¿El amor gana en latinoamérica?

Las parejas homosexuales en México tendrán las mismas prestaciones de seguridad social que las parejas heterosexuales en términos de pensión por viudez.

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El día 7 de noviembre se otorgó en el Senado mexicano la protección social a parejas homosexuales, es decir, que ahora tendrán las mismas prestaciones de seguridad social que las parejas heterosexuales en términos de pensión por viudez. Es un gran paso en materia de derechos y para la lucha de la igualdad, pero también me hace preguntarme: ¿Qué tan avanzados estamos? ¿Cuál es el escenario de América Latina en cuanto derechos a las parejas homosexuales? Así que decidí buscar en los distintos países de la región.

Hasta enero de 2018, el matrimonio homosexual sólo estaba permitido en su totalidad en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Costa Rica y únicamente en algunos estados de México, Chile y Ecuador. En el tema de la adopción, es legal en México, solo en el Distrito Federal, Coahuila y Quintana Roo, mientras que en Uruguay, Brasil, Argentina, y Colombia es legal en todo el país. Aún cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró que todos los países suscritos deben de reconocer y garantizar todos los derechos que se deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo, son pocos los países que reconocen siquiera la unión de parejas, mucho menos en temas de sus derechos conyugales y de protección social. Lo que me pone a pensar sobre cómo estamos en realidad como región en materias de igualdad y de derechos humanos, es bueno celebrar y reconocer los avances que se dan en el tema en distintos países, pero no conformarnos y descansar cuando aún tenemos mucho que trabajar.

Ahora en temas de violencia, los ataques homofóbicos siguen, tristemente, siendo algo cotidiano para las personas de la comunidad en latinoamérica. Desde maltratos tanto físico, como psicológico en los espacios comunes hasta sometimiento a terapias de conversión para homosexuales, pueden parecernos lejanas, pero no sorprendentes como una sociedad que se llega a mantener conservadora ante la diversidad. Países como Ecuador, Colombia y México, aún cuentan con centros de conversión, siendo lugares anticonstitucionales, que atentan contra la dignidad humana, la libertad de elección y los derechos humanos, y son apoyados por grupos de influencia mayores, como la Iglesia.

Todavía hay mucho que trabajar en cuanto a la protección de los derechos de las personas de la comunidad LGBTQ++, la legislación no es perfecta, pero me gustaría pensar que vamos avanzando, aunque sea poquito. Como sociedad civil nos toca actuar con responsabilidad, crear un ambiente seguro para todas las personas sin importar sexualidad o género, apoyar como aliadas a la causa y empujar para que la agenda pro derechos humanos igualitarios pueda alcanzar su meta y convertirse en el piso mínimo, no en un privilegio. Insisto, tenemos un respiro, algo que aplaudir, pero no podemos descansar, hasta que todas las personas estén seguras, y tengan las mismas oportunidades.