Corrupción en América Latina

A lo largo y ancho de Latinoamérica existe un sentimiento generalizado de que la corrupción ha sido el principal obstáculo de los países que componen la región, a la hora de buscar un desarrollo social pleno y efectivo.

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Por Daniel Saa

A lo largo y ancho de Latinoamérica existe un sentimiento generalizado de que la corrupción ha sido el principal obstáculo de los países que componen la región, a la hora de buscar un desarrollo social pleno y efectivo. Entendiendo que Latinoamérica es una región caracterizada por un bajo nivel de desarrollo social, el fenómeno no se puede analizar sin tomar en cuenta la problemática de la corrupción existente en las estructuras políticas de los Estados. Históricamente, la corrupción siempre ha estado presente, pero en los últimos años la visibilidad ha aumentado, así como el descontento social.

Uno se podrá preguntar; ¿Por qué está presente la corrupción en casi todos los sistemas políticos latinoamericanos? Lo anterior tiene que ver con la forma en la que fueron construidos los países, todos a partir de un proceso de independencia. La corrupción se encuentra sistematizada dentro de América Latina gracias a los largos procesos históricos que la han establecido dentro de la cultura y la forma en la que se hace la política.

La corrupción se presenta como un obstáculo para lograr el desarrollo, ya que hace que sean inefectivas e ineficientes las políticas públicas, así como el derroche de los fondos que deberían estar destinados a programas de desarrollo social. Entendiendo que la mayoría de los sistemas económicos latinoamericanos funcionan en un mercado de libre competencia, buscando el esfuerzo de los empresarios y el aumento de la productividad. La corrupción fomenta un sistema basado en el clientelismo, en donde las relaciones personales van por encima del esfuerzo de los mismos trabajadores y empresarios. Por lo tanto, para qué esforzarse en tener mejores productos y servicios, si esto no le asegura a uno un beneficio por encima de las relaciones personales. En este sentido, podemos decir que la corrupción permea en todos los aspectos, tanto en un nivel político como económico.

Otra manera en la que la corrupción obstaculiza el desarrollo es que rompe con el estado de derecho. Si las mismas élites políticas y económicas no cumplen con las leyes existentes, porque las acataria el resto de la ciudadanía. Lo anterior impide el estado de derecho, y una nación sin estado de derecho no puede buscar implementar políticas públicas que estimulen su desarrollo.

Con base en lo previamente descrito podemos entender como los retrasos en salud y educación en los países latinoamericanos son consecuencia de la corrupción originada a partir de los mismos gobiernos. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto cómo la movilización en contra de la corrupción ha creado conciencia acerca de la problemática y el impedimento que presenta para lograr un desarrollo social que garantice el acceso a las mismas oportunidades para todos los ciudadanos. Gracias a lo anterior es que se ha logrado encarcelar a los culpables de la corrupción en los más altos mandos. Así como los expresidentes de Perú y Brasil; Ollanta Humala y Lula Da Silva, respectivamente, encarcelados y en investigación por casos de corrupción durante su mandato.

Existen otros casos en los que se ha demostrado que se puede castigar hasta a los más poderosos. Nuestro deber como ciudadanos es presionar a nuestros líderes para que nuestras instituciones sean más transparentes y responsables, de la misma forma que nuestros líderes deben mitigar la impunidad y hacer valer el estado de derecho.