Movimientos Estudiantiles: a 50 años de Tlatelolco

A 50 años de Tlatelolco, a pesar del aparente avance democrático de México y la región latinoamericana, las autoridades violentan a quienes se manifiestan.

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El 2 de octubre de este año se cumplieron 50 años de aquel día en que el Estado mexicano, en manos del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, masacró violentamente a alrededor de 200 personas, en su mayoría estudiantes universitarios, que se reunían en un mitin pacífico en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. A pesar del aparente avance democrático de México y la región latinoamericana, en la actualidad se sigue viviendo violencia por parte de las autoridades hacia estudiantes y profesores que manifiestan sus inconformidades con respecto a la educación, desde la calidad de la misma hasta el acceso a ella.

Incluso en este año, 2018, sucedió el ataque de los porros de la UNAM contra la protesta pacífica de los estudiantes de bachillerato del Colegio de Ciencias y Humanidades. En Nicaragua, se viven constantemente las represiones violentas hacia el movimiento estudiantil que pide justicia por las decenas de muertes causadas por el uso desmedido de la fuerza por parte de la seguridad del Estado. En Colombia continúan las manifestaciones en Cali, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Armenia, Medellín, Bogotá, entre otras ciudades, exigiendo un mayor presupuesto para la educación pública; en los últimos días las universidades del país se declararon en paro como un modo de protesta contra la Ley de Financiamiento. Consideran que esa ley es injusta, un robo a los ciudadanos, y no se ha logrado llegar a un acuerdo con el Gobierno colombiano. Estas protestas en los últimos años también se han dado en países como Argentina, Brasil y Chile.

La mayor parte de las exigencias de los estudiantes, y los sectores de la población que se unen a los mismos, son una mayor calidad en la educación,disminuir la violencia, mejores salarios y oportunidades laborales. Estas grandes temáticas en sí mismas comprenden a la vez muchos más factores y temas que se desglosan, como las desapariciones, represión, censura, cortes presupuestarios, grupos de choque en universidades, la criminalización y desciudadanización de los estudiantes, la privatización de la educación, por mencionar algunos.

Es importante reconocer los movimientos estudiantiles que sucedieron en nuestro subcontinente en el siglo pasado, pues han tenido un papel determinante en momentos históricos, y a causa de ellos hoy en día gozamos de derechos que hace algunas décadas se veían como un futuro utópico. En las primeras décadas del siglo XX, el movimiento universitario fue una de las conmociones sociales con un impacto continental en América Latina; se manifestaron como una fuerza social y política con lo que se logró tener un efecto en los sucesos de su realidad. Estos movimientos tienen características distintivas, las luchas que se llevaron a cabo tuvieron motivos variados y se desarrollaron en contextos distintos que marcaron el futuro político y social de la región.

En Brasil, durante el siglo XX, surgieron diversos liderazgos estudiantiles que hicieron importantes contribuciones al desarrollo económico, social, político y cultural del país. Fue uno de los fenómenos sociales más importantes. En 1968 se llevaron a cabo la reforma universitaria, con la que se replanteó la educación superior. Esta legislación comprende la visión de intelectuales y entidades de la sociedad civil que elaboraron propuestas sobre cómo debía de ser la educación brasileña.

En Chile entre 1978 y 1984 se llevó a cabo el movimiento estudiantil en la Universidad de Chile, el cual es conocido por ser el primer movimiento estudiantil de la dictadura. Este surgió como un movimiento de resistencia gestado clandestinamente. Se llevaban a cabo reuniones secretas entre estudiantes bajo pretextos como “clases de teatro” u otras actividades. Muchos de los estudiantes que participaron en este movimiento fueron presos múltiples veces por intentar hacer valer sus demandas al mandato. Se repartían revistas clandestinas en las que se plasmaba la crítica al régimen. Este se denomina como un movimiento cultural y reflexivo, pues su campo de actuar era limitado por la represión de la dictadura y el miedo de comprometer su seguridad personal, de convertirse en uno de los muchos desaparecidos, torturados o asesinados de la época.

Por otro lado, en Argentina, en 1918 se llevó a cabo la Reforma Universitaria de Córdoba, que fue un movimiento para democratizar la universidad y otorgarle un carácter científico, pues la Universidad de Córdoba en particular era considerada elitista, conservadora y corrupta. En esta época los estudiantes exigían la renovación de la estructura de las universidades, la implementación de nuevas metodologías de enseñanza, el compromiso con la realidad social, entre otras. A pesar de que este movimiento inició específicamente en la Universidad Nacional de Córdoba, se impulsó a las demás universidades del país y a varias universidades de América Latina.

En México, en 1956 se llevó a cabo la huelga del Instituto Politécnico Nacional, con la que se demandaba una nueva Ley Orgánica realizada por una comisión mixta de autoridades y alumnos, la destitución del director general, un mayor presupuesto, la conclusión de obras no terminadas, actualización de planes de estudio, la creación de 300 plazas de casa hogar, 500 de hogares colectivos y un vale anual de mil pesos para alumnos con servicio asistencial, la oposición al Plan Columbia, que establecía el asesoramiento de Estados Unidos en materia de Educación Técnica Superior, entre otros. Más de 100 mil estudiantes en 23 estados de la república se declararon en huelga, y alrededor 25 mil personas asistieron a la manifestación del 19 de abril. Como represión a este movimiento se llevó a cabo la “Operación P” la madrugada del 23 de septiembre de 1956, en la que el ejército irrumpió en el internado para detener y encarcelar a los dirigentes del movimiento. Esto resultó en la disolución del movimiento, que retomó fuerza 12 años después en el movimiento del 68.

Como conclusión, me parece importante resaltar que los movimientos universitarios en nuestro subcontinente no han sido fenómenos aislados. El pensar de los universitarios que formaron parte de estas protestas se vieron influenciados en su momento por los sucesos que se dieron en la región, y por los mismos movimientos que surgieron en otros países latinoamericanos que hicieron escuchar sus ideales y exigencias, y que, como un efecto dominó, se extendieron por toda la región latinoamericana. En la actualidad, un movimiento parecido está surgiendo, con necesidades diferentes marcadas por las características del contexto en el que nos estamos desenvolviendo. En las marchas universitarias se escuchan consignas que hablan sobre la realidad no solo como algo nacional, sino como una realidad latinoamericana, y que no es solo de estudiantes, es de todo el pueblo que se une para reclamarle a los gobiernos que hagan su trabajo, y que lo hagan bien. Es por esto que el pueblo debe de seguir levantándose para hacerse escuchar, para exigirle a los gobiernos que se garanticen sus derechos, pues históricamente se ha demostrado que se puede llegar al cambio a través de los movimientos organizados. Se debe de dejar claro que la ciudadanía está unida y no se conformará con menos.