Políticas públicas: salud mental en Latinoamérica

La salud mental es un problema que ha sido atendido por medio de políticas públicas en los diferentes países latinoamericanos.

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En artículos anteriores he señalado la importancia de la salud mental en la vida de todas las personas. A pesar de haber abordado el tema, no había tenido la posibilidad de enfocarme en el papel que ha tomado el gobierno respecto a esta problemática. Partiendo desde el punto de que los países latinoamericanos compartimos ciertas características debido a nuestro pasado histórico, hablaré de las políticas públicas respecto a la salud mental en la región de América Latina.

En la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, cuando las organizaciones internacionales comenzaron a reconsiderar a la salud mental como un derecho, países latinoamericanos tales como Colombia, Argentina, Paraguay, Perú, Brasil, Uruguay y Ecuador elaboraron políticas públicas referentes a esta rama de la salud. En la primera década del 2000, la Organización Panamericana de la Salud empezó a apoyar los procesos de reforma en dicho campo. Se impulsó a los países para que estos desarrollaran programas nacionales de salud mental, también se les hizo un llamado para modernizar la legislación y la protección de los derechos humanos de las personas que padecen algún trastorno mental (Henao et al., 2016). A pesar de dicho llamado, no todas las naciones latinoamericanas impulsaron el cuidado de la salud mental, pues hasta el día de hoy es muy amplia la brecha que separa a los países latinoamericanos y sus políticas públicas en cuanto a salud mental se refiere.

Los países de América Latina, cuyas políticas han llamado más mi atención, son Paraguay, Colombia y Perú. Colombia es uno de los países latinoamericanos que tiene establecidas metas tanto a corto como a largo plazo. Una de las metas que se plantea es que el 100% de los afiliados al sistema de seguridad social tengan acceso a la atención en salud mental, y que el 10% del presupuesto total de salud sea destinado a esta área (Henao et al., 2016). A pesar de ello, las tasas de suicidio se han incrementado a lo largo de los años, así como los intentos de suicidio, sin contar que la depresión es la segunda causa de enfermedad en el país (Ministerio de Salud y Protección Social, 2018).

Como respuesta a esta problemática, en el presente año, el ministro de Salud y Protección Social, Juan Pablo Uribe Restrepo, presentó la nueva Política Nacional de Salud mental, la cual busca promover a la salud mental como un derecho individual, familiar y colectivo. La nueva política nacional toma en consideración al programa Sacúdete, el cual promueve la salud física y mental. Además, incorporará 21 medicamentos al plan de beneficios para atender a personas que padezcan algún trastorno. Se cree que con estos medicamentos se beneficiarán alrededor 400 mil personas. Lo anterior se logrará gracias a la cooperación internacional por parte de Estados Unidos, Dinamarca, Croacia y de la Organización de las Naciones Unidas (Ministerio de Salud y Protección Social, 2018). Los medicamentos representarán una gran ayuda para aquellos que los necesiten debido a que el costo de estos, así como de la atención psiquiátrica, es muy alto y por ello, algunas personas se ven en la necesidad de abandonar el tratamiento.

En el caso de Perú, sus estrategias están más encaminadas a la integración de la salud mental en la concepción de la salud, pues muchas veces esta se deja de lado por darle prioridad a la salud física (Henao et al., 2016). En el presente año se aprobó el Plan Nacional de Fortalecimiento de Servicios de Salud Mental Comunitaria, el cual estará vigente desde el presente año hasta el 2021. Como parte de este plan, se proyecta la implementación de 281 Centros de Salud Mental Comunitarios, los cuales estarán al alcance de toda la población, pues se planean abrir en diversas regiones del país (Perú Informa, 2018). La ventaja de lo que planea hacer Perú es que su primer enfoque va dirigido precisamente a disminuir los estigmas y el tabú que por años ha estado presente en cuanto se habla de salud mental. Antes de poder implementar los Centros de Salud Mental Comunitarios, empezó a concientizar a las personas de que esta problemática existe y que no es algo malo pedir ayuda cuando se necesite.

Por otro lado, Paraguay intenta superar el modelo de hospital céntrico-manicomio (Henao et al., 2016). Los casos de abuso de poder y malos tratos en los hospitales psiquiátricos, comúnmente conocidos como manicomios, no son algo nuevo ni mucho menos son algo que suceda exclusivamente en algunas regiones del mundo. Debido a ello, es de suma importancia empezar a hacer reformas en cuanto al manejo de estos centros. Hasta donde sé, Paraguay es uno de los primeros países en proponer dicha medida. Para algunos, esta medida podría representar la libertad que se les arrebató al ser internados en contra de su voluntad; otros podrán creer que se trata de una medida tan drástica que sería mejor si no se implementara. Será usted quien juzgue por su propia cuenta, pues no planeo encasillarlo en la mía.

Ahora bien, Chile es el segundo país de la OCDE que más ha tenido un incremento en la tasa de suicidios durante sus últimos 15 años. Inclusive, es mayor que la de Nueva Zelanda y la de Japón. Aunado a la incidencia se encuentra el problema de género, pues las vidas que más se acaban perdiendo por el suicidio son las de los hombres (Errázuriz et al., 2015). Hoy en día, la salud mental no está rodeada de tantos estigmas como lo estuvo en tiempos pasados, sin embargo, estos todavía están presentes, ni que se diga cuanto se trata de un hombre. En nuestra sociedad, se les ha enseñado a huir de sus sentimientos, a no mostrarse débiles ante nada y mucho menos llorar. Por ello, es que se les hace más difícil pedir ayuda cuando lo necesitan, pues va en contra de la educación que recibieron. Puede que este sea un factor por el cual la incidencia de muerte por suicidio es mayor en hombres que en mujeres.

América Latina sigue siendo una región con grandes estigmas relacionados a la salud mental. Además, algunos países ni siquiera han tomado en consideración mejorar el sistema de salud mental dentro de sus fronteras. Mientras que los países que si han buscado mejorar esta área de salud, no lo han logrado del todo. A veces los recursos económicos, así como los del personal disponible, no son suficientes. Aunado a ello, no se prepara a las personas latinoamericanas para que dejen de asociar la palabra “loco” con “psicólogo”. Si en verdad se quiere avanzar en esta área de la salud, es de suma importancia que los gobiernos empiecen a hacer políticas que tomen en consideración la etapa de desestigmatización de las enfermedades mentales. De otra forma, el tabú continuará y la atención médica implementada jamás se aprovechará.

 

Referencias

Errázuriz, Paula, Valdés, Camila, Vöhringer, Paul A, & Calvo, Esteban. (2015). Financiamiento de la salud mental en Chile: una deuda pendiente. Revista médica de Chile, 143(9), 1179-1186. https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872015000900011

Henao, S., & Quintero, S., & Echeverri, J., & Hernández, J., & Rivera, E., & López, S. (2016). Políticas públicas vigentes de salud mental en Suramérica: un estado del arte. Revista Facultad Nacional de Salud Pública, 34 (2), 184-192.

Ministerio de Salud y Protección Social. (10 de octubre, 2018). Gobierno presenta Política Nacional de Salud Mental. Recuperado de https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Gobierno-presenta-Politica-Nacional-de-Salud-Mental.aspx

Perú Informa. (26 de septiembre, 2018). Gobierno fortaleció política de salud mental con implementación de 75 Centros. Recuperado de https://www.peruinforma.com/gobierno-fortalecio-politica-salud-mental-implementacion-75-centros/