Debate presidencial Demócrata: Radicales, Moderados, Nervios y Mucho Ruido

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La noche del 19 de febrero se llevó a cabo el noveno debate presidencial del partido Demócrata. El senador de Vermont, Bernie Sanders, quién actualmente es el favorito en las encuestas y el candidato con más delegados proyectados, compartió el escenario con el antiguo alcalde de Nueva York, Mike Bloomberg, quién calificó para el debate por primera vez, la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, la senadora de Minnesota Amy Klobuchar, el antiguo vicepresidente Joe Biden y el antiguo alcalde de South Bend, Indiana Pete Buttigieg.

Una noche de ruidosos ataques evidenció la paralizante ansiedad del partido Demócrata en esta elección.

La entrada de Bloomberg al escenario distrajo a la mayoría de los candidatos de atacar a Sanders, quien lidera las encuestas actualmente. La tradición de concentrarse en el favorito para restarle ímpetu fue desaprovechada por muchos, particularmente por Warren, para quién Sanders representa el mayor obstáculo para obtener la nominación Demócrata. Sin duda, Sanders se benefició de Bloomberg absorbiendo la mayoría de los ataques.

A pesar de que anoche la senadora de Massachusetts se probó como una de las atletas políticas más capaces entre sus contrincantes, se mantiene sin poder resonar con los votantes con la misma potencia. Sin embargo, su actuación en el debate hizo que varios medios la declararan ganadora. Warren encontró la energía que había perdido en debates anteriores, se posicionó entre los candidatos moderados y Sanders y atacó contundentemente a Bloomberg.

Puede que Warren se haya robado el espectáculo anoche, pero su falta de ataques directos a Sanders provocó que el senador emergiera ileso y listo para mantener su impulso. Adicionalmente, el desempeño del favorito actual fue sólido. Sanders refutó las inquietudes sobre sus registros médicos con vigor juvenil y desmentidas sagaces, además de enfocar su visión socialista como pro-clase trabajadora, no anti-ricos. No es difícil imaginar a esta versión de Sanders dándole batalla al presidente Trump.

Candidatos como Biden y Bloomberg basan su oferta presidencial en su “elegibilidad” por encima de los demás aspirantes. A pesar de esto, su eficacia en el debate dejó mucho que desear, mientras ambos repetían mecánicamente que su capacidad de vencer a Donald Trump en la elección general los distinguía.

Para Biden, Bloomberg representó la oportunidad de parecer un poco más preparado y efectivo. Sin embargo, ni siquiera la dudosa actuación de Bloomberg le dio el ímpetu prometido a Biden, quien continúa enfatizando su capacidad única para unificar a los Demócratas contra Trump sin respaldarlo en las encuestas y número de delegados.  

Por otro lado, el ala moderada Demócrata, liderada por Buttigieg, argumenta que el resto de los candidatos son divisivos, demasiado radicales o en el caso de Bloomberg, demasiado ricos.

“Nominemos a alguien que en realidad sea un Demócrata,” declaró Buttigieg entre aplausos. “No deberíamos tener que elegir entre un candidato que quiere quemar este partido [Sanders] y otro que quiere comprar este partido [Bloomberg]. Podemos hacerlo mejor.”

Sanders continúa sin ser un Demócrata registrado y Bloomberg ha apoyado y donado a las candidaturas de líderes republicanos a lo largo de su carrera. Buttigieg planteó un tema interesante: el partido Demócrata se mantiene indeciso entre un candidato convencional y uno que destaque contra Trump. Aún es incierto para muchos si un candidato “radical” o “moderado” es la respuesta para ganar la elección de 2020.

El argumento a favor de “moderados” como Buttigieg y Klobuchar parece ser que Sanders rendirá de manera menor en estados oscilantes. El argumento a favor de “radicales” como Sanders es que actualmente se mantiene a la delantera en las encuestas.

Una de las candidatas que parece más presionada a abandonar la contienda es Klobuchar, quién no ha levantado en las encuestas a pesar de participaciones generalmente productivas en los debates.

Uno de los momentos más difíciles para Klobuchar anoche llegó cuando la senadora admitió durante el debate que no había podido nombrar al presidente mexicano cuando fue presionada por una periodista de Telemundo la semana pasada. Buttigieg utilizó este error para cuestionar las capacidades de Klobuchar para la presidencia, y la senadora titubeó ante las acusaciones hasta que Warren la defendió.

“No creo que ese olvido momentáneo refleje de manera real lo que sé sobre México y cuánto me importa,” dijo Klobuchar. “Dije que cometí un error. No creo que tener una presidenta humilde que pueda admitir sus errores sería algo malo.”

El liderazgo de Sanders no fue impugnado exitosamente por ninguno de los candidatos. Warren se enaltece como una candidata con ideas similares a las de Sanders, cuya habilidad política y discursiva es continuamente ignorada y no se traduce en el número de delegados que muchos creen merece.

Por su parte, Buttigieg sigue a Sanders en las encuestas y actualmente tiene un delegado más que el senador de Vermont. Sin embargo, pocos creen que el antiguo alcalde de South Bend, Indiana trascenderá en estados con poblaciones afroamericanas y latinas por venir en la elección.

Klobuchar y Biden tienen el menor número de delegados y no logran remontar en las encuestas. Sin embargo, muchos sostienen que para Biden aún existe un camino reducido a la nominación. Klobuchar parece ser el eslabón más débil. 

El debate de anoche muestra a un partido Demócrata que aún no se decide y cuyo tiempo para respaldar a un candidato se está agotando. Todavía hay demasiados candidatos y la adición de Bloomberg al debate parece indicar que el antiguo alcalde de Nueva York podría sorprender a muchos que no lo consideran un contendiente viable. En términos matemáticos de predicción, muchos aseguran que esta vez Sanders obtendrá la nominación.

El debate transmitió el frenetismo y desesperación del partido Demócrata y aquellos que lo apoyan por vencer a Donald Trump, así como la dificultad de unificarse tras un solo candidato, puesto que no hay un ganador seguro aún. Entre “radicales” y “moderados,” impera el ruido.