Alborotadores valiosos

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Durante la gala anual del Comité para Proteger Periodistas el jueves 21 de noviembre, Laurene Powell Jobs expresó un mensaje importante.

Como fundadora y presidenta de Emerson Collective — una organización de cambio social enfocada en educación, reforma migratoria, medio ambiente, salud, medios y periodismo — Powell fue elegida por el Comité que promueve libertad de prensa y derechos de periodistas para hablar en su cena anual.

“Todos los días, los periodistas publican historias que pueden ponerlos en peligro, asumiendo consecuencias que pueden ser graves, entre ellas la muerte,” comenzó Powell en su discurso. Aseguró que los periodistas fungen como centinelas que protegen valores como la verdad, responsabilidad y justicia.

Powell estableció que hoy, estos valores están bajo ataque. “En una era de creciente autoritarismo y represión de la libertad y la democracia, se cuestiona la noción misma de los hechos y la integridad.”

La empresaria norteamericana señaló un patrón importante sobre los atacantes más impetuosos y viciosos de la prensa actualmente: mandatarios nacionalistas y populistas, agentes corruptos y fanáticos. “Este ha sido durante mucho tiempo el libro de jugadas de los déspotas,” dijo Powell, enfatizando que los padres fundadores norteamericanos establecieron una prensa libre en la primera enmienda de la Constitución. “Ellos sabían sobre la tiranía. Y entendieron que una prensa independiente es un contrapeso esencial para aquellos que abusan del poder.”

A pesar de que la presidenta de Emerson Collective centró su discurso en el caso norteamericano, advirtió que estos crecientes ataques a la prensa se manifiestan en todo el mundo.

          “A través de la dedicación y audacia de los periodistas, se exponen malas conductas y mentiras. Sin embargo, estas revelaciones los exponen a ataques contra su credibilidad y patriotismo. Epítetos como noticias falsas y enemigos del pueblo se han vuelto comunes para hablar de la prensa.” 

Powell atribuye la ola de asaltos a periodistas y medios de comunicación a cobertura que amenaza intereses y regímenes. Aquellos expuestos buscan silenciar a la prensa, mediante insultos, campañas de desprestigio, despidos, censuras.

El objetivo es sembrar dudas en la población sobre las motivaciones de los periodistas, reduciendo contenido basado en investigaciones rigurosas e información veraz a una opinión despechada, corrupta, pretensiosa, antipatriótica, o cualquier otro adjetivo que resulte útil en el momento.

Más allá de su capacidad reveladora, que incomoda a muchos, una prensa libre de acuerdo con la empresaria también provee contexto a narrativas complicadas y le da voz a poblaciones que normalmente pasan desapercibidas.

          “Creciendo en West Milford, Nueva Jersey, casi todas las familias que conocía recibían el periódico local por la mañana, una empresa impulsada por niños como yo y mis tres hermanos. Ese trabajo fue más que una forma de ganar algo de dinero extra. Formábamos parte de un patrón de vida estadounidense, una rutina democrática en la que el periodismo era un instrumento que informaba, y a veces, causaba problemas. Problemas necesarios,” recordó la directora de Emerson Collective.
               En su discurso, Powell reconoció los complejos cambios que atraviesa la producción y consumo de información. El desplazamiento de modelos comerciales tradicionales por la revolución digital es innegable. “Como resultado, decenas de periódicos locales han cerrado. El periodismo de larga duración e investigativo no tiene fondos suficientes. Demasiado de lo que ocurre en los corredores del poder se queda sin cubrir debido a la falta de recursos.” 

            Por otro lado, habló de la democratización de la información que la revolución digital ha hecho posible, así como del uso de nuevas tecnologías para expandir y mejorar coberturas. “Las voces que informan las noticias son más diversas que aquellas cuando era niña, y los periodistas están desarrollando enfoques nuevos y emocionantes para contar historias creativas y responsables.”

            Hacia el final de su discurso, Powell habló de la cualidad universal del buen periodismo, a pesar de la competencia de distintas publicaciones por primicias y audiencias. Señaló que la pertenencia a distintas compañías no se traduce en una separación definitiva: periodistas con distintas voces e historias forman parte de un mismo sector de la sociedad, crucial para el mantenimiento de la democracia y el compromiso de sus actores.

            “Si bien podemos trabajar para diferentes organizaciones de noticias, hablar diferentes idiomas y vivir en diferentes países, ser parte de este esfuerzo es ser parte de una comunidad y una causa más grande que nosotros. Si eres reportero y estás en peligro, te respaldamos. No estas solo. No serás olvidado,” concluyó Powell.

            Su reflexión final consistió en no subestimar a aquellos que buscan socavar la libertad de prensa alrededor del mundo, pero tampoco subestimar la fuerza colectiva de los periodistas. Si el momento actual es percibido como una batalla por muchos, Powell dijo sentirse honrada de estar del lado de aquellos que luchan por datos compartidos, objetividad y responsabilidad. Para la empresaria, pocas luchas son más decisivas en este momento que aquella por una prensa libre y un electorado informado.

            Vivimos un momento en el que el cinismo y la confusión reclaman cada vez más percepciones y decisiones. Una cantidad creciente de líderes se refieren a medios críticos de sus mandatos como un grupo carroñero, privilegiado y fatuo. El argumento recae en que no existe la objetividad, y por lo tanto, aspirar a coberturas imparciales y rigurosas es una estafa de aquellos periodistas que “odian” a ciertos regímenes y buscan demeritarlos con “mentiras.”

            Errores e imprecisiones por parte de los periodistas, los cuales sin duda ocurren, no ameritan una descalificación general del periodismo como contrapeso democrático. Aquellos determinados a negar el valor de una prensa independiente aprovechan el descontento de las poblaciones y el inmanejable flujo de información en redes sociales para proponer que toda cobertura que cuestiona agendas políticas y económicas posee motivos ocultos que forman parte de elaboradas conspiraciones.

Señalar la “hipocresía”” y “saña” del periodismo crítico se alza como una de las manipulaciones claves para aquellos que buscan ciudadanos que no cuestionen y no entiendan las decisiones que se toman en su nombre.

            Hoy más que nunca, defensas del periodismo como la de Powell y organizaciones como el Comité para Proteger Periodistas se enaltecen como mensajes necesarios que todos debemos escuchar con atención.

La promoción de narrativas sobre una prensa vendida y falsa con ambiciones maquiavélicas busca confundir y provocar, dañando a uno de los contrapesos más importantes para una democracia sana y dinámica.

            Mantener la capacidad de los periodistas de “alborotar” intereses y revelar información que resulta inconveniente para muchos, se presenta como uno de los retos más importantes que afrontamos como sociedad actualmente.

            Como dijo Powell, estos alborotadores son sumamente valiosos. Resistir y cuestionar las simplificaciones y distorsiones sobre el rol del periodismo que circulan actualmente, forma parte de nuestras obligaciones como ciudadanos.