DACA sigue en pie: la decisión histórica a favor de los Dreamers

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“Mi hogar es aquí,” leían las pancartas de los jóvenes protegidos por el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), mientras se manifestaban afuera de la Suprema Corte de Justicia.

El jueves 18 de junio, el tribunal bloqueó el intento de la administración actual de disolver el programa que protege a más de 700,000 jóvenes migrantes que llegaron a Estados Unidos en la infancia de ser deportados.

Tras una votación de 5-4, con el presidente de la Corte John Roberts escribiendo la opinión, aquellos amparados por DACA recibieron una largamente buscada dosis de aliento y esperanza.

La batalla política por DACA comenzó en 2017, cuando el entonces Fiscal General Jeff Sessions declaró que el programa era ilegal e inconstitucional. «Esta elusión abierta de las leyes de migración no es más que un ejercicio inconstitucional de autoridad por parte del poder ejecutivo», dijo.

A pesar de que Sessions y otros exigieron rescindir DACA por su supuesta ilegalidad, jamás ofrecieron justificaciones detalladas. Por otro lado, defensores del programa argumentaron que el gobierno federal cuenta con discreción procesal para decidir sobre la deportación de ciertos migrantes.

En la opinión de la Corte, Roberts dijo que quienes abogan por la disolución del programa jamás abordaron el hecho de que miles de jóvenes han llegado a confiar en el programa, emergiendo de las sombras para inscribirse en universidades, embarcarse en carreras, iniciar negocios, comprar casas e incluso casarse y tener 200,000 hijos propios que son ciudadanos norteamericanos — sin mencionar que los beneficiarios de DACA pagan $ 60 mil millones en impuestos cada año.

El hecho de que estas cuestiones jamás fueron abordadas transformó la decisión de rescindir DACA en un acto «arbitrario y caprichoso», escribió Roberts.

Los cuatro jueces liberales de la corte — Ruth Bader Ginsburg, Stephen Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan — se sumaron a Roberts. Sotomayor escribió por separado, asegurando que habría permitido que los litigantes regresaran a los tribunales inferiores y argumentaran que rescindir DACA representaba discriminación inconstitucional.

El juez Clarence Thomas escribió la disidencia principal, acusando a Roberts de escribir una opinión política, no legal. Neil Gorsuch, Samuel Alito y Brett Kavanaugh se sumaron.

“La decisión de rescindir una acción de agencia ilegal es legal per se”, escribió Thomas. El juez criticó a la mayoría por «virtualmente ignorar el defecto legal sustantivo de DACA».

La decisión del tribunal fue provisional, y no eliminó la incertidumbre con la que cientos de miles de jóvenes migrantes han aprendido a vivir, incluida la posibilidad de ser deportados a la fuerza a países que muchos de ellos ni siquiera recuerdan, ya que llegaron a Estados Unidos cuando eran bebés o niños pequeños. Además, el programa DACA en sí solo proporciona un aplazamiento de deportación, renovable cada dos años, sin ningún camino hacia la ciudadanía.

Durante los últimos años, los benificiarios de DACA se han convertido en una pieza de negociación para quienes buscan proyectar una postura dura ante la migración.

DACA sigue en pie: la decisión histórica a favor de los DreamersSin embargo, el veredicto de la Suprema Corte combatió esta concepción de manera contundente — recordándole a los detractores del programa que el destino de 700,000 personas cuyo único hogar ha sido Estados Unidos no es una simple palanca política.