Capítulo 3: La señal de la luz

Caminaré, seguiré caminando, en el bosque no hay nadie, solo hay oscuridad, dentro de la pesadilla y fuera de ella, solo hay miedo y aún así puedo sentirlo, siento su presencia en el ambiente.

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Caminaré, seguiré caminando, en el bosque no hay nadie, solo hay oscuridad, dentro de la pesadilla y fuera de ella, solo hay miedo y aún así puedo sentirlo, siento su presencia en el ambiente.

Mientras seguía avanzando sin rumbo recordé que cuando era pequeño siempre le tuve miedo a la oscuridad, quizá era el menor de mis temores, el mayor, mis pesadillas. Esa horrible sensación me dificultaba hasta la respiración. Esta noche era diferente, arboles, las flores, la noche, todo era miedo y solo esperaba encontrarme con mi destino…

La pila de mi teléfono casi se terminaba, todo indicaba que pronto seríamos la noche y yo. La oscuridad siempre ha representado algo más… Ya fuera ausencia de luz, o algo maligno, las cosas cambiaban en cuanto llegaba la noche. De repente, en un tronco seco, estaba adaptada una especie de caja de primeros auxilios, la abrí y había una lámpara, una caja de baterías y una pistola de bengalas. Llevaba ya mucho caminando y tenía el presentimiento de acercarme exactamente a donde no debía. Encontré un sendero, tal vez si subía podía llegar a una carretera.

La lámpara sería de más ayuda de la que creía, de repente, una roca iluminada por la luz me mostró lo que parecía una opción para salir del bosque, una frase que decía “sigue la luz”. Y una fecha que me marcaba el camino, pero, ¿A dónde?

De repente, cuando la lámpara me había dado seguridad, un fuerte viento arrastro un un manto oscuro en el cielo que parecía causar interferencia con aquella lámpara vieja. Parecía que una tormenta se avecinaba, o ¿era algo más? Era determinante encontrar un lugar para descansar y esperar a que la luz del día llegara.

Vi a lo lejos una casa, una cabaña más bien, entre más me acerqué vi que mi temor se hacía realidad, estaba abandonada… llegué y a pesar del aspecto tétrico, no sabía si tocar, buscar una entrada o mejor continuar en el bosque. Cuando parecía no haber opción escuché un ruido, algo caminaba en círculo y su caminar lo sentía más cerca a medida que las hojas comenzaban a romperse. En ese momento la luz de la luna reflejó su silueta, era un hombre o al menos eso parecía, tenía un hacha en la mano y aunque no se veían sus ojos, sabía que me estaba viendo.

En ese momento el terror invadió mi ser, lo sentía, era algo maligno y venía por mi, me sentía en medio de una pesadilla desesperada, estaba solo y lo único que tenía era una linterna, tenía miedo y parecía que estaba teniendo un encuentro como en El Resplandor, traté de calmarme un momento, estaba en una historia de terror, tenía que seguir la lógica adecuada a esta trama y no podía cometer ningún error, no había opción, tenía que entrar a la cabaña…

 

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