La peligrosa indecisión Demócrata

Comparte/

Share on twitter
Twitter
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp

En las asambleas de Iowa este lunes, imperaron el desorden y la confusión. Debido a fallas electrónicas en el conteo de votos, los resultados no se hicieron públicos durante varias horas. Al caer la noche, no había un ganador claro. A la mañana siguiente, el caos continuaba.

            Entre “inconsistencias” inexplicables en los resultados, conferencias telefónicas acaloradas entre directores de campañas y oficiales estatales, y firmes negativas de fraude electrónico, los Demócratas perdieron su impulso. Tras 22 horas desde el inicio de los comités de Iowa — un inicio fuerte, cubierto en vivo y lleno de comentarios — los organizadores permanecieron en silencio.

            La aplicación digital utilizada para procesar los resultados no solamente falló, sino que generó dificultades para muchos usuarios al momento de descargarla e iniciarla. No hubo ninguna capacitación previa sobre el manejo de la aplicación, lo cual dejó a muchos presidentes de precintos sin ninguna idea de como proceder una vez que comenzaron los problemas técnicos. Adicionalmente, la inefectividad de la compañía Shadow Inc., quien desarrolló la aplicación, se mezcló con dudas sobre la proveniencia de sus fondos y sus conexiones previas al partido Demócrata.

            El primer concurso de nominación presidencial se congeló en el tiempo, mientras Demócratas ofrecían explicaciones parciales y excesivamente técnicas. Tras unas horas, palabras como fiasco, fraude, debacle y vergüenza se convirtieron en tendencia en redes sociales e inundaron millones de televisiones, periódicos y radios. Burlas sobre la tibieza y desorganización Demócrata no tardaron en dominar la conversación.

            No fue hasta el martes por la tarde que el partido Demócrata estatal publicó resultados incompletos, posicionando al ex alcalde de Indiana Pete Buttigieg en primer lugar, con una estrecha ventaja sobre el senador Bernie Sanders, seguido por la senadora Elizabeth Warren y el antiguo vicepresidente Joe Biden.

            En el paisaje político norteamericano actual, la forma triunfa sobre el fondo. Simplificaciones, lemas y símbolos inundad la esfera pública y determinan la conversación.  Ante una nueva cultura política que recompensa mensajes sencillos y fáciles de digerir — mensajes que el partido Republicano ha logrado entregar a su base — y un electorado que busca consignas atractivas y rápidas, los Demócratas no pueden darse el lujo de titubear y aburrir.

El lunes, el partido Demócrata proyectó una base fragmentada y un grado de indecisión paralizante. Buttigieg emergió como el ganador parcial, con Sanders tras sus talones. Sin embargo, la viabilidad de candidatos como Buttigieg refleja la irresolución de un partido que enfrentará al presidente Trump en la próxima elección, un candidato mejor financiado y más seguro de su mensaje. 

            La disputada victoria de Buttigieg, los pocos puntos entre Sanders y Warren, el desplazamiento de Biden — quizás el candidato mas viable en una elección contra Trump — y el caos de Iowa se enaltecen como síntomas de un partido Demócrata paralizado por sus propias facciones, en búsqueda de un candidato “perfecto” que no existe.

            Cuando se trata de formas, los Demócratas no maniobran con la misma agudeza que políticos como Trump, quien siempre busca el mensaje más sencillo y categórico para su base. En cambio, candidatos como Buttigieg, Sanders, Klobuchar y Warren se enredan en discursos complejos y se aferran a explicaciones técnicas poco atractivas. Al explicar porque falló el conteo en Iowa, no solo faltó claridad, sino potencia. Era el momento de mostrar a un partido decidido y fuerte, no dislocado y confundido.

Iowa demostró que los Demócratas aun priorizan un idealismo diviso y abstracto sobre una alianza contundente en favor de un solo candidato viable, su única ruta real a la presidencia. Puede que una vez que se decidan, sea demasiado tarde para vencer a un partido Republicano integrado y enérgico.

En un clima político que prioriza fuerza y simpleza, el partido Demócrata aparece tibio y complicado, tal como su proceso en Iowa.