Paradoja Migratoria

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Por Daniela Guerrero

El martes 25 de junio, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó el envío de $4.5 billones en ayuda humanitaria a la frontera. El paquete humanitario incluyó restricciones para regular las facultades del presidente Trump al gastar el monto. Miembros del Partido Demócrata declararon que este presupuesto pretende “bloquear la crueldad de Trump en la frontera.”

Mientras los legisladores debatían, el mandatario optó por el unilateralismo y la ofensiva. Con la renuncia de John Sanders tras el descubrimiento de las condiciones precarias de niños migrantes albergados en Texas, Mark Morgan fue nombrado el nuevo Comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza.

Ex colaborador de Fox News y propulsor de las redadas nacionales de deportación que Trump retrasó la semana pasada, Morgan se describe a sí mismo como un “auténtico creyente” y “patriota.” Desde su nombramiento el mes pasado como director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, el funcionario se ha sumado a la dura política migratoria de Trump.   

El contraste entre preocupaciones humanitarias y endurecimientos políticos evidencía la imposibilidad de representar la crisis migratoria sin ampararse en extremos.

La narrativa oscila entre crudezas y abstracciones. Imperan las explicaciones binarias que determinan la identidad del migrante, la naturaleza de su movimiento y la esencia de su rechazo.

La imagen del cadáver de Oscar Martínez y su hija Valeria, que aún no cumplía dos años, sobre la orilla del Río Grande, representan una realidad amarga del excedente migratorio actual. Pero las implicaciones de una frontera porosa en la seguridad y economía de México y EEUU como países receptores, también.

La crisis migratoria es paradójica. El elemento humano parece ser explotado por algunos y borrado por otros. Las comparaciones simplistas con crisis de refugiados y analogías populistas sobre invasiones criminales inundan la opinión pública y el discurso partidario.

Mientras los demócratas se proclaman defensores únicos de los derechos humanos y Trump se refugia en la seguridad nacional, es importante recordar que planteamientos miopes sobre la crisis migratoria no aportarán las soluciones necesarias.

La escala del fenómeno, el grado de polarización en los ánimos sociales, y la sensación profunda de crisis, exigen más. La migración tiene nuevas dimensiones en el hemisferio, que requieren un entendimiento que trascienda los extremos.