La amenaza de Bolsonaro

Tras la victoria definitiva de Jair Bolsonaro el pasado domingo, el país y el mundo se cuestiona cuál será el futuro para Brasil y cómo se verá transformado.

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Por Kiyomi Kaneko

Tras la victoria definitiva de Jair Bolsonaro el pasado domingo, el país y el mundo se cuestiona cuál será el futuro para Brasil y cómo se verá transformado. En su primer discurso como ganador, Bolsonaro habló de cómo  planea cambiar el destino de Brasil y proclamó que “la verdad ha triunfado”; irónicamente, este candidato llega a la presidencia tras una de las campañas más grandes de fake-news en donde diariamente, por medio de medios como WhatsApp y distintos periódicos, se publicaban noticias falsas en relación a las bondades del candidato Bolsonaro y atacando fuertemente a su contraparte.

Bolsonaro llega a la presidencia como un fuerte partidario de la dictadura militar que vivió Brasil de 1964 a 1985 y como una amenaza para el país. Su llegada, se discute, se debe al cansancio de la población de las presidencias pasadas (del Partido del Trabajo), pero también, a una decepción a la izquierda latinoamericana.

A pesar de que el presidente electo no ha dado un plan concreto sobre lo que hará con el país, su discurso de odio, autoritario y divisivo ha despertado miedo entre la población de Brasil, defensores de derechos humanos y periodistas. La retórica agresiva que ha manejado ya ha iniciado una ola de violencia a lo largo de la sociedad brasileña. De acuerdo a la agencia de periodismo “Agencia Pública”, los seguidores más extremos de Bolsonaro son responsables de más del 50% de los ataques de odio, como las golpizas, asesinatos y ataques con armas blancas. Desde 10 de octubre, han sido asesinadas dos mujeres transexuales en dos incidentes separados causados por los seguidores de Bolsonaro. Asimismo, en octubre 27, un niño de 8 años falleció por disparos realizados por uno de los seguidores de Bolsonaro, celebrando su victoria. Estos casos no son repentinos o inesperados, pues, el mismo Bolsonaro se llamó en distintas ocasiones homofóbico y orgulloso de serlo, difundiendo en sus seguidores la posibilidad de actuar de esta manera. La normalización de un discurso de este tipo pone en peligro los derechos más fundamentales de las minorías y de la población en general de Brasil.

Los más vulnerables y atacados por el candidato han sido las minorías del país como los grupos LGTBQ+, las mujeres, los afrodescendientes y los indígenas. El miedo y el odio que ha despertado el ahora presidente es tal, que hay inclusive personas que temen salir a las calles de sus propias comunidades por miedo a los ataques que puedan ocurrir. Y no se detiene aquí, sino que también uno de los pilares más fundamentales de cualquier sociedad en libertad se ha visto comprometido: los periodistas. Siendo su trabajo el de exigir a los gobiernos y de informar a la población de sus errores y crímenes, han sido uno de los blancos más atacados. Durante sus campaña, fueron víctimas de constantes amenazas, hakeos y ataques físicos y verbales de parte del equipo directo de Bolsonaro.

Ahora bien, no solo se debe de hablar de las amenazas y del miedo, también considero importante hablar sobre las posibilidades de una oposición fuerte que no permitirá que la democracia y el ejercicio de libertad de expresión se les sea negado. A pesar de que la sociedad civil pareciera lista para ejercer presión y de proteger los derechos para las siguientes generaciones de Brasil, la oposición parlamentaria de Brasil no ofrece mucha seguridad: una oposición que aún es odiada por muchos por los errores del pasado que aún lastiman. La posibilidad de debilitar al nuevo poder político y de evitar una erosión a los derechos fundamentales, se encuentra dentro del mismo parlamento; por lo cual, se necesitará replantear y modificar el mismo Partido del Trabajo. Se debería comenzar por ganarse de nueva cuenta la confianza de la población que en algún momento les confió por completo.

Con toda esta ola de violencia y división en la sociedad, y con un ahora presidente lleno de una retórica retrógrada y a temer, el futuro de Brasil es cuestionado. ¿Cómo lucirá un país que tan abiertamente habla de desaparecer derechos para todos? ¿Qué pasará con la Amazonia que se ve amenazada por un presidente que planea vender su país? ¿La lucha de tantas y tantos se verá obstaculizada por este momento político? Si bien Bolsonaro aún no presenta un plan de acción, existen rezones para temer por el futuro. Lo único de lo que parece estar seguro este personaje es de querer seguir un camino agresivo y dañino.