Crónicas de COVID-19 desde Washington, DC: Las elecciones de 2020

La extensa y rápida propagación de COVID-19 en Estados Unidos coincidió con una jornada electoral importante.

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Dimensionar los efectos del nuevo coronavirus en la democracia norteamericana no es tarea fácil. La extensa y rápida propagación de COVID-19 en Estados Unidos coincidió con una jornada electoral importante.

En noviembre de 2020, se disputarán los 435 escaños en la Cámara de Representantes, 35 de los 100 escaños en el Senado y la oficina del presidente. También se disputarán trece gubernaturas, así como numerosas oficinas estatales y locales.

Además de cambiar la naturaleza de las campañas, llenas de giras, congregaciones masivas y eventos, el coronavirus obligó a varios estados a posponer sus elecciones primarias y a evaluar las implicaciones de pedirle a la gente que salga a votar en noviembre.

Tras jornadas electorales en varios estados y la crisis desatada por el nuevo virus, las elecciones primarias restantes perdieron su ímpetu cuando el senador de Vermont, Bernie Sanders, abandonó la carrera presidencial el 8 de abril, estableciendo al antiguo vicepresidente Joe Biden como el presunto candidato Demócrata.

El 27 de abril, la Junta de Elecciones del Estado de Nueva York canceló las primarias presidenciales del estado, programadas para el 23 de junio, tras remover el nombre de Sanders de la boleta electoral. Los funcionarios electorales citaron preocupaciones por la salud de los votantes y enfatizaron que el nominado demócrata ya se había decidido.

La decisión generó controversia y confusión. Aunque las elecciones primarias presidenciales se cancelaron, decenas de elecciones locales no lo fueron, lo que dejó a algunos candidatos y agentes políticos nerviosos de que los votantes asumieran una suspensión general y no salieran a votar.

En un comunicado oficial, la campaña de Sanders calificó la decisión como «indignante» y un «golpe a la democracia estadounidense», instando al Comité Nacional Demócrata a revocarla.

El 5 de mayo, un juez federal ordenó a los funcionarios electorales de Nueva York llevar a cabo sus elecciones primarias en junio y reincorporar a todos los candidatos calificados en la boleta demócrata.

Douglas Kellner, copresidente de la Junta Electoral de Nueva York, dijo que estaban «revisando la decisión y preparando una apelación». El gobernador Andrew Cuomo dijo que las elecciones primarias presidenciales se llevarán a cabo según el fallo de la corte, al menos por el momento, pero señaló el potencial de una apelación.

Lo que la Junta Electoral está ignorando es que el proceso de elecciones primarias no solo conduce a un nominado, sino también a la selección de delegados que ayudan a determinar la plataforma y las reglas del Partido Demócrata”, dijo Jeff Weaver, asesor principal de Sanders.

Además de Nueva York, otros quince estados y dos territorios — Alaska, Connecticut, Delaware, Georgia, Hawái, Indiana, Kentucky, Luisiana, Maryland, Nueva Jersey, Ohio, Pensilvania, Rhode Island, Virginia Occidental, Wyoming, Guam y Puerto Rico — han pospuesto sus elecciones primarias o autorizado votación por correo con plazos extendidos.

Otros estados decidieron mantener las fechas originales. Wisconsin siguió adelante con sus elecciones el 7 de abril después de que representantes republicanos estatales bloquearon los esfuerzos para posponer la votación. Otros tres estados — Arizona, Florida e Illinois — llevaron a cabo sus elecciones el 17 de marzo, ante la propagación del coronavirus.

Tras una serie de reuniones, el presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), Tom Pérez, instó a los estados a evitar posponer sus primarias en medio de la pandemia de coronavirus, sino tomar medidas para que la votación sea más segura y en su mayoría, remota.

En un comunicado, Pérez dijo que los estados deben comenzar por enviar boletas por correo a todos los votantes registrados. Sugirió implementar votaciones ausentes que permitan a los votantes depositar sus boletas en sitios preseleccionados.

Además, dijo Pérez, los centros de votación deberán ampliar sus horas y días de servicio para reducir filas y multitudes.

“El derecho al voto es la base de nuestra democracia, y debemos hacer todo lo posible para proteger y expandir este derecho, en lugar de detener nuestro proceso democrático,” agregó Pérez al sugerir endurecer las medidas de sanidad en centros de votación y ampliar las opciones de voto por correo.

Para la Convención Nacional Demócrata, ahora pospuesta al mes de agosto, el Comité Nacional Demócrata recientemente aprobó la búsqueda de métodos alternativos de votación, incluido el voto virtual de los delegados.

En medio de la actual crisis de coronavirus, el Comité de Reglas y Estatutos del partido aprobó una resolución que otorga a los organizadores mayor discreción para tomar estas decisiones. También otorgó dispensas a cinco de los estados que movieron sus primarias más allá de los plazos originales.

Pérez calificó estas medidas como «un primer paso importante para dar a nuestro equipo de convenciones máxima flexibilidad.»

A pesar de estos cambios a discreción de autoridades estatales y locales, la elección general de noviembre no parece sujeta a los mismos criterios de aplazamiento.

La fecha de la elección general se determina por ley federal, fijada desde 1845. Un aplazamiento necesitaría una legislación promulgada por el Congreso, firmada por el presidente y sujeta a impugnación en los tribunales — un evento poco probable.

Incluso si todo eso sucediera, no habría mucha flexibilidad para elegir una fecha de elección alterna. La Constitución exige que el nuevo Congreso sea investido el 3 de enero y que el mandato del nuevo presidente comience el 20 de enero. Esas fechas no pueden cambiarse simplemente con legislación.

Si bien la fecha de la elección presidencial es difícil de modificar, los procedimientos para votar generalmente se determinan a nivel estatal.

Es posible que los estados puedan revisar sus procedimientos de votación en respuesta a la crisis de salud pública, potencialmente facilitando votación ausente o por correo para evitar congregaciones masivas en una misma fecha.

Por ejemplo, el estado de Washington, un punto focal del brote de coronavirus en Estados Unidos, ha llevado a cabo elecciones por correo durante años, por lo que sus primarias presidenciales el 10 de marzo pudieron llevarse a cabo sin problema.

El gobierno federal también podría tomar medidas para alentar métodos alternos que promuevan la votación remota.

Richard Hasen, experto en leyes electorales y profesor de la Universidad de California en Irvine, propuso que el Congreso exija a los estados que ofrezcan «votación ausente sin excusa» para las elecciones generales, de modo que cualquiera pueda optar por votar remotamente.

La crisis desatada por el COVID-19 se manifiesta en múltiples dimensiones. Entre ellas, la transformación del voto, derecho fundamental de las sociedades democráticas, en un riesgo de salud publica.

La propagación del nuevo coronavirus ha eclipsado casi todas las facetas de la vida estadounidense, incluidas las elecciones de 2020 — desde la naturaleza de una campaña electoral hasta el propio acto de votar.