México no tiene cómo resolver las demandas de Trump

México no puede resolver las demandas del Presidente Donald Trump. No hay forma de que sin el apoyo de los Estados Unidos podamos resolver la crisis de los migrantes y, mucho menos, la relacionada con el problema de adicciones que hay en nuestro vecino país del norte. Y es que la demanda por trabajadores y substancias ilegales es enorme. Aquí algunas cifras:

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O el gobierno de México negocia bien (e integralmente) y se le percibe con firmeza y disposición a jugarse el todo por el todo, o nos van a traer de encargo de aquí a las elecciones federales de aquél país, en noviembre del 202.


México no puede resolver las demandas del Presidente Donald Trump. No hay forma de que sin el apoyo de los Estados Unidos podamos resolver la crisis de los migrantes y, mucho menos, la relacionada con el problema de adicciones que hay en nuestro vecino país del norte. Y es que la demanda por trabajadores y substancias ilegales es enorme. Aquí algunas cifras:

En el tema migratorio, si bien hay un número récord de ilegales llegando a los EU (4,500 por día, que equivalen a más de 100 mil por mes), la realidad es que muchos sí han conseguido trabajo en aquél país, pues hay demanda para ello. Incluso, el New York Times reporta que en los últimos 12 meses se han abierto 112,000 casos judiciales para perseguir a indocumentados, pero en el mismo lapso, apenas se ha perseguido a 11 empleadores de ilegales con procesos judiciales. Así que, dar trabajo a inmigrantes ilegales está de alguna manera tolerado. Por eso los migrantes están tratando de llegar allá y trabajar, muchos de ellos de manera ardua, en tareas que pocos norteamericanos están dispuestos a hacer.

Dicho lo anterior, es cierto que la política migratoria del gobierno lopezobradorista ha sido errática. Primero, dimos manga ancha a la migración ilegal desde Centroamérica y, ahora, con poco éxito, estamos tratando de detenerlos. El gobierno mexicano presume que en los 6 meses que va de esta administración ha deportado a 80 mil migrantes ilegales, es decir, 13 mil detenidos por mes, apenas un 12% de los que están llegando cada mes a los EU.

Además, en los hechos, la política migratoria nacional cambió de la Secretaría de Gobernación, por descontrol, a la Secretaría de Relaciones Exteriores, que está endureciendo medidas, pero con poca eficacia, a falta de instalaciones, agentes y recursos. Lo que sí queda claro es que el éxodo a los EU es, sobre todo, de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños. Estos tres países representan casi el 80% del total de detenidos.

En cuanto a las drogas, el gobierno de EU reporta que, en 2017, 30.5 millones de personas mayores de 12 años consumieron drogas ilegales, principalmente marihuana y heroína. Y de éstas últimas, según la DEA, el 91% proviene de México. Mientras eso pasa, de acuerdo con información de El Economista, en los primeros meses de la actual administración, la incautación de drogas en México está en su punto histórico más bajo.

Así que, en el tema de la inmigración ilegal y de las drogas hay poco que podamos hacer unilateralmente para contenerlos, frente a las enormes demandas de mano de obra y de substancias ilegales. De los EU se requieren cambios legales y menos tolerancia interna para los problemas que, dicen, les aquejan.

Pero también, las cifras apuntan a que, en México, en ambos temas hemos hecho menos que en otras administraciones. Así que, entre mayores demandas en EU y menor capacidad de gestión en nuestro país, estamos metidos en serios problemas y estos no se resuelven discursivamente.

Aclarado el punto de que no podemos solos y que requerimos de la cooperación de los EU, hay que señalar que México sí tiene fichas para negociar, en uno u otro sentido: Venezuela, Huawei y la relación con China, la reelección –en un par de semanas- del Secretario General de la OEA, nuevas tarifas a la importación de productos a México provenientes de estados republicanos, la ratificación del T-MEC, el reforzamiento, o no, de la seguridad en las fronteras sur y norte, la compra de armamento militar, etcétera.

O el gobierno de México negocia bien (e integralmente) y se le percibe con firmeza y disposición a jugarse el todo por el todo, o nos van a traer de encargo de aquí a las elecciones federales de aquél país, en noviembre del 2020.

Ahora, de quedar en algo, habría que cumplirlo, pues la queja que ha venido llegando de varios meses atrás, por parte de los EU, es que en México ningún integrante del gabinete federal opera a favor de sus necesidades y, que promesas hechas no son cumplidas. Así, podría estar por concluir la luna de miel del Presidente Andrés Manuel López Obrador con Trump y las consecuencias de ello serían graves para ambos países, pero en lo económico, sin lugar a dudas, más serias para México.

Cambiando de tema:

El conflicto comercial en ciernes con los EU, está generando interesantes movimientos en el sector empresarial. Ahí está el tuit de ayer del Presidente López Obrador que da cuenta de la solidaridad que le han expresado “empresarios como Slim, Alemán y otros. Vean la carta de Alberto Baillères”.

Desde luego, todos tenemos el deber moral de apoyar a nuestro país frente a amenazas del extranjero. Más aún los tres empresarios antes citados, cuya fortuna está ligada a concesiones del gobierno que tienen en México en los sectores de telecomunicaciones, carreteras, minas y aviación. Concesiones gubernamentales que son negocios en marcha que no se pueden mover a otro país.

Ojalá su solidaridad para con el gobierno mexicano sea real y sin ataduras. Y que no estén pidiendo nada a cambio de esa solidaridad, pues justamente lo hacen cuando tienen importantes flancos abiertos. Una solidaridad sincera la vamos a reconocer y a agradecer todos.

Twitter: @JTejado