FM4: Un refugio a mitad del camino

Uno de los cambios más grandes para FM4 fue el haberse vistos obligados a cambiar de locación, debido a problemas de inseguridad que tuvieron hacia los migrantes.

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Guadalajara, la perla tapatía, es un punto importante en el flujo migratorio que ocurre en México. Forma parte de la ruta del Pacífico, la cual se presume como la “más larga, pero la más segura” de las tres rutas que los migrantes toman para cruzar nuestro país hasta llegar a la frontera norte. No obstante, debemos considerar que al llamarla como la más segura en realidad se pretende decir que es la menos peligrosa comparándola con las otras dos, la que cruza el centro del territorio y la del Golfo. Ambas rutas son vigiladas por grupos de crimen organizado, quienes tienen un control importante en los caminos que deben recorrer forzosamente las personas que migran, creando la oportunidad perfecta para beneficiarse de las víctimas que este movimiento les proporciona.

Al llegar a la capital de Jalisco, están a la mitad del camino, dejando atrás una de las partes más difíciles del trayecto. Y aunque el recibimiento de la sociedad tapatía no sea el mejor, debido a los estereotipos que se ponen sobre los centroamericanos siendo criminales y un peligro para los habitantes de la ciudad, los migrantes logran encontrar puntos de solidaridad y ayuda. Uno de ellos es FM4 Paso Libre (Dignidad y Justicia en el camino A.C.), una organización sin fines de lucro que surgió en el 2007 como iniciativa por un grupo de estudiantes que habían sido voluntarios en refugios de migrantes en la frontera sur y norte. Movidos por la difícil situación que vivían día con día estas personas, quisieron atender la problemática presente en el país y tener una intervención directa en la zona metropolitana de Guadalajara. La organización se consolidó en el 2008 con una orientación a líneas de acción para fortalecerse interna y externamente, comenzando así su desarrollo.

La organización se ha transformado gracias a las nuevas dinámicas de la migración que se presentan en los últimos años que han afectado no solo su crecimiento, sino también las actividades de FM4. Comenzó como un comedor solamente, y hoy en día se ha convertido en una casa del migrante donde se les da servicios básicos de higiene, salud y un techo donde dormir. Uno de los cambios más grandes para FM4 fue el haberse vistos obligados a cambiar de locación, debido a problemas de inseguridad que tuvieron hacia los migrantes y los voluntarios por distintos grupos delictivos locales. Se vieron obligados a cerrar el comedor en julio del 2015 luego de cinco años de haber operado en la colonia Moderna, sobre Avenida Inglaterra, y fue hasta casi medio año después que abrieron su nueva sede en la colonia Arcos Vallarta, en la calle Calderón de la Barca. El albergue se inauguró el 8 de diciembre de 2016 y con la nueva ubicación se llevó a cabo un desarrollo total para FM4. Con el apoyo del Gobierno del Estado -que les brindó la propiedad como comodato- y la ayuda internacional del Gobierno de Australia y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) la organización creció y ahora cuenta con comedor, cocina, atención médica, sala de descanso, baños, dormitorios, regaderas y zona de ejercicio. Le ofrecen también a los migrantes atención psicológica, asesoría jurídica y acompañamiento legal en procesos de regularización migratoria.

El refugio tiene la capacidad de albergar a ochenta migrantes, que pueden permanecer con ellos hasta tres noches o en casos donde se les esté asesorando en casos de refugiados o permanencia en el país, pueden quedarse con ellos durante meses, hasta llegar a una resolución y más tarde apoyarlos en encontrar residencia en la ciudad. La organización lleva a cabo un proceso riguroso y con trato humano para recibir a los migrantes, pasándolos por una revisión inicial para asegurarse de que en efecto sean personas en estado migratorio y que no lleven consigo ninguna peligrosa posesión que pueda comprometer la seguridad de los miembros del albergue. Tienen prohibida la entrada de armas de fuego, utensilios filosos y drogas. Una vez que pasan por la primera revisión, les tomarán sus datos para darles un gafete con su nombre, de dónde vienen y donde fue la última vez que alguien perteneciente a una organización u otro lugar de ayuda a los migrantes supo de su estado. Toda esta información es utilizada para llevar un registro en una base datos llamada “red de migrantes”, conformada por veintitrés casas del migrante en México, para poder brindarles mayor atención y seguridad , además de localizarlos en distintas ciudades, pues muchas veces estas personas desaparecen durante el camino.

La función de los diferentes albergues alrededor de la república es oxigenar la migración, en otras palabras, brindar a los migrantes un respiro después de tanto dolor, miedo y tensión que viven día con día en el camino por nuestro país. Aunque en México muchos de ellos encontrarán dificultades severas, rechazo, violaciones a sus derechos e incluso la muerte, este tipo de lugares son los que destacan a la sociedad civil mexicana y las muestras de empatía que mantienen con vida a las personas en movimiento. FM4 se ha convertido en un ejemplo de solidaridad y protección a los derechos de los migrantes. La cuestión aquí, la que debe preocupar a los tapatíos, no es si apoyan la migración o no, sino la responsabilidad humanitaria que todos tenemos en dar como mínimo el respeto que cualquier persona merece, velar por sus derechos. No se trata de ayudar a los migrantes a llegar a Estados Unidos y “promover” este traslado “ilegal”, se trata de darles la dignidad y el respeto que merecen, además de una pequeña ayuda que cualquiera de nosotros, estando en su situación, agradeceríamos con el alma.