Empleo juvenil

El desempleo en América Latina y el Caribe aumentó en 2015 por primera vez en cinco años, del 6,2% al 6,7%.

Comparte/

Share on twitter
Twitter
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp

Por Paula Hernández Rosas

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo en América Latina y el Caribe aumentó en 2015 por primera vez en cinco años, del 6,2% al 6,7%. Esto alude una perspectiva más sombría para los jóvenes; una falta de oportunidades que se ve envuelta en los problemas de la región con respecto a la violencia y el involucramiento en grupos de crimen organizado.

Los jóvenes desempleados representan más del 40% del número total de desempleados en muchos países latinoamericanos y, según el Foro Económico Mundial, (WEF, por sus siglas en inglés), la tasa de desempleo juvenil del 14% es más del doble de la tasa promedio de Latinoamérica del 6% en el año 2016. Sin embargo, esta misma investigación afirma que cuando los jóvenes encuentran trabajo, seis de cada diez trabajos son «informales», sin contrato, sin beneficios ni derechos de seguridad social.

En Latinoamérica, el 48% de la fuerza de trabajo está empleada informalmente; solamente 5.9 millones de 17.8 millones de trabajadores en Colombia fueron registrados en el sistema general de riesgos laborales en 2007, dejando a dos tercios de la población excluida de la encuestada condiciones de trabajo del país. Asimismo, aproximadamente tres cuartas partes de la población económicamente activa en Argentina tampoco estaba registrada por la encuesta de condiciones de trabajo en el año 2009.

La tasa de desempleo cayó 0.6 puntos porcentuales en Sudamérica en 2017, pero 0.4 puntos porcentuales en los países del norte de América Latina, según la OIT. En los países del Caribe, la tasa de empleo aumentó 0.2 puntos porcentuales este mismo año. Entre 2002 y 2008 (el ciclo económico expansivo más reciente), los salarios como porcentaje del PIB disminuyeron en 13 de los 21 países de la región y aumentaron en solo 8 de ellos (CEPAL). Esto apunta a una redistribución que es desfavorable para los trabajadores, lo cual es preocupante en una región que ya tiene la distribución más desigual de ingresos en el mundo.

Los datos muestran que aún existen importantes brechas en el mercado laboral y problemas serios de inserción laboral. Este es especialmente el caso de las mujeres y los jóvenes, para quienes las tasas de desempleo y otros indicadores laborales aún son desfavorables. Por primera vez en años, la participación de las mujeres en el mercado laboral superó el 50 por ciento, al 50.2 por ciento el año pasado, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, pero la brecha de género persiste. Las tasas de participación y de empleo son 20 puntos porcentuales más bajas para las mujeres que para los hombres. La tasa de desempleo de las mujeres, del 10.4 por ciento en el tercer trimestre, sigue siendo 1.4 veces mayor que la de los hombres.

En cuanto a la población juvenil, actualmente hay 100 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe entre 15 y 24 años de edad, de los cuales 50 millones son parte de la fuerza laboral, es decir, ya tienen un trabajo o están en búsqueda de uno. Según los datos del Banco Interamericano de Desarrollo (IAD), 50.17% de la población joven está considerada como económicamente activa, de la cual sólo el 34.17% está formalmente empleado, dejando el 65.31% restante con empleos informales. Este empleo informal se refiere a que los jóvenes no tienen acceso a ciertos beneficios como a un seguro médico, a pensiones o a vacaciones. El 15.94% de la población joven está desempleada, mientras que el 7.97% de los esta población juvenil está clasificada como “Ninis”, en otras palabras, 21 millones de jóvenes no están estudiando ni trabajando, y el 5.89% está clasificado como “Nininis”, aproximadamente 15.5 millones de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni están buscando un trabajo.

En comparación con los adultos, la gente joven se enfrenta a más desafíos en el mercado laboral, como a mayores tasas de desempleo al igual que a empleos informales. Los tres países que enfrentan las tasas más altas de desempleo juvenil de la región latinoamericana son Jamaica, con 33.5%, Barbados con 28.8% y Bahamas con 28.3%.   

Actualmente, México tiene 22 millones de jóvenes, de los cuales 10.7 millones están económicamente activos, 9% desempleados y 23% en empleo informal. El 32% de estos jóvenes trabajan en el sector de transportes y almacenamiento, el 22% en sector de comercio, restaurantes y hospitalidad y el 18% en el sector de la industria manufacturera. En comparación, Colombia tiene alrededor de 8.2 millones de jóvenes, de los cuales 4.4 millones están considerados como económicamente activos, 18% están desempleados y el 28% tiene un empleo informal. Los sectores de trabajo más común son comercio, restaurantes y hospitalidad (31%), servicios sociales y comunitarios (22%) y agricultura (17%), según los datos del Banco Interamericano de Desarrollo.

La educación, las habilidades y la innovación son clave para permitir que América Latina escape de la “trampa del ingreso medio”, mejor conocida como middle-income trap en inglés. Muchos países latinoamericanos siguen estancados y no lograron progresar a la misma velocidad que ciertas economías más avanzadas. En Latinoamérica, solo Chile, Uruguay y otros pocos países del Caribe son considerados países de altos ingresos, debido a su ingreso anual per cápita de más de 12,750 dólares estadounidenses.  

El caso de los países latinoamericanos es muy diferente a otros países, principalmente los europeos y los asiáticos, que han lograron un avance hacia la convergencias de ingreso per cápita y un mejoramiento en cuanto a la calidad de la educación y la capacitación de habilidades, desarrollando un ambiente favorable a la innovación. La supuesta acción resuelta es esencial para asegurar un crecimiento dinámico y equitativo para la región latinoamericana.