El poder de las mentiras en redes sociales

Comparte/

Share on twitter
Twitter
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp

En marzo de 2018, tres investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) presentaron un estudio sobre el flujo de información en Twitter. Basado en 126,000 historias tuiteadas por 3 millones de personas un total de 4.5 millones de veces, el análisis abarcó datos desde 2006 hasta 2017.

El reporte efectuado por Soroush Vosoughi y Deb Roy, del Laboratorio de Medios para Máquinas Sociales (Media Lab) y Sinan Aral, profesor de la Sloan School of Management, concluyó que las noticias falsas se propagan más en Twitter que las noticias reales, y por un margen sustancial.

«Descubrimos que las falsedades se difunden con mayor velocidad, frecuencia, profundidad y amplitud que la verdad, en todas las categorías de información», dijo Aral.

Las distintas trayectorias de noticias verdaderas y falsas en Twitter sorprendieron y desconcertaron a los autores del estudio. «Estos hallazgos arrojan nueva luz sobre aspectos fundamentales de nuestro ecosistema de comunicación en línea», declaró Roy, directora del Media Lab.

Los investigadores de MIT estudiaron un fenómeno que llamaron «cascadas de rumores». Una cascada comienza con un usuario en Twitter haciendo una afirmación sobre un tema, con palabras, imágenes o enlaces, y continúa en una cadena ininterrumpida de retweets.

Los usuarios de Twitter que difundieron historias falsas tenían menos seguidores en promedio, seguían a menos personas y eran menos activos en Twitter. La falsedad se difundió con mayor escala y velocidad a pesar de estos deficientes perfiles. 

El estudio comparó el contenido emocional de las respuestas con rumores verdaderos y falsos al usar alrededor de 32,000 hashtags de Twitter y un léxico de alrededor de 140,000 palabras en inglés que se asocian con ocho emociones básicas: enojo, miedo, anticipación, confianza, sorpresa, tristeza, alegría y asco.

¿Fueron los procesos automatizados, o «bots», los principales culpables de la difusión de la falsedad? No, los investigadores descubrieron que se trataba de usuarios humanos.

«Cuando eliminamos todos los bots en nuestro conjunto de datos, [las] diferencias entre la difusión de noticias falsas y verdaderas se mantuvieron», dijo Vosoughi.

El estudio proporciona una variedad de formas de cuantificar este fenómeno: por ejemplo, las noticias falsas tienen un 70 por ciento más de probabilidades de ser retuiteadas que las historias verdaderas. También se necesitan historias verdaderas aproximadamente seis veces más largas para llegar a 1,500 personas que para que las historias falsas lleguen al mismo número de personas.

Al tratarse de «cascadas» de Twitter o cadenas de retweet ininterrumpidas, las falsedades alcanzan una profundidad de cascada de 10 aproximadamente 20 veces más rápido que los hechos. Y las falsedades son retuiteadas por usuarios únicos de manera más amplia que las declaraciones verdaderas en cada profundidad de cascada.

A pesar de que el estudio se concentró exclusivamente en Twitter, sus resultados poseen implicaciones para otras plataformas, como Facebook, YouTube e Instagram. Como usuarios de redes sociales, los resultados de este estudio nos exigen mayor introspección sobre las formas en las que participamos en campañas de desinformación digital.

 Por un lado, es importante apoyar a las organizaciones de periodismo tradicional como socios en la lucha contra la información falsa viral. Los medios tradicionales no solo encuentran y difunden noticias, sino que están en una buena posición para evaluar la veracidad de la información que circula en redes sociales.

Por otro lado, la responsabilidad individual al compartir información es crucial para combatir la amplificación de mentiras. No es suficiente estar o no de acuerdo con la información, ni estimular ciertas emociones y predilecciones. Al difundir contenido, tomar un momento para verificar su autenticidad es una contribución a la salud del discurso social y político en democracias modernas.