Plata para los amigos, palo para los indiferentes, plomo para los enemigos

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, se ha transformado hasta representar un gran parecido con el dictador Somoza García, al cual se oponía incialmente.

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 “Plata para los amigos, palo para los indiferentes, plomo para los enemigos” es la frase con la que solía vanagloriarse el dictador Somoza García, sin embargo, el gobierno de Daniel Ortega no es para nada diferente al de la anterior administración a la cual él se oponía inicialmente.

El gobierno nicaragüense está encabezado por el presidente Daniel Ortega, quien ha sido jefe de Estado de la nación centroamericana durante casi dos décadas. Sus primeros mandatos presidenciales fueron entre 1985 y 1990 cuando logró darle fin a la dictadura de Anastasio Somoza. Posteriormente subió nuevamente al poder en 2007 de manera democrática, aunque su gobierno poco a poco fue transformándose en un régimen autoritario marcado por el nepotismo, corrupción y cuestionadas reelecciones. Su regreso a la presidencia estuvo acompañado por la llamada “marea rosa”, la cual hace referencia a la llegada de políticos de izquierda que ascendieron al poder en América Latina. Desde entonces, Ortega ha continuado su esfuerzo por establecer acciones en contra del imperialismo en su país con el Sandinismo y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), así como en promover su propia imagen en publicidad por todo su país. Más tarde, en 2016, con fraude en las elecciones, Ortega fue reelecto y ha permanecido en el poder desde entonces.  Ortega, junto con su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, planean mantener su mandato hasta 2021.

Desde el 18 de abril del presente año, una serie de manifestaciones han estado presentes en Nicaragua en contra de la reforma previsional que estableció su gobierno. Los manifestantes salieron a las calles gritando “¡Daniel y Somoza son la misma cosa!”. El país desde entonces se encuentra en una situación crítica, ya que el gobierno ha respondido por medio de la violencia, represión y el encarcelamiento injusto a los manifestantes, líderes opositores del gobierno actual y medios independientes.

La administración de Ortega se ha caracterizado por permitir e incluso facilitar el uso de la violencia para minimizar la opinión pública de descontento hacia él y su gobierno. El presidente estableció una política de tolerancia cero contra los opositores y detractores de su gobierno, y amenazó con enjuiciar a quienes organicen nuevas manifestaciones, lo que ha traído como resultado una represión más violenta por todo el país.

La situación en Nicaragua ha provocado la emigración de sus habitantes hacia los países vecinos. Incluso, el presidente hondureño Juan Hernández, ha reforzado significativamente los controles fronterizos y aumentado el número de seguridad debido a la gran cantidad de migrantes que provienen de Nicaragua. Cabe destacar que Honduras se encuentra en una situación crítica que igualmente ha obligado a salir de su país a miles de personas. Incluso, Trump anunció recientemente una nueva ronda de sanciones hacia este país, incluyendo a funcionarios de alto rango estadounidenses en Nicaragua.

A pesar de que la administración nacional no ha revelado ningún número oficial de muertes y personas desaparecidas, distintas asociaciones han estimado estos datos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha presentado su preocupación ante la decisión de declarar ilegales las protestas y manifestaciones y, en agosto actualizó a 322 la cifra de personas fallecidas durante la crisis, de las cuales 21 personas son policías y 23 niñas, niños y adolescentes. Además, hizo énfasis en la necesidad de que el Estado de Nicaragua proporcione las cifras oficiales y la información detallada sobre las personas detenidas.

Al día de hoy, el gobierno se ha enfocado en varios proyectos de infraestructura, como la modernización de instalaciones portuarias en Corinto. Sin embargo, la crisis actual ha impactado directa y gravemente tanto en el comercio como en las inversiones extranjeras lo cual ha frenado grandes proyectos de infraestructura. El año pasado, el proyecto para crear el canal interoceánico con un valor de 50 mil millones de dólares en Nicaragua, se pospuso indefinidamente debido al alto riesgo para los inversionistas y el daño ambiental irreversible que se causaría durante su construcción. De hecho, hay una serie de protestas que se oponen a este proyecto que se pueden considerar como precursores tempranos de la actual oposición al gobierno de Ortega y Murillo.

Muchos actores de la comunidad internacional se han involucrado en esta situación. Organizaciones internacionales se han enfrentado con dificultades para intervenir en esta situación e ingresar a Nicaragua. Partes interesadas como la Iglesia Católica y la Unión Europea han manifestado sus intenciones de interferir en las negociaciones para asegurar una transición política pacífica en Nicaragua. De igual manera,  muchos de los países vecinos de Nicaragua  y líderes latinoamericanos han condenado la violación sistemática de derechos humanos en los últimos meses, haciendo énfasis en la violenta represión de Daniel Ortega proponiendo una resolución pacífica de los levantamientos para permitir la reactivación económica en el país.

Una tendencia apreciable en los gobiernos latinoamericanos, como sucedió en este ejemplo, es que al llegar al poder, se confunde la legitimidad con el deber de justificación de las acciones que toma un gobierno, a pesar de que estas sean violentas o represivas, así como el derecho a no recibir críticas. En el caso específico de Nicaragua, dado que el enemigo es el imperialismo que los tiene “sumidos”, bajo esa tesis, se trata de llevar a cabo una economía cerrada generando poco crecimiento, favoreciendo y enriqueciendo únicamente a una minoría selecta que, a final de cuentas, tiene el poder absoluto, dando “plata para los amigos” al igual que “palo para los indiferentes y plomo para los enemigos” con las medidas represivas a todo aquel que se opone a la administración. Dado esto, se puede evidenciar que la única diferencia entre Somoza y Ortega son el tiempo y la forma en la que llegaron al poder.