Las caras de la ultraderecha en Brasil

Jair Bolsonaro es el nuevo presidente de Brasil. Su ideología ultraderechista parece amenazar al Estado pues tiene tendencia a convertirlo en una dictadura.

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Desde el día 28 de octubre de 2018, el nuevo Presidente de la República de Brasil se dio a conocer. Con el 55.1% de los votos en la segunda vuelta, Jair Bolsonaro recibió el apoyo de 57.7 millones de brasileños. En cambio, su contrincante derrotado en esta contienda, Fernando Hassad, obtuvo 44.9% de los votos, cerca de diez millones de votantes menos que el vencedor.

La diferencia electoral en cuestión de votos no fue extremadamente amplia. Un 10% más, unos diez millones menos, generaron una inclinación en la balanza política en favor al candidato de ultraderecha, Bolsonaro. Sin embargo, durante las elecciones brasileñas en 2018, las papeletas no fueron  sólo una hoja de papel marcada por una pluma, y las casillas no se definieron únicamente como casetas para marcar dicho papel.

Las casetas se convirtieron en espacios de expresión, donde los brasileños expresaron su sentimiento de traición generados por los presidentes anteriores del Partido del Trabajo (PT), Lula da Silva y Dilma Rousseff. Asimismo, las papeletas se transformaron en testigos del descontento de la población que decidieron un giro en el futuro político de Brasil dirigido por el candidato electo del Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro.

            Militar de reserva y político, Bolsonaro ha estado bajo el reflector público como diputado a sus 36 años desde 1991.

Para los brasileños, el presidente electo es visto como una luz de esperanza al final del túnel. Jair Bolsonaro supo canalizar el disgusto y hartazgo de los brasileños. Tras los episodios vividos con el PT en el poder de inestabilidad económica, inseguridad y corrupción, los brasileños buscaban un cambio político y Bolsonaro fue el elegido para encarnarlo.

A través de sus promesas de campaña sobre erradicación de la corrupción, mano dura a los delincuentes y reformas económicas neoliberales, Bolsonaro se ganó el corazón y voto de más de la mitad de la población brasileña. Un voto considerado como “símbolo de castigo” contra la izquierda socialista y la corrupción vivida durante el mandato del PT.

Su ideología ultraderechista e ideas conservadoras han identificado al nuevo Jefe de Estado electo como “amenaza para la democracia” por el semanario británico The Economist. Siendo descrito por los medios de comunicación como fascista, misógino, homofóbico, racista y defensor de la dictadura, por diversas frases extraídas de entrevistas, discursos y sus redes sociales que reflejan la ideología de Bolsonaro en el poder.

Para comprender mejor a este polémico personaje se tomaron algunas declaraciones realizadas por Jair Bolsonaro que han definido su postura a lo largo de sus 30 años en la vida política.

La primera de ellas en 1999, como diputado por el Partido Progressista Reformador. Bolsonaro se declaró defensor de la violencia dirigida por el Estado, que se justifica en los medios por su pasado militar. El ahora presidente electo aseguró en el programa de televisión Câmera Aberta: “Yo soy favorable a la tortura, tú lo sabes”.

En el mismo programa televisivo, Bolsonaro enunció su postura a favor de la dictadura militar con la siguiente declaración: “a través del voto, no va a cambiar nada en este país. Sólo va a cambiar, desafortunadamente, cuando nos partamos en una guerra civil. Y haciendo el trabajo que el régimen militar no hizo: matando a unos 30.000, comenzando por FHC (siendo las siglas del entonces presidente Fernando Henrique Cardosso, oponente y crítico del ahora presidente)”.

Para el año 2014, su posición misógina fue expuesta en el Congreso contra la diputada del PT, Maria do Rosário, cuando Bolsonaro la enfrentó con su polémica frase: “no merece ser violada por ser muy fea”. Esta faceta fue repetida recientemente en 2017 en Club Hebraica con su postura machista bajo el argumento: “fui con mis tres hijos, el otro fue también, fueron cuatro. Yo también tengo un quinto, con el quinto fallé. Fueron cuatro hombres, con la quinta fallé y salió mujer”.

Otra de las caras del electo presidente es la homofóbica, siendo los colectivos homosexuales su principal objetivo y amenaza. Desde el año 2010, Bolsonaro afianzó su postura con la frase: “el hijo empieza a estar así medio gay, lleva una golpiza y cambia su comportamiento”. Asimismo, en una entrevista con Playboy en 2011 declaró que: “sería incapaz de querer a un hijo homosexual”.

Jair Bolsonaro representa no sólo a los brasileños en el exterior, sino también el declive del modelo de izquierda latinoamericano. Brasil era la esperanza para la izquierda en el continente, un modelo político con grandes ambiciones y un gran escenario donde actuar. Sin embargo, los gobernantes se dejaron llevar por el poder. Cuando los brasileños se descuidaron y se dejaron llevar por la idea de un futuro prometedor, el PT se aprovechó de la situación y derrumbó el telón. Atrás de la cortina se encontraba una economía inestable, un gobierno frágil y un gabinete repleto de corrupción.

Ese era el momento de brillar para Bolsonaro. Tras fomentar el sentimiento de desconfianza en los brasileños hacia la izquierda, el entonces candidato del PSL aprovechó la situación e invirtió sus esfuerzos en demonizar la izquierda y promover un modelo más conservador. Presentándose como el padre del orden en Brasil, el candidato de ultraderecha generó una imagen radical y autoritaria a su alrededor.

Ante la llegada de un régimen conservador a Brasil, analistas políticos han enunciado su juicio. Entre ellos se encuentra Sebastiao Mendonça quien afirma lo siguiente: “No vienen tiempos negros para Brasil, tal vez difíciles y polémicos, pero no veo crisis de la democracia ni un régimen represivo. Tras 13 años de dominio del PT y 35 años de la izquierda, habrá un giro que permitirá una renovación del pensamiento político del país”.