Latinoamérica como oferente de Cooperación

América Latina es una región en la que se encuentra una gran diversidad cultural. Dentro de esta región se encuentra una conglomeración de áreas diversas, que se distinguen por la ascendencia indígena y africana de su población y la imposición de patrones no-indígenas

Comparte/

Share on twitter
Twitter
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp

Por Carolina Cebreros Díaz

América Latina es una región en la que se encuentra una gran diversidad cultural. Dentro de esta región se encuentra una conglomeración de áreas diversas, que se distinguen por la ascendencia indígena y africana de su población y la imposición de patrones no-indígenas (como españoles, holandeses, portugueses, franceses, anglosajones) causados por la colonización de la región y una fuerte influencia por parte de naciones externas. La visión que se tiene de latinoamérica en la actualidad es una región problemática, con problemas que van desde violencia hasta corrupción. A pesar de esto, América Latina es una región que tiene mucho que ofrecer en temas de Cooperación Internacional para el Desarrollo; cuenta con ciudades referentes en la región de buenas prácticas, y es importante reconocer lo que tienen qué ofrecer para la región. Ciudades como Quito, Bogotá y Lima son reconocidas internacionalmente por sus buenas prácticas en temas como movilidad, mantenimiento del patrimonio cultural y gobernanza, que hoy en día son de gran relevancia para el desarrollo global.

La ciudad de Quito, capital de Ecuador, fundada en el siglo XVI, es reconocida por tener el centro histórico mejor preservado y menos alterado en América Latina. La ciudad cuenta con los monasterios de San Francisco y Santo Domingo, la iglesia y el Colegio Jesuita de la Compañía de Jesús, que son un ejemplo del arte de la escuela barroca de Quito. El Centro Histórico de la ciudad conserva su configuración original, con edificios modernos construidos alrededor del centro colonial . Para la preservación de su patrimonio en el ámbito legal, la Constitución del Estado considera la salvaguarda de la Herencia Cultural y la Ley de Patrimonio Cultural.

Aunado a lo anterior, la ciudad de Quito cuenta con un Instituto Metropolitano de Patrimonio, que es el brazo ejecutor de la política pública de la Preservación del Patrimonio, pues tiene la función de cuidar y velar por la memoria histórica de la ciudad. Entre sus competencias se encuentra registrar, proteger y promocionar el Patrimonio Cultural y las Áreas Históricas de la capital. Esta dependencia se encarga del patrimonio mundial, material e inmaterial de Quito. El Instituto cuenta con Programas de Inversión para Edificaciones Patrimoniales no monumentales. Con este programa se busca consolidar las Áreas Históricas, mejorando las condiciones de habitabilidad para los ciudadanos y, de esta manera, recuperando la imagen de la ciudad a través de la inversión para el beneficio de la ciudad y sus ciudadanos.

Bogotá, capital de Colombia, es una ciudad reconocida internacionalmente por sus buenas prácticas en el tema de movilidad; esta tiene cerca de 800 mil ciclistas cotidianos, y alrededor de 2 millones que de manera recreativa asisten a la ciclovía los domingos. La capital cuenta con un recientemente inaugurado Centro de Bici, con el objetivo de convertirse en líderes en el uso de la bicicleta, y especializarse en el tema. Este centro es de formación en mecánica de bicicletas y de capacitación de emprendimiento, girando en torno a este medio de transporte. A través de esto los estudiantes que se gradúen en este centro se convertirán en técnicos en este oficio, teniendo una nueva alternativa económica y fomentando el uso y desarrollo de este medio de transporte en la ciudad.

Además, la ciclovía bogotana cuenta con 120 kilómetros de extensión, que presta su servicio de 7 a.m. a 2 p.m. todos los domingos y días festivos del año, interconectando las principales vías de la ciudad y cubriendo todos los sectores de la misma. Esta infraestructura permite que sus usuarios salgan de manera segura a practicar diferentes actividades físicas.

Desde 1974 la ciudad ha demostrado esfuerzos construyendo lo que hoy conocemos como ciclovías. A pesar de esto, a partir de 1955, cuando el proyecto pasa a manos de la Secretaría de Recreación y Deporte, que tiene una visión de utilizar el proyecto para contribuir a la salud física de la ciudadanía, su recreación, mejorar el medio ambiente. Tomando en cuenta estos objetivos, el cubrimiento pasó de ser de 20 a 121 km, el presupuesto se multiplicó más de 10 veces, se organizó comercio informal a lo largo de la ruta, se realizó la primera ciclovía nocturna, entre otros logros.

Por último, Lima, capital del Perú, cuenta con una población de 9 millones 752 mil habitantes, que representa más de un tercio de la población total del país; cuenta con un régimen especial que superpone en un mismo gobierno las funciones de gobierno regional y municipal metropolitano. El territorio se divide en 7 Mancomunidades distritales, que se orientan a proyectos concretos de inversión pública, pero que no incluyen una planificación integral del desarrollo urbano (Bensa, S.f.).

De esta manera, junto con el proceso de descentralización nacional, se creó la Asamblea Metropolitana, un consejo de coordinación provincial compuesta por el alcalde y los regidores de Lima, los alcaldes de los distritos que pertenecen a la provincia y los representantes de las organizaciones de la sociedad civil, que deben de constituir un 40% de los participantes de esta Asamblea. El reglamento de esta Asamblea ha sido aprobado por ordenanza municipal, y se reúne 2 veces al año, y en forma extraordinaria si es convocada por el alcalde. Las funciones de esta son coordinar y formular el plan de desarrollo concertado y el presupuesto participativo provincial, y proponer prioridades en las inversiones de infraestructura y servicios.

Lima cuenta con Consejos de Coordinación Distrital, que de igual manera deben de ser constituidos en un 40% por la sociedad civil. Estos tienen la función de formular el plan municipal distrital concertado y el presupuesto participativo distrital, y proponer la elaboración de proyectos de inversión y servicios públicos locales. Cuenta también con una Junta de delegados vecinales, que es un órgano de coordinación integrado por representantes de las asociaciones urbanas de los distritos, que concretan y proponen prioridades de gasto e inversión dentro del distrito, políticas de salubridad, apoyar la seguridad ciudadana, etc. De esta manera, con estos diversos organismos se genera una gobernanza transversal y representativa en la región, plasmando las necesidades y exigencias de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones.

Como se mencionó anteriormente, las ciudades de América Latina están llevando a cabo considerables esfuerzos para posicionarse en el contexto internacional y formar buenas prácticas que no sólo las apoyen en su desarrollo local, sino que coadyuven a promover el desarrollo regional mediante la Cooperación Internacional para el Desarrollo. Por esto, es importante voltear a ver los esfuerzos de ciudades en el subcontinente latinoamericano.