El aumento al salario no alcanza para “un mundo feliz obradorista”

Con el alza de los precios de gasolinas y la canasta básica, el aumento al salario mínimo de los mexicanos es una tomada de pelo.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador solo sonríe. En ocasiones esa mueca, más que una expresión de alegría puede ser de perversión. Ya lo decía el mismo Aldous Huxley: “Puede un hombre sonreír siempre y ser un villano”.

Alegre, como acostumbra en las mañaneras, anunció el aumento del 20% al salario mínimo. Un trabajador mexicano ya no gana como mínimo 102.68 pesos, sino 123.22 pesos diarios… y de nuevo su inquieta sonrisita.

En la elucubración de “Un mundo feliz obradorista” se debe tener como primicia que “uno cree las cosas porque ha sido acondicionado para creerlas”, tal y como lo hacía Lenina Crowne, quien no era capaz de ejercer su libre pensamiento.

Afortunadamente, la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), al igual que muchos ciudadanos, no han consumido el “soma” y son ellos quienes alzan la voz para hacer evidente una verdad irrefutable: el aumento del salario mínimo es inservible, una tomada de pelo a todas luces.

Debido al Paquete Económico 2020, implementado desde el 1 de enero, incrementó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que subió el precio de los combustibles (gasolina y diésel) y con ello, irremediablemente, se registró un alza en el valor de los productos de la canasta básica.

De acuerdo a la ANPEC, presidida por Cuauhtémoc Rivera, durante todo el año se registró un aumento sostenido en los precios del tomate, la cebolla y el jitomate, que incluso duplicaron su costo en el transcurso del año.

Y claro que con el alza de los combustibles y de los alimentos, que son la materia prima de la industria alimentaria, ésta realizó un ajustes de precios como una reacción inevitable a los incrementos por parte del gobierno.

“El inicio de año presenta un panorama ríspido para México, pues la microeconomía se presenta con un alto nivel de dificultad en el que se tendrán que seguir sorteando las constantes alzas a los productos de mayor demanda de la canasta básica por incrementos fiscales a hidrocarburos, que encarece el transporte de mercancías, así como el transporte público, muestra de ello en el Estado de México”, comentó Rivera.

Y esto no cambiará hasta que se registre un verdadero desarrollo económico que fortalezca el mercado interno. 

De acuerdo al Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM, en 30 años la población mexicana ha perdido el 80% de su poder adquisitivo, mismo que se contrasta al tratar de abastecer la canasta básica con el salario mínimo.

Por ejemplo, para finales de la década de los 80 y principios de los 90, un mexicano tenía que trabajar aproximadamente cinco horas para poder comprar la canasta básica, pero a partir de 2017 debe laborar 24 horas para adquirirla.

Todo indica que el mundo feliz de Huxley coincide solo en algo con el de la 4T: “La población óptima está sobre un modelo de iceberg: ocho novenos debajo del agua y uno por encima”. ¡Bienvenidos al mundo de Bernard Marx!

Y esos que flotan, coincidentemente, en su mayoría son de la clase política. Esos mismos que se aprobaron un monto extra de 71 mil 975 pesos, para compensar el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR), este 2020, por concepto de aguinaldo y así, evitar que su “gratificación de fin de año” se redujera, como sucederá con el resto de los trabajadores en el país.

Alejandra Rodríguez, columnista invitada.
@AleRodrisMe