“Los migrantes: ni de aquí ni de allá, sino de todas partes⬝

La Migración un proceso que ha ido de la mano de la historia de los mexicanos

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La migración no es algo nuevo, sino, que es un proceso tan antiguo como las primeras formas de vida pensantes. Para comprender la migración de hoy en día es indispensable voltear a ver miles de años atrás a nuestros antepasados que practicaban la migración a fin de tener mejores condiciones de vida. Ante esa definición de migración, la que usamos para describir el flujo de miles de indocumentados que cruzan por todo el mundo, este contexto histórico no tiene un gran desfase, sin embargo, la migración de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, tienen características fundamentales que sin ellas no podríamos comprender los factores de la migración.

Resulta contradictorio que la migración es un movimiento llevado en solitario que se hace en compañía, es decir que este fenómeno no solo es de un ámbito en los cuales resaltan los intereses personales sino también los de la familia que se queda en el territorio marginado. La migración moderna, entre muchas otras causas de igual o mayor magnitud, desde mi punto de vista se debe al opresor sistema de globalización neoliberal, mismo que hace probar la suerte a miles de “exiliados económicos⬝ en una cultura que es tan distante por el idioma como cercana por la mexicanización (en el caso específico de México-Estados Unidos). Otros factores que influyen para que los países expulsores pierdan lo más valioso de su territorio (su gente) es la constante inseguridad que provocan las interminables redes de delincuencia en maridaje con las autoridades de los tres niveles de gobierno.

El migrante una vez que decide iniciar el trayecto, ya no puede regresar, se limita a andar todos y ninguno de los caminos, no tiene ningún destino, prácticamente va hacia donde el viento pueda, simplemente es imposible poder ver al mismo migrante en cualquier otro lugar, porque el destino del migrante es estar en un constante y perpetuo movimiento. Este continuo movimiento evita que el migrante pueda establecerse en un lugar específico; el migrante pierde su sentido de pertenecía no es de aquí porque su escala de valores y costumbres no cuadra con la del territorio en el que vaga, no es de allá porque hace mucho tiempo que dejo su tierra natal para indagar en los misterios de la migración. Debido a este proceso, el profesor Eduardo Velázquez en su libro Migrantes por Doquier, los califica perfectamente; como “ciudadanos a la mitad⬝ donde estas personas no tienen papeles de origen, ya sea porque salieron muy deprisa por las frágiles condiciones o porque los perdieron en el camino y tampoco tienen un papel que los considere ciudadanos en su país se “residencia⬝ por su estatus de indocumentado.

La migración es un proceso que nos afecta y nos debería incumbir a todos como sociedad mexicana, el Estado Mexicano debe dejar de “seguir ganando⬝ la lucha contra el narco para instaurar políticas públicas que si bien no terminen con este “monstruo migratorio⬝ lo hagan más humano. ¡Ayudemos a nuestro hermano migrante!