Desmilitarizar militarizando

Con 362 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones fue aprobada en lo general y lo particular la reforma con la que se inicia la creación de la Guardia Nacional

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Con 362 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones fue aprobada en lo general y lo particular la reforma con la que se inicia la creación de la Guardia Nacional. Esa que será conformada por (“policías”) militares; civiles reclutados por el gobierno, pero entrenados por militares y que recibirán órdenes de civiles y MILITARES, pues tendrá mando civil en lo administrativo y militar en lo formativo; y que tendrá una preferencia sobre las corporaciones policiacas civiles locales, como se pudo apreciar en su Plan de Paz y Seguridad, pero que busca terminar con la militarización del país. Una cosa maravillosa.

No importa lo que se mencionaba en campaña sobre la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública; no importa que Morena se haya opuesto hace un año a la Ley de Seguridad Interior, como que se les olvidó, no importan las cientos de quejas que llegan a la CNDH por violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas castrenses, no importan las policías municipales y estatales, no importa que tras 12 años de participación militar en el combate a  la delincuencia organizada los resultados no sean positivos y la situación de violencia esté peor que antes. Lo que importa es que hay que seguir combatiendo el fuego con el fuego y dejar el dicho de “abrazos, no balazos”, por el de “¿abrazos? No, balazos”.

A pesar de que 2018 haya terminado como el año más mortífero desde 1997 (y eso que los datos de diciembre todavía no los conocemos), aun con el ejército y la Marina en las calles y que expertos, académicos y organizaciones civiles, así como la CNDH y representantes de la ONU hayan argumentado con evidencia que la estrategia planteada no es la adecuada para enfrentar el problema de la violencia en México, Morena y sus nuevos aliados, PRI y el Partido Verde, aprobaron la reforma constitucional para crear la Guardia. ¿Algo peor? Que los legisladores de Morena lo anuncien como una medida que busca terminar con la militarización de la seguridad pública.

Se ha dicho una, otra, otra y otra vez, el elemento militar en la lucha contra la violencia y la inseguridad en el país no ha funcionado. Ejemplo de ello son casos como el del estado de Colima, que de 2016 para acá se ha mantenido como el de la mayor tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, la cual es, hasta noviembre del año pasado, de 74.77, por encima de Baja California, que ocupa el segundo lugar con 70.73, según los datos que publica cada mes el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Por tercer año consecutivo la pequeña entidad ocupará el lugar de la más violenta del país.

El estado de los volcanes vivía anteriormente en una relativa calma mientras otras regiones ardían en llamas, ahora esas llamas alcanzaron las tierras costeras del occidente del país y han convertido a la pequeña entidad costera en un cementerio y un matadero que la presencia militar no ha podido contener; aun cuando se cuenta con la base naval de Manzanillo, cabecera de la Sexta región Naval y hogar del 18vo. Batallón de Infantería de Marina, así como con la 20 zona militar en la ciudad de Colima.

Por si no fuera suficiente, se tiene prácticamente un año con la presencia de elementos de la Gendarmería (el intento de Guardia de EPN) y policía Federal en la entidad, como parte del operativo Escudo Titán, implementado por el anterior gobierno y que buscaba reducir la violencia en los municipios más violentos (valga la rebusnancia) del país. ¿Esto ha servido de algo? Probablemente, pues a comparación con 2017, los números son ligeramente más bajos, pues la cantidad de muertes hasta noviembre de ese año eran 706, al mismo mes de 2018 se contabilizan 670 casos de denuncias por homicidio registradas, según los datos del SESNSP.

Aunque los números han bajado, no hay mucha diferencia en realidad y se está lejos de los cifras que se mostraban antes de 2016, además aún falta contabilizar la información de diciembre, que se publicará el próximo 20 de enero. Seguramente Colima terminará, como dije antes, nuevamente como el estado más violento del país. Aquí la presencia militar no ha servido de mucho y ni esperanza de que eso cambie pronto.

Por ahora los diputados de PRIMOR, perdón, PRI y Morena, ya aprobaron el dictamen que da inicio a la creación de la Guardia Nacional, ahora la propuesta pasa al Senado, donde se discutirá en el próximo periodo ordinario de sesiones, y seguramente los legisladores de los mencionados partidos buscarán “desmilitarizar” al país aventando más militares a la calle, pero ahora sustentados en la Constitución.