El muro somos nosotros

Como mexicanas y mexicanos, nos posicionamos en contra de las ideas xenófobas de Trump, ¿cómo reaccionamos cuando estamos en su posición?

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Recuerdo como si fuera ayer la manera en la que las y los mexicanos nos escandalizamos con la declaratoria de Donald Trump hace dos años. Dentro de un discurso de odio y discriminación, la promesa de campaña de construir un muro entre México y Estados Unidos despertó una rabia colectiva que parecía llevar tiempo dormida en nuestras entrañas. Como mexicanas y mexicanos, nos posicionamos en todos los medios posibles, en contra de las ideas xenófobas y la división física con el país vecino. Pero, ¿cómo reaccionamos cuando estamos en su posición? ¿Somos tan comprensivos como pedimos?

Familias enteras que salen de sus país en busca de un futuro certero día con día recorren kilómetros de peligro e incertidumbre, donde pareciera tienen todo en su contra; el dar media vuelta parece no ser una opción, aunque el camino sea duro, y exista la posibilidad de no lograr entrar, las situaciones en sus países de origen no dejan más que salir en marcha. Camino en el cual México se posiciona como una frontera externa de los Estados Unidos.

El viernes 19 de octubre, la caravana de migrantes hondureños se encontró con un muro de aproximadamente 400 policías federales, intentando evitar su paso a nuestro país. El sábado 20 de Octubre, Donald Trump declaró cómo ahora México respeta el liderazgo de los EEUU, agradeciendo las acciones por “proteger” al país. Resuena en mi mente el canto de los simpatizantes de campaña de Trump, gritando “Build that wall!” al unísono, mientras el entonces candidato festejaba, y aseguraba que México iba a pagar por él. ¿Cómo que nosotros íbamos a pagar por el muro? imposible, inaceptable. Pues qué sorpresa, ya lo hicimos, y algunos, hasta lo han defendido.

Un muro de agentes federales que utilizaron la fuerza física para evitar que entraran los migrantes, que logró que aproximadamente dos mil quinientas personas retornaran, mientras que cientos de personas solicitan refugio en nuestro país. Un muro no sólo físico, por parte de nuestras instituciones, sino uno ideológico por parte de la ciudadanía, que no acepta lo que es diferente, y que no tienta su corazón ante situaciones ajenas. Un muro del cual Trump estaría orgulloso.

Comentarios de odio a los centroamericanos, con argumentos racistas, xenófobos y aporofóbicos inundaron las redes sociales, no tan distintos a los que alguna vez leímos sobre nosotros los mexicanos. Esta caravana ha funcionado como una clara exposición de la doble moral de la sociedad mexicana. Mientras que, por un lado, demandamos un trato digno para nuestros connacionales durante su trayectoria  a Estados Unidos, no somos capaces de ofrecer lo mismo a nuestros vecinos del sur. Esto me lleva a cuestionarme: ¿Por qué creemos que sólo nuestros connacionales merecen un trato digno? ¿Qué hay de distinto entre ellos y nosotros?