia personal. Si la mina se cierra, vendrán tiempos muy duros para la comunidad de Charcas.

Ya a va siendo hora de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, que según se dice en los pasillos de Palacio Nacional, ya acumula numerosos reportes de lo contraproducente que ha sido subir a Gómez Urrutia al barco de Morena, sea bien informado de que el conflictivo líder minero está a punto de abrirle un nuevo frente de pobreza, desempleo y conflicto social en Charcas, donde antes, no lo tenía.