Greta Thunberg: Indomable

Las conclusiones fuertes generan reacciones del mismo peso. “No debería estar aquí,” comenzó la activista ambiental sueca Greta Thunberg, cuyo discurso el pasado 23 de septiembre en la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas sacudió al mundo.

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Por Daniela Guerrero

Las conclusiones fuertes generan reacciones del mismo peso. “No debería estar aquí,” comenzó la activista ambiental sueca Greta Thunberg, cuyo discurso el pasado 23 de septiembre en la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas sacudió al mundo.

Entre egos heridos y sentencias hechas a la ligera, distintos adjetivos surgieron para describir no solo el discurso, sino el carácter de la joven de 16 años. Entre los más populares, “fatalista,” melodramática,” “privilegiada,” “agresiva.” 

En un tweet, el presidente norteamericano Donald Trump personificó la displicencia hacia Thunberg con notas de sarcasmo: “Parece una niña muy feliz que espera un futuro brillante y maravilloso. ¡Que agradable verla!” Con cerca de 60,000 RT, el mandatario no estuvo solo en su desdén.

¿Qué hizo al mensaje de la joven sueca tan impopular en algunos círculos? Muchos se concentraron en el tono pesimista, puesto que expresiones como “extinción masiva,” “palabras vacías” y “cuentos de crecimiento económico eterno” se percibieron como exageradas y sombrías.

Mientras sancionamos y celebramos el simbolismo en discursos políticos, desde Winston Churchill hasta Martin Luther King, la imagen de un futuro robado que Thunberg invoca nos parece artificial y relativa. La adolescente le resulta molesta a algunos, con su voz quebrada, sus entonaciones de frustración, y su lenguaje alegórico. Pocos reconocen su rigor intelectual e impecable retórica, lo cual facilita el rechazo a su mensaje.

Sin embargo, resulta difícil calificar el discurso potente, desafiante, y tenaz de una activista extremadamente joven, con pocos incentivos políticos o económicos para exponerse al escrutinio global — particularmente como alguien que padece Asperger y encuentra retos mayores en hablar en público e interactuar socialmente — como algo menor. Thunberg trascendió los tonos abstractos y añejos de líderes actuales cuando hablan de cambio climático.

Por otro lado, la amplia difusión de su comunicado se relacionó directamente con el lenguaje que eligió utilizar. Thunberg emplea las leyes de tracción mediática a su favor con intervenciones francas y contundentes que apelan a la responsabilidad global. Thunberg convirtió el ataque de Trump en una plataforma para reafirmar su misión como activista al cambiar su descripción biográfica en Twitter a “una niña muy feliz que espera un futuro brillante y maravilloso.” Declaró que el mandatario tenía razón, puesto que su mayor objetivo es asegurar el futuro de su generación.

La joven parece entender que el precio de influenciar un contexto evasivo y resistente es el escrutinio personal, asumiendo su rol como el rostro vulnerable de una crisis que la rebasa. Presentar un discurso tanto persuasivo como fácil de replicar y difundir mientras medios de todo el mundo cubren a los más de 60 mandatarios reunidos en Nueva York, revela un nivel de agudeza y compromiso capaces de enfrentar a las prácticas arraigadas del orden internacional. La activista generó olas con un mensaje difícil de ignorar en un evento altamente mediatizado, asumiendo críticas a su mensaje y su persona.

Para muchos, el compromiso “obsesivo” ambiental de Thunberg representa sus privilegios como ciudadana de un país extremadamente desarrollado como Suecia. Esta opinión se sustentó mediante comparaciones entre la activista y adolescentes en otras partes del mundo, quienes “realmente” sufren.   

Tras el discurso, sostuve una conversación con un grupo de jóvenes estudiantes provenientes de Noruega, Dinamarca, y Suecia sobre el argumento del privilegio escandinavo. Sus respuestas me orientaron hacia una realidad climática que afecta regiones a distintas velocidades.

De acuerdo a un mapa recientemente publicado por el Washington Post, con datos de la organización no gubernamental Berkeley Earth, a causa de distintos factores, el planeta se calienta de manera desigual.

Por un lado, las regiones más cercanas al Ecuador, entre ellas Centroamérica, la mayoría del territorio mexicano, aproximadamente la mitad del territorio norteamericano, el sureste del continente africano, la India, el suroeste chino, Australia, y Nueva Zelanda, muestran índices de calentamiento mas bajos. Esto no quiere decir que estos países no experimentan un calentamiento sin precedente, sino que, en comparación con otras regiones, sus temperaturas se mantienen más bajas.

Mis compañeros escandinavos señalaron que la región del Báltico, aquella que tanto ellos como Thunberg llaman hogar, excede el índice de 2 grados de calentamiento desde hace varios años. El mundo se está calentando de arriba hacia abajo, con países del polo norte como los más devastados.

A causa de su vulnerabilidad climática, la cobertura mediática y cultura política de países como Suecia, moldean ciudadanos excepcionalmente informados y conscientes a muy temprana edad. Los jóvenes con quienes hablé no solo estaban mejor informados que sus contrapartes norteamericanas, sino que consideran la sustentabilidad ecológica como una responsabilidad individual y colectiva.

Conceptos como reducción de la huella de carbono, activismo, políticas públicas sustentables, justicia climática, no son extravagancias para las regiones cuya temperatura ha aumentado más de 2 grados, el límite establecido por Naciones Unidas antes de desencadenar daños irreversibles y fuera de control humano. Aquello que otros perciben como dramático, constituye la realidad para millones de personas que habitan regiones del polo norte.

El privilegio de Thunberg se vuelve relativo, al provenir de uno de los países mayormente afectados por el cambio climático. Adicionalmente, la comunidad científica advierte que este modelo de calentamiento desigual se traducirá en zonas de peligro que no respetarán divisiones políticas, como ya es el caso en EEUU y China. Los países que aún no se perciben como afectados ejercen mayor indiferencia, pero las predicciones de Berkeley Earth señalan que las regiones del Ecuador se calientan cada vez mas rápido. 

Quizás el “privilegio” al que se sus críticos aluden se relaciona con su visibilidad y acceso a instituciones. Sin embargo, la activista tiene conciencia sobre su perfil, utilizándolo de manera constructiva y estratégica. Sus dos objetivos, convencer al mundo de la veracidad y seriedad del cambio climático, y reclutar adherentes que actúen de manera directa, no solamente son ambiciosos, sino fundamentales en un conjunto de sociedades que aún no validan al calentamiento global como una amenaza inminente.

Por último, los señalamientos más comunes contra la joven sueca recaen en su supuesta agresividad. “El cambio viene, les guste o no,” fue uno de los mensajes más decisivos y sofisticados que Thunberg emitió, retando directamente a aquellos que favorecen la inacción y la gradualidad. Es importante recordar que ante la naturaleza del orden político internacional actual, incluso la retórica mas poderosa y efectiva, continúa siendo un medio de presión suave, que opta por crear nuevas normas y obligaciones para los países.

Las “agresivas” palabras de Thunberg se diluyen en una realidad internacional estancada y regida por apariencias. Las obligaciones del Acuerdo de París se subordinan a la discreción de cada estado, la mayoría de sus clausulas dependientes de actos de cooperación extraordinaria en buena fe, sin sanciones reales. Trump estuvo exactamente 15 minutos en la Cumbre de Acción Climática, de camino a su evento prioritario sobre libertad religiosa. Los emisores más grandes como China, India, Rusia, EEUU, y Brasil, se mantienen en silencio, sin cambios a la vista. 

¿Es posible que el mensaje de Thunberg sea tan inmanejable que se opte por descalificarla? El escrutinio al que la emisora de un mensaje difícil de escuchar ha sido sometida, dice más sobre los receptores que sobre ella. ¿Porqué esta tan alterada? ¿Qué le pasa? Todo sea por desviar el enfoque.