Ciudades emergentes en América Latina

Las Ciudades Globales son entes vivos que se constituyen como los principales agentes de cambio frente a los problemas de más grande magnitud.

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Ante la gran complejidad del mundo actual, nuevos actores emergen en su búsqueda por conseguir prosperidad, bienestar, desarrollo económico e influencia dentro de la agenda internacional. Como parte de ello, una nueva tendencia aparece para cambiar nuestras perspectivas, caracterizada por ser un nuevo escenario donde las ciudades surgen como entes vivos y donde se constituyen como los principales agentes de cambio frente a los problemas de más grande magnitud. Esta nueva tendencia se llama Ciudades Globales.

Cabe decir que este no es un término tan reciente, pues aparece desde el momento mismo en el que la socióloga Saskia Sassen publica su trabajo “La ciudad global” en 1991. En él, explica las características que integran este tipo de urbes, entre las que podemos encontrar: la transformación hacia una economía del conocimiento, el facilitamiento de los procesos de gobernanza local, la inclinación hacia una ciudadanía participativa y globalizada, la preferencia por un desarrollo más sostenible, el otorgamiento de libertades y oportunidades para los habitantes, y la búsqueda por obtener un alto nivel de influencia en lo concerniente a la agenda global. Todo esto, se consolida a partir de la sinergia de varios actores que constituyen los sectores público y privado (empresas, asociaciones civiles), instituciones académicas, órganos de gobierno, sociedad civil y aquellas personas que pueden ser identificadas como emprendedores sociales.

Esto representa una brillante oportunidad para las urbes latinoamericanas con el potencial de convertirse en Ciudades Globales. Esto ya que obtendrían una serie de beneficios como el intercambio de conocimiento en lo que respecta a prácticas y políticas públicas, así como recomendaciones con la capacidad de guiar su actuar dentro de los campos que comprenden las áreas social, política, económica, académica y de negocios o comerciales. Este intercambio es logrado a partir del establecimiento de alianzas y relaciones con otras ciudades, lo cual, permite el paso hacia un crecimiento y desarrollo en conjunto basado en la ayuda mutua. Asimismo, no está de más decir que la transformación de una urbe en una Ciudad Global conllevaría a hacer más eficientes los procesos sociales que tienen la capacidad de mejorar la calidad de vida de las personas y que abren paso hacia un enfoque basado en la sostenibilidad.

No obstante, este proceso de “transformación” se realiza a través de etapas dependiendo de la situación y las aportaciones que una ciudad es capaz de contribuir en la resolución de los principales problemas de la agenda internacional. De esta manera, distintas urbes en Latinoamérica se distinguen por ser líderes en áreas que las sitúan en el camino indicado que las llevará hacia esta transformación.

En el área de transporte y movilidad urbana, las ciudades de Medellín y Bogotá en Colombia destacan por sus medidas innovadoras contra los problemas que surgen debido a la mala gestión del transporte público. En el caso de Medellín, esta ciudad sobresale por su elección de optar por una vía alternativa de transportar a aquellos habitantes que se hallan en los lugares más remotos de la ciudad, es decir, en los barrios con pocos recursos; esta alternativa de transporte consiste en un sistema de teleférico más económico y seguro, que según datos de ONU-Habitat, transporta a un aproximado de 50,000 personas al día. En cuanto a la capital colombiana, ésta ha trabajado en la implementación de medios alternativos de transporte, en particular el uso de la bicicleta. Lo que la ubica en la categoría de Ciudades Saludables al asegurar el cuidado y el beneficio de la salud de su población.

En materia cultural, la ciudad de Rosario en Argentina se distingue por ser un espacio en donde se promueve el desarrollo artístico y cultural. Por ejemplo, de acuerdo a la página del Centro Iberamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), si llevamos a cabo un análisis situacional de la urbe, nos topamos con proyectos como Franja Joven, el cual, consiste en encuentros de arte, cultura y creatividad dentro del Centro de Juventud y del Centro de Expresiones Contemporáneas; esto con la aspiración de convertirse en un lugar emblemático para la expresión del arte y la cultura.

En cuanto a la categoría de Ciudades Sostenibles, Sao Paulo en Brasil destaca por su iniciativa de liderazgo local enfocado al problema del cambio climático. Pues, de acuerdo con ONU-Habitat, al llegar a un acuerdo con la empresa Biogás, se optó por utilizar las instalaciones que esta empresa posee en dos vertederos en donde un sistema captura el gas metano y lo transporta a una central combinada de calor y electricidad, comprendiendo así el 10% de las necesidades eléctricas de la ciudad. Gracias a esta reducción de emisiones, los ingresos obtenidos llegan a unos 48 millones de euros (50% destinado a Biogás), parte de los cuales el Ayuntamiento de Sao Paulo destina a proyectar y construir parques y plazas en los barrios pobres ubicados cerca de los vertederos.

De este modo, y en base a los ejemplos anteriormente mencionados, podemos observar que hoy en día, algunas ciudades en América Latina ya se han empezado a mover en cuanto a liderazgos locales se refiere. A su vez, vemos que las áreas por cubrir son diversas: cultura, sostenibilidad, transporte, salud. Y, si bien todavía no se han consolidado como Ciudades Globales, su camino hacia esta clasificación ya comenzó a emprenderse, pues estas urbes innovadoras son clasificadas actualmente como ejemplos modelo de buenas prácticas.