Etiquetado de alimentos, caso juzgado

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Recientemente la Suprema Corte de la Justicia de la Nación rechazó cambiar el etiquetado en alimentos y bebidas, ya que consideró que con el actual distintivo no se violentan los derechos a la salud y a la alimentación de los consumidores.

Por mayoría de tres votos contra dos, los ministros de la Segunda Sala del máximo tribunal negaron que el actual sistema de etiquetado induzca a la confusión de los consumidores sobre el nivel de azúcares dañinos que contienen diversos alimentos y bebidas envasados.

Y es que la SCJN negó un amparo a la organización ‘El Poder del Consumidor’, quien impugnó los lineamientos de etiquetado previstos en el Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios.

Dicha organización pretende que en México se instaure un etiquetado como se hace en Chile, que presuntamente tiene comprobada sencillez en su comprensión, todo con el objetivo de reducir y controlar el problema de sobrepeso, obesidad y diabetes que vive el país.

Sin embargo, el tiempo que tiene de implementado este sistema aún no es suficiente para arrojar resultados verídicos sobre su desempeño de acuerdo con organismos internacionales como la ISO, en el que se establecen al menos cinco años para la revisión de este tipo de normas, reglamentos o políticas.

Paradójicamente, desde la entrada en vigor de dicha ley en Chile hasta hoy, el país sudamericano ha pasado del octavo al segundo lugar entre los países de la OCDE, con mayores índices de sobrepeso y obesidad, ya que entre 2016 y 2017, este problema aumentó 9.3%, que es justo desde que entró en vigencia el nuevo sistema de “octógonos” de advertencia.

Por lo anterior, es evidente que la disposición no ha cumplido con uno de sus objetivos fundamentales que es reducir el sobrepeso y obesidad.

Tanto Argentina como Brasil, prefieren un etiquetado de alimentos parecido al que existe en Gran Bretaña y en Ecuador: el denominado semáforo, el cual tampoco ha tenido los resultados esperados aunque su idea según la Asociación Brasileña de las Industrias de la Alimentación (ABIA) es que el nuevo etiquetado nutricional “contribuya a la educación alimentaria de la población para que tome opciones conscientes en el contexto de una dieta equilibrada, sin alarmismo”.

Es así como uno de los hallazgos que surgen del cambio del sistema de etiquetado, es que no hay evidencia contundente de que la presencia de sellos en los productos frene o incentive la venta de alimentos más saludables como frutas, verduras, agua y panificados.

Cabe mencionar que el etiquetado que se maneja en México tiene los fundamentos del que se maneja en Europa, es por eso que no se entiende que pese a los argumentos y la decisión definitiva del máximo tribunal del país, aún existan voces que reclamen un etiquetado que lejos está de probar su eficiencia para mantener saludables a los pobladores de un país.