Inviernos cada vez más cortos y calurosos

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Los inviernos en Washington D.C. se caracterizaban por su intensidad y dureza, particularmente en enero y febrero. Rodeado por los estados de Virginia y Maryland, el Distrito de Columbia es considerado como parte del noreste norteamericano.

Su clima suele apegarse a las estaciones del año, con inviernos y veranos igualmente intensos. Sin embargo, desde el solsticio de invierno el 21 de diciembre de 2019, el clima en Washington se asemeja cada vez más al de estados meridionales.

Con una temperatura promedio de 12 grados, el invierno de D.C. en 2020 es paralelo a las temperaturas promedio de ciudades mucho más calurosas, como Atlanta, Georgia. A pesar de aquellos que buscan explicaciones triviales para este aumento de temperatura, periódicos como El Washington Post buscan concientizar al público estadounidense de distintos estados, cuyo clima esta cambiando y cuya temperatura promedio esta subiendo.

El reportero climático del Washington Post, Jason Samenow, enfatiza lo distintos que han sido los últimos dos inviernos en el Distrito de Columbia. Samenow escribe que “debido al calentamiento inducido por la actividad humana, inviernos como este, caracterizados por la falta de frío extremo y nevadas irregulares, pueden convertirse en la norma este siglo.”

Inviernos más cortos y ligeros pueden parecer inconsecuentes para muchos. Sin embargo, estos cambios son solo el inicio de una transformación climática más amplia y dramática.

Múltiples estudios proyectan que el clima del Atlántico Medio asimilará aquel de estados sureños. Esto significa que la temperatura aumentará en general y los inviernos serán mas cortos y calurosos, alterando de manera permanente los patrones climáticos de regiones enteras.

El clima templado que ha reinado este invierno en D.C y otros estados del Atlántico Medio es solo un adelanto de las disrupciones climáticas por venir — ocasionadas por el calentamiento del Ártico que impide que el aire helado escape de las latitudes del norte. 

Este año, se registró el enero mas caluroso en la historia del planeta y Antártica excedió los 18 grados a inicios de febrero, convirtiéndose en una de las regiones con índices de calentamiento más acelerados. Cerca del 87% de los glaciares de esta región se han disipado desde 2008.

Muchos continúan debatiendo la veracidad y gravedad del cambio climático. Negar la necesidad inmediata de acciones colectivas para frenar un calentamiento que ya estamos experimentando resulta insuficiente.

Aquellos que consideran al cambio climático un problema abstracto y futuro deben considerar que regiones en Estados Unidos, Europa y Antártica, entre otras, ya exhiben cambios de clima extremos y temperaturas cada vez más altas. 

Eventos tan inocentes como inviernos calurosos representan la aceleración del cambio climático, temporada tras temporada. “Las cosas están empeorando,” dijo Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial, cuyo reporte a finales de 2019 concluyó que esta década se distinguirá por su calor global excepcional. “Es más urgente que nunca mitigar estos efectos,” dijo Taalas.

Hoy, vivimos los efectos iniciales de un aumento de temperatura significativo. Los efectos climáticos del efecto invernadero generado por emisiones excesivas comienzan a materializarse de manera notoria. Estos desequilibrios y deterioraciones amenazan con ser incontrolables en menos de 15 años, de acuerdo con el último reporte de Naciones Unidas.

La indolencia normalizada continúa siendo el mayor obstáculo en la lucha contra el calentamiento global, por parte de productores y consumidores por igual. Sin embargo, mientras la veracidad del cambio climático se debate y la actividad humana se trivializa como una entre muchas causas posibles, los inviernos alrededor del mundo anuncian su desaparición.