Derribando muros: Villa 31 en Buenos Aires

Buenos Aires es una ciudad cada vez más dividida en la que surgió el proyecto Villa 31 que está promoviendo cambios postivos en Aregntina y otros países.

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Por Paula Hernández Rosas

Buenos Aires, capital del país argentino, cada día se ha convertido en una ciudad más dividida: un conjunto de «islas urbanas» separadas por barreras arquitectónicas de delimitación, que son cada vez más pronunciadas. A estas barreras físicas se suman cada vez más divisiones sociales, económicas y culturales debido al bajo índice desarrollo económico y de bienestar de la población.

Situada entre una de las zonas más ricas de la ciudad y el puerto, Villa 31 es una de estas «islas» rodeadas por muros visibles e invisibles. Ni el sistema postal ni el transporte público entran a esta villa. Las ambulancias no pueden circular por los estrechos rincones y hay zonas enteras sin presencia policial.

Hoy, sin embargo, la villa está pasando por un momento histórico que podría allanar el camino para un futuro diferente. Los habitantes están convencidos de que los muros se están cayendo y que el barrio se integrará definitivamente en la ciudad de manera formal.

Los recientes desarrollos en la Villa 31 marcan un cambio radical en la política local. Aspira a ser un ejemplo para otras ciudades en América Latina, lo que hace que el proceso de marginación se convierta en una incorporación de grandes sectores de la sociedad en la transformación del espacio.

Villa 31 es uno de los barrios más grandes en Argentina con una población de más de 40,000 personas, que ha crecido significativamente en las últimas décadas. Esta es considerada la más antigua de todas las villas, ya que data desde la década de 1930. Es una de las más conocidas por su ubicación central, debido a su cercanía al distrito de negocios de la capital de Buenos Aires y a los elegantes edificios de inspiración francesa del barrio de Recoleta.

Otras villas surgieron cuando la gente de las provincias emigró a la capital de Argentina en busca de empleo en la década de 1950 durante un período de industrialización. Las villas fueron pobladas más tarde por inmigrantes de países vecinos con mayores índices de pobreza, como Bolivia, Paraguay y Perú.

El proyecto De Villa a Barrio, desarrollado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, busca reducir la pobreza, mejorar la calidad de vida de los residentes y al mismo tiempo liderar el camino hacia la vivienda y el cambio urbano, así como eliminar las barreras físicas, sociales, culturales y económicas que lo separan del resto de la ciudad.

De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (2017), el 22% de los hogares viven en condiciones de hacinamiento, dado que sólo existen .3 metros cuadrados de espacio público por habitante, y el 64% de los adolescentes no terminaron su educación secundaria, comparado con el 18% de este porcentaje de la población en la ciudad. Cabe mencionar que este barrio carece de servicios básicos de calidad, como lo es el agua, la electricidad y el alcantarillado.

En el año 2016, se creó la Secretaría de Integración Social y Urbana con el objetivo de transformar la “Villa en Barrio” mediante la consolidación de un Plan Integral Urbano el cual “busca dotar al barrio de infraestructura básica, conectividad urbana, y mejoras en la habitabilidad de viviendas y comercios, así como llevar adelante inversiones detonantes acompañadas de acciones de carácter social, educativa, y económica que integren el barrio a la ciudad” y la ciudad al barrio.

La estrategia incluye medidas estructurales y de impacto para garantizar los derechos sociales, educativos, de salud, económicos y culturales de la población a través de estrategias de apoyo al trabajo social y participativo. Específicamente, esto incluye la creación y mejora de infraestructura y equipos para ampliar la disponibilidad, el acceso y la calidad de los beneficios educativos y de salud. Así se garantiza el acceso equitativo a los servicios sociales y se promueve el desarrollo económico sostenible del área. Algunos de los objetivos específicos de esta iniciativa son los siguientes:

  • Mejorar la infraestructura urbana y la sanidad ambiental.
  • Generar y recuperar espacios públicos.
  • Promover la interconectividad urbana.
  • Promover la inclusión social desde el hábitat, contemplando siempre la perspectiva de género.
  • Impulsar la regularización dominial.
  • Promover el acceso a la vivienda.
  • Generar presencia territorial.

La ejecución del plan cuenta con el apoyo económico del Grupo BID y del Banco Mundial, ya que es un proyecto de integración social y urbana que promueve la inclusión e integración de la población de la capital del país y funciona como ejemplo de transformación urbana para la región de América Latina.

Los cambios que se están produciendo en Villa 31 hoy podrían sentar un precedente para la urbanización de otras villas de Buenos Aires, al igual que otras ciudades de la región latinoamericana. Este caso demuestra que la democratización de la gestión de su transformación puede llegar a permitir que las instituciones involucradas tomen decisiones más participativas, elegidas a la luz de los criterios estipulados.