Basta de «abrazos, no balazos», necesitamos acciones

Otro, Juan Salvador Méndez y de quien aún su paradero se desconoce, resultó ser amigo de un querido compañero de la universidad y no puedo más que sentir la impotencia de que la inseguridad está cada vez más cerca y no sé cómo proteger a los que me rodean.

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En la última semana he visto y compartido publicaciones de jóvenes (unos estudiantes, otros no) desaparecidos, uno de ellos fue localizado el domingo sin vida. Otro, Juan Salvador Méndez y de quien aún su paradero se desconoce, resultó ser amigo de un querido compañero de la universidad y no puedo más que sentir la impotencia de que la inseguridad está cada vez más cerca y no sé cómo proteger a los que me rodean.

 

Quizá este clima de inseguridad lo hemos venido viviendo desde hace más de diez años y se ha «normalizado» a tal grado que no nos sorprende, o al menos ya no como antes, que en una semana sumen más de 650 asesinatos.

 

No logro comprender cómo los mexicanos ya no se estremecen al ver cadáveres en las portadas de los diarios, en las noticias o redes sociales, me preocupa que como dije antes que esta situación se esté normalizando y no seamos capaces de exigir a este gobierno la seguridad que prometió porque así como fueron los muertos de Calderón, los muertos de Peña, son los muertos de Obrador y les está ganando.

 

Personalmente he estado del lado de la moneda de las víctimas un par de veces – en hechos y años diferentes un primo y un sobrino de mi edad fueron asesinados en un asalto- y aunque sé que no es lo mismo, comprendo en cierta medida el dolor de las familias que cada día pierden a un ser querido a manos de la delincuencia, esa impotencia y esa rabia de que se haga justicia.

 

Pero ¿qué hace la ley?, ¿dónde están los cuerpos de seguridad?, ¿dónde están las acciones de nuestros gobernantes para acabar con esta guerra y tanta impunidad? Recuerdo que hace unos años en la facultad la periodista Anabel Hernández, autora de «Los señores del narco», comentaba que cada una de las personas que están en el poder saben perfectamente dónde están y quiénes son las personas que manejan a los grupos criminales… Entonces ¿por qué no terminan con todo esto?

 

Hace un año se prometía a los mexicanos un cambio, que se iba a terminar con la eterna corrupción y la inseguridad iba a acabar, pero nada de eso ha sido cierto. Los secuestros y homicidios incrementaron en la CDMX más del 100 y 40% respectivamente, esto solo en el primer trimestre del año. La capital está en números rojos y no hay señales de que pronto se vaya a controlar la situación, al menos no si se sigue justificando a quienes hoy y desde hace poco más de seis meses tienen el poder.

 

¿Dónde estaba Claudia Sheinbaum cuando la familia de Norberto lo buscaba después de pagar su rescate? Que no se nos olvide nunca (como con el Rebsamen), estaba en un acto de eterna campaña del presidente en Tijuana, aplaudiendo los acuerdos de un tratado que no se nos ha dado a conocer del todo. Quizá su presencia no hubiera cambiado el fatal destino del joven universitario, pero hubiera reflejado empatía, esa misma que a todo el gabinete le falta porque sólo son pan y circo.

 

Exijamos lo que tanto se prometió, la seguridad de cada uno de nosotros está en juego, se propuso la creación de una Guardia Nacional para llevar a cabo dicha tarea y ahora resulta que serán la patrulla fronteriza en el sur, descumpliendo así el objetivo principal. La violencia nos está rebasando pero en presidencia «tienen otros datos» y nosotros sólo nos estamos convirtiendo en una cifra.

 

@mariianarvizu